El ADIF dice que omitió por error análisis de riesgo de Angrois y los presenta tres años después

Aporta más de 300 folios al juzgado dos días antes de una vista en la que los peritos especializados en gestión de riesgos ratificarán sus informes


redacción / la voz

Dos días antes de la vista en la que los peritos expertos en gestión de riesgos ratificarán sus informes ante el juez y las partes del caso Alvia, el ADIF vuelve a sorprender en el proceso con una iniciativa que algunos abogados ya han calificado como «vergonzosa». La Audiencia Provincial de A Coruña ordenó reabrir la instrucción del caso para comprobar si se realizó una evaluación de riesgos de la línea Santiago-Ourense que tuviera en cuenta la situación de peligro en la curva de Angrois. Los peritos judiciales están ya trabajando en un informe al respecto que entregarán en algo menos de tres meses y, de repente, la Abogacía del Estado presenta un dosier de más de 300 folios relativos a los estudios previos de seguridad de las empresas encargadas del proyecto «que se omitieron por error» -alega la abogada del Estado en su escrito- en la documentación presentada al inicio de la instrucción.

De hecho, toda la información relativa a los análisis de riesgo fue solicitada por el anterior juez instructor, Luis Aláez, mediante un auto fechado el 4 de marzo del 2014, en el que reiteraba la petición de una serie de documentos que no fueron aportados en tiempo y forma por el administrador ferroviario.

El riesgo, exportado al maquinista. La documentación no recoge explícitamente el riesgo de la curva de Angrois. Tan solo se especifica que el riesgo de circular en ASFA se exporta al maquinista.
El riesgo, exportado al maquinista. La documentación no recoge explícitamente el riesgo de la curva de Angrois. Tan solo se especifica que el riesgo de circular en ASFA se exporta al maquinista.

Entre los documentos entregados ayer se incluyen los análisis preliminares de riesgos y amenazas de la línea, que el ADIF considera «relevantes» para la vista que se celebrará mañana en el Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago, en la que comparecerán los peritos de la aseguradora de Renfe - Frans Heijnen y James R. Catmur cuestionan la evaluación de riesgo del ADIF- y el catedrático Enrique Castillo Ron, que de forma más moderada cree que el sistema utilizado para identificar riesgos es demasiado genérico para detectarlos. En paralelo, el administrador ferroviario remite al juzgado toda la información relativa al control de los cambios significativos de velocidad, unas medidas de protección que se tomaron después del accidente que costó la vida a 80 personas y causó 144 heridos.

Hay que tener en cuenta que el maquinista del Alvia tenía que reducir de 200 por hora a solo 80 en la curva de Angrois sin ningún dispositivo de control automático de la velocidad -el ERTMS-, que sí estaba desplegado en el resto de la línea, pero no en el punto más peligroso. En la abundante documentación remitida ayer al juzgado, se tiene en cuenta que en los trenes que circulen solo con ASFA -que no mitiga los excesos de velocidad- y la señalización lateral es el maquinista el que debe asumir toda la responsabilidad ante el peligro latente. En la jerga técnica, el riesgo, en este caso, se exporta al conductor del tren, que debe respetar el cuadro de velocidades máximas. Esta información ya estaba presente en la auditoría de riesgos realizada por la empresa pública Ineco, pero lo verdaderamente relevante en este caso es que no hay ninguna mención específica al punto más peligroso de la línea: la curva de Angrois. Tan solo se menciona de forma genérica uno de los peligros obvios en cualquier línea: que un tren «circule a velocidad excesiva al paso por una zona de vía con limitaciones permanentes o temporales».

Los técnicos de la unión temporal de empresas que se encargó de instalar los elementos de seguridad en la vía se inspiraron para sus análisis de riesgos en el modelo utilizado para la línea Lérida-Barcelona, y aseguran que su principal objetivo es «evitar el accidente».

Enfado de las partes

Distintos letrados presentes en la causa mostraron ayer su sorpresa por este golpe de efecto del ADIF, que les obligará a leer la nueva información aportada con escaso margen de tiempo antes de la vista. Además, consideran «increíble» que esa documentación tan relevante -así la define la Abogacía del Estado- no fuera puesta a disposición del juzgado al principio de la instrucción, cuando lo solicitó el juez. Algunas partes ya estaban redactando ayer sus alegaciones para que el juez retrase la vista prevista para mañana, con el objeto de que los peritos y los abogados puedan estudiar los documentos antes de que se sometan a contradicción los informes de los expertos. Este será el primer efecto del paso dado ayer por la Abogacía del Estado.

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