«Sentí el vendaval de la furgoneta del kamikaze y paré en estado de 'shock'»

Conductores que se cruzaron con el joven de 21 años relatan el pánico que vivieron

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a coruña, ferrol / La Voz

Guitiriz, poco antes de las tres y media del sábado: cinco conductores en estado de shock detienen sus vehículos en el arcén de la autovía. Cristina Losada, candidata a la Xunta por Ciudadanos, y Beatriz Pino, su jefa de prensa, habían participado media hora antes en un mitin en Lugo y transitaban por la A-6 en dirección a A Coruña. El coche que llevaban delante pasó al carril izquierdo para iniciar un adelantamiento, y Beatriz, que llevaba el volante, también se cambió de carril para adelantar.

De pronto, el vehículo que les precedía abortó la maniobra y volvió bruscamente a la derecha. «En ese momento, me quedé yo frente al kamikaze, que venía a una velocidad impresionante», explica. Apenas tuvo tiempo de reaccionar: «Di un volantazo fortísimo y no nos matamos de milagro. Sentí el vendaval de la furgoneta contra mi puerta y paré el coche en el arcén, en estado de shock».

Con ella se detuvieron los conductores de otros cuatro vehículos. «Estábamos todos allí, parados, sin bajarnos ni saber muy bien qué hacer, en silencio. Cristina, que iba hablando por el móvil, avisó enseguida a la policía. Yo me quedé mirando el coche que tenía detrás, que el kamikaze debió de rozar porque le rompió el espejo retrovisor. Fue algo impresionante, pero no tomé conciencia del peligro que había pasado hasta que llegue a mi casa en Vigo».

El testimonio de Beatriz se suma al que el lucense Moncho Chaos ofrecía ayer en las páginas de La Voz. Chaos, con toda su familia en el vehículo, se cruzó con el coche de Christian Coego un poco antes, «bajando Montesalgueiro». Pero fueron varios los conductores que se toparon con el kamikaze antes de la espeluznante colisión de Aranga, después de que hiciese un cambio de sentido a la altura de Guitiriz para volver a meterse en dirección contraria.

Los buenos reflejos salvaron la vida a Beatriz Pino y a Cristina Losada, pero el volantazo tuvo consecuencias: «Llevo una férula en una mano -confirma la jefa de prensa- porque el giro fue tan violento que me hice bastante daño».

La herida, fuera de peligro

La ferrolana Marta Rodríguez, conductora del Smart negro que se vio implicado en el siniestro, evoluciona bien de sus traumatismos en el Hospital A Coruña, donde ya está en planta. Su hermano, Nano Rodríguez, explicó ayer que Marta «se encuentra bien, afortunadamente solo tiene el fémur roto». Al igual que él, Marta es profesional del mundo de la óptica en Ferrol. Nano recuerda que su hermana pasó una momentos muy delicados ya que aunque se está recuperando bien, pasó por un trance extraordinariamente complejo por las dificultades para excarcelarla del coche tras el violento impacto.

El joven había estado en la Xuntanza Cabalar de Cambás, en Aranga

«Todo el pueblo de Sobrado está destrozado porque aquí la mayoría conocían a Christian desde pequeño y nadie se explica lo que ha podido pasar», decía ayer un amigo de Coego, el joven de 21 años que causó el accidente de la A-6, en el que perdió también la vida. «Su pasión eran el fútbol, los ralis y los caballos», confirmaba este joven, que pidió el anonimato. La afición a los caballos fue la que llevó a Christian a la Xuntanza Cabalar de Cambás, en Aranga, que es la última referencia que se tiene de él, según explica otro amigo. «La noche anterior estuvimos tomando algo en Teixeiro -asegura-, pero él dijo que se iba pronto para casa porque al día siguiente tenía lo de los caballos y no podía estar cansado. De hecho, se llevó la furgoneta de la empresa, que utilizaba cuando iba a montar».

«De noche estaba perfecto»

¿Y llegó a estar Christian en la Xuntanza Cabalar de Cambás? Según su amigo, sí: «Tenía una comida a las dos, el sábado, y estuvo allí, pero se fue sin comer. Se enfadó o algo parecido. Incluso le pidieron que dejara allí el coche. Sería la una y media». Dos horas más tarde se producía el accidente. «Algo tuvo que pasarle, porque la noche anterior estaba perfecto», apunta este amigo.

Christian Coego trabajaba en la empresa de aluminios de su familia y era muy aficionado al fútbol, habiendo jugado en varios equipos de la zona, aunque actualmente ya no practicaba este deporte.

El cuerpo del joven está siendo velado en el tanatorio Valiño Mosteiro, de Sobrado. A las cinco de la tarde de hoy se oficiará un funeral en la iglesia de Santa María la Real, de Sobrado, y después será enterrado en el cementerio de San Lorenzo. de Carelle.

En Ourense lamentan la fatalidad que acabó con la vida del otro conductor

La capital ourensana se acostaba el sábado con la peor de las noticias. Pablo Alejandro Rodríguez Rodríguez, de 41 años, hijo de Fernando Rodríguez Nespereira, conocido arquitecto técnico con el que compartía despacho profesional, era el joven muerto tras el accidente causado por un conductor kamikaze en la A-6. Ayer todo fueron muestras de dolor, tanto por parte de la familia del joven como de los amigos y allegados. El cadáver fue velado en el tanatorio de As Burgas, hasta donde llegaron en la tarde de ayer cientos de personas para dar el pésame a la familia. El funeral será hoy en la iglesia de Santo Domingo y el féretro saldrá a las 16.30 horas del tanatorio. Pablo Alejandro era el mayor de cinco hermanos, el resto todas mujeres, y las personas que lo trataban hablan de un hombre bueno, cariñoso y muy amable. Estaba soltero y no tenía hijos.

El joven viajaba con asiduidad hasta A Coruña, ya que allí vive alguna hermana y sus sobrinas. Personas del entorno del fallecido se preguntaba cómo fue posible que Christian Coego Rey, el joven que conducía en sentido contrario, hubiera tomado esa decisión y, aunque desconocen las razones, creen que no se debió a un despiste debido al elevado número de kilómetros que hizo de manera imprudente. «Es una fatalidad y una injusticia», es la frase que más se repetía ayer entre las personas que lo conocían y querían.

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