¿Quién está vivo dentro de la marea?

Los nacionalistas fueron un muro mientras que EU mostró su tibieza durante el proceso de negociaciones


Las negociaciones con Podemos no han sido del todo infructuosas. Han servido, entre otras cosas, para medir quién está vivo dentro de la marea y quién no, y Esquerda Unida (EU) se apunta por pasiva al segundo grupo. El tradicional partido, que tiene representación en la coordinadora a través de su secretario de Organización, Rubén Pérez, se ha quedado achicado por el protagonismo de los tres alcaldes, y tampoco ha mojado en el debate del candidato, capitalizado por Xosé Manuel Beiras y Luís Villares, más identificables con el ala nacionalista del órgano instrumental. En la negociación, su papel fue prácticamente anecdótico, de seguidismo con los regidores y el ala nacionalista, que se comportó como un muro ante una delegación de Podemos que, a la postre, pagó cara la inexperiencia en política. Es, de alguna manera, el ADN de los que mamaron las confrontaciones internas del BNG.

La situación es muy delicada ahora para Esquerda Unida, por cuanto la fuerza de sus candidaturas se diluye con la aparición de Podemos y la influencia evidente del sector nacionalista.

La cúpula de Izquierda Unida también queda en evidencia. Su coordinador federal ha contribuido a la ceremonia de confusión de las últimas semanas al defender dos fórmulas radicalmente distintas para Galicia y el País Vasco. Alberto Garzón, en la misma rueda de prensa, llegó a criticar a Podemos por «obcecarse» con la fórmula jurídica en las negociaciones mientras en la otra comunidad pactaba una coalición tradicional.

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