El pueblo que se desayunó una fusión

A muchos vecinos les hubiera gustado más información, pero la oposición al nuevo concello apenas es visible


Cerdedo / La Voz

-Hola chaval, ¿sabes como se llama este ayuntamiento?

-¡Pues claro! Cerdedo.

El chaval, que apenas tendrá diez años, cuenta la verdad... a medias. Porque Cerdedo es ya la mitad de otro ayuntamiento que se llama Cerdedo y se apellida Cotobade, merced a la fusión exprés que la Xunta aprobó hace apenas quince días. «Todavía no lo hemos hablado en el colegio -admite Coral, la directora y responsable de la asignatura de Sociales-, pero lo haremos porque hay una lección que se llama O Concello».

Mientras llega la lección, la chavalada disfruta del soleado inicio del otoño en el colegio de Cerdedo, uno de sus tesoros, que no son pocos. Estamos en el pueblo pequeño de esta fusión, el pariente pobre. Pero la verdad es que, al llegar, nadie lo diría. Pequeña y aseada, la villa, atravesada por la N-541, no carece de nada: centro multisocial con auditorio, centro de día reconvertido en residencia para mayores, PAC con médico y enfermera las 24 horas... hasta cuartel de la Guardia Civil. Sin duda, una dotación de servicios formidable para un concello que en el último padrón solo pudo anotar a 1.828 vecinos, 786 de ellos (43 %), mayores de 65 años.

«Esto es no tenerle cariño al pueblo», lamenta Jesús, un señor de 76 años: «La capitalidad se va a ir allí... ¡y es un pueblo que no tiene ni aceras!», dice. En Cerdedo, la carta que se ha jugado para engrasar esta fusión es que todos esos servicios, y muy singularmente el colegio, tienen la supervivencia asegurada con esta unión. Sin ella, tal vez no: «Si se hacen las cosas bien, yo estoy totalmente de acuerdo», dice un parroquiano en un bar. Su mujer asiente. Ambos son nativos del concello, pero pasaron la mayor parte de su vida en Pontevedra, donde él trabajaba. Ahora, jubilado, pasa ya más temporadas en el pueblo que en la capital: «Las cosas van a ir bien», pronostica.

Factores de inquietud

En general, la mayor parte del pueblo, al menos los consultados, parecen ser favorables al proceso, pese a algunos factores que aún generan una cierta inquietud. El primero es la rapidez con la que se ha llevado adelante el proceso: «Aquí habría hecho falta un referéndum», asegura un jubilado en plena calle.

-Como los catalanes, ¿no?

-Sí... Bueno, no. En lo de Cataluña tendríamos que votar todos los españoles.

«Hubo falta de información. Nos cogió a todos por sorpresa», abunda una maestra en el colegio, que prefiere quedar en el anonimato pese a manifestarse claramente a favor de la unión «con Cotobade o con otro concello». Ahí radica otra de las arrugas de esta fusión exprés: Cerdedo pertenece (o pertenecía) a la comarca Tabeirós-Terra de Montes, en tanto que Cotobade estaba en la de Pontevedra. También figuran los dos concellos en partidos judiciales distintos: Cerdedo en el de A Estrada y Cotobade en el de Pontevedra. Así que no resulta extraño escuchar por Cerdedo que lo más adecuado hubiera sido que la fusión se produjera con el vecino concello de Forcarei a cuyo instituto, por ejemplo, acuden la mayoría de los estudiantes de secundaria de Cerdedo. ¿Por qué no se planteó la fusión con Forcarei? «Si que se pensou, pero os de Forcarei non quixeron», aclara un concejal del equipo de Gobierno.

Cotobade

En Cotobade no hay ningún lugar que se llame Cotobade. Si se pregunta por la capitalidad municipal, la respuesta es Carballedo. Pero Carballedo tampoco existe como tal, sino un núcleo llamado A Chan, del que llama la atención su configuración urbanística especialmente barroca, algunas casas señoriales perfectamente conservadas y una monumental casa consistorial, posiblemente algo desproporcionada.

«Para Carballedo va a ser muy bueno», dice la señora Carmucha, que acaba de comprarle algo de material al pescadero que ha llegado con la furgoneta: «Esto va a ser la capital de un concello más grande. Y aquí tenemos de todo: farmacia, tres supermercados, dos restaurantes... Aquí hay más que en Cerdedo». Más habitantes, sin duda: 4.332 según el último censo. Y más jóvenes, también: el porcentaje de mayores de 65 está por debajo del 30%.

No todo el mundo es tan optimista como Carmucha con respecto a la fusión: «Parece que la opinión del vecino no importa. A mí esta fusión no me parece normal -expone Concha, una señora de 61 años, dentro de su negocio-. No se por qué con Cerdedo. Hubiera sido mejor con Pontecaldelas o con Pontevedra. No veo la ventaja de unirnos a un concello que es más viejo que nosotros». Hay quien explica que en este concello ya había dos centros de salud: uno en A Chan y otro en Tenorio: «E agora o novo concello terá tres. ¿Manterán os tres? ¿Cal pecharán? ¿Este? Acabaremos tendo que ir ao médico a Pontevedra», profetiza otra vecina. Cuando le recuerdo que en Cerdedo hay muchos servicios, me replica: «Si, teñen de todo. Así están de empeñados, agora co novo concello teremos que pagar máis impostos».

«No hay diferencias -dice el pescadero-. Son los mismos clientes en Cerdedo que en Cotobade: pocos». Seguramente esa es la clave: eran pocos por separado y pocos van a ser juntos. Pero es indiscutible que serán más y que la unión hace la fuerza, aunque sea una fuerza pequeña y menguante.

Subiendo hacia el centro de salud de Cerdedo aparece otra voz que vale la pena escuchar, la de Miguel. Es una de las víctimas del reajuste social al que hemos llamado crisis. Tiene 50 años y recuerda perfectamente cuando venía de vacaciones desde Barcelona «a gastar». El vendaval económico se llevó todo. También su camión. Ahora paga un alquiler de doscientos euros, recibe ayuda del concello y vive más feliz con la pequeña que lleva en brazos y que debe ser la niña más rubia del mundo y una de las más guapas. Las cosas tampoco le han salido como esperaba en Cerdedo, pero admite que vive mejor: «Conozco a uno que es contrario a la fusión, sí. Pero yo creo que en el fondo es contrario a todo».

A Miguel le da un poco igual. Ahora está en paro, pero espera que lo coloquen el año que viene. En alguna brigada para luchar contra los incendios. Barcelona lo expulsó y Cerdedo lo acogió. Mira al futuro con optimismo. Para él, menos ha sido más, aunque todo el mundo sabe que más es más. ¿No?

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