Una perla para que los bancos puedan hacer una buena caja

Con los tipos de interés por los suelos y el euríbor en negativo, hacer negocio y ganar dinero por la vía tradicional se ha vuelto muy complicado


redacción / la voz

Los bancos españoles -sobre todo las antiguas cajas de ahorros- son aún tenedores de unas importantes participaciones en empresas, un brazo industrial que les viene muy bien en tiempos complejos, como los actuales. Con los tipos de interés por los suelos y el euríbor en negativo, hacer negocio y ganar dinero por la vía tradicional -dar y tomar dinero, y cobrar intereses por ello- se ha vuelto muy complicado. De ahí que el sector se esté desprendiendo de algunas joyas en cuanto hay interés y buen precio. Esta misma semana se ha visto una operación «de libro», como la describe un directivo: la venta de un 10 % de la participación de La Caixa (Criteria, su grupo empresarial) en Gas Natural Fenosa. Ha obtenido por ello 1.800 millones de euros pagados por un fondo que vio la oportunidad y que el banco no dejó pasar; como tampoco Repsol, que hizo lo mismo.

Lo que puede pasar con Itínere -la sociedad que tiene la rentabilísima AP-9- es similar. Se junta que las entidades financieras necesitan hacer caja para poder cerrar mejor un año complejo por ese desgaste del negocio particular. Abanca nunca ha escondido que lo suyo es centrarse en el negocio bancario puro, y que irá desprendiéndose de sus activos en la medida en que haya interés (no hay un premura por parte de Bruselas, que marcó algunas condiciones al banco). Ya sucedió a mediados de junio: vendió su parte en la pizarrera Cupa cuando el resto de socios tuvieron la oferta de un fondo.

Los 400 millones del 2009

Otra cosa es lo que pueda obtener el banco por su 23 % en la concesionaria. La referencia es lo sucedido en el 2009: las cajas gallegas pagaron 400 millones por un 22 % de la sociedad.

La posibilidad de hacer una buena caja incluye al resto de entidades, entre ellas alguna que, además de mejorar sus cuentas, también puede ayudarle a repartir dividendos.

En el caso de Sacyr, el movimiento para poder desprenderse de Itínere es bien conocido. La constructora, hoy con un valor en bolsa de menos de 1.000 millones de euros, mantiene ese activo con el cartel de venta desde hace mucho tiempo, y si pudiera anotarse la venta antes de acabar el año le ayudaría a remontar los números de este año, con una caída en el ebitda (el beneficio antes de impuestos y amortizaciones) como consecuencia del fuerte ajuste del negocio en España.

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