El fuego se ceba con el sur de Galicia y arrasa más de 850 hectáreas en dos días

Anoche continuaban activos dos grandes incendios en Cotobade y Soutomaior


redacción / la voz

El norte de Portugal lleva días ardiendo intensamente y ahora es Galicia, sobre todo en su mitad sur, la que ha comenzado a arder. El calor de los últimos días y el viento se han aliado para desencadenar una ola de incendios que ha hecho que muchos gallegos revivan lo ocurrido en el verano del 2006. El lunes se registraron 58 fuegos en Galicia, y ayer volvieron a surgir nuevos focos, muchos de ellos posiblemente intencionados. En total, en los dos últimos días se quemaron más de 850 hectáreas.

El incendio de mayores dimensiones fue el de Cotobade, que comenzó el lunes a primera hora de la tarde y que al cierre de esta edición continuaba activo y en situación 2 por el riesgo de que afectase a viviendas.

El fuego que se originó en la noche del lunes en Mondariz calcinó 160 hectáreas de monte durante doce horas. El viento facilitó la propagación de las llamas que, como una lengua, avanzaron por las parroquias de Queimadelos, Mouriscados, Meirol y Vilasobroso hasta alcanzar el municipio de Ponteareas. El peligro para la seguridad de las casas hizo que la Xunta decretara el nivel 2 y lo mantuviera hasta las diez de la mañana de ayer, cuando el fuego ya se dio por controlado. En Ponteareas ardieron dos casas abandonadas en el monte y se vivieron momentos de preocupación por la proximidad a otras en la parroquia de Cumiar.

A primera hora de la tarde de ayer comenzaba a arder el monte en Soutomaior, no lejos del castillo. Enseguida la Xunta decretó la situación 2 por la proximidad a viviendas. Medios que participaban en la extinción en Cotobade se trasladaron a este nuevo escenario, pero pese a los esfuerzos varias familias tuvieron que ser desalojadas. A última hora seguía activo y se habían quemado ya más de veinte hectáreas.

El fuego que el lunes se había declarado en Saiar (Caldas) y se había extendido hacia la ladera del Xiabre en territorio de Vilagarcía fue controlado ayer por la mañana después de que las llamas se llevasen por delante 290 hectáreas de arbolado.

Vecinos del lugar de Caneliñas (Cee), donde hay tres casas habitadas todo el año y alguna más en verano, además de los bañistas que se encontraban en la pequeña cala del lugar y en la cercana playa de Gures tuvieron que ser desalojados ayer por la tarde debido a un incendio que al cierre de esta edición había calcinado ya más de veinte hectáreas y que seguía sin estar controlado.

Un pequeño incendio en Padrón obligó a desalojar a varios vecinos. Las llamas se situaron a escasos 200 metros de viviendas de O Areal, pero no hubo que lamentar males mayores y las personas evacuadas pudieron regresar a sus casas. También se reprodujo un incendio en Rianxo que había ardido en días pasados pero que pudo ser apagado enseguida. Y hubo otro en Ribeira, localidad en la que el lunes ardieron 81 hectáreas, 39 de ellas en el parque natural de Corrubedo.

En la extinción de todos estos focos de fuego participaron numerosos medios aéreos y terrestres no solo gallegos, sino también equipos llegados de Salamanca, León, Asturias y Albacete. También se desplegaron en los montes 140 militares de la UME con 30 vehículos.

Con información de Juan Ventura Lado, Mónica Torres, Javier Romero, Brais Capelán y María Santalla.

Investigadas tres personas por una quema en Sanxenxo y otra por dos en Barro

La Policía Autonómica informó ayer de la investigación de tres personas por un incendio forestal registrado en Sanxenxo en el mes de julio, mientras que otras dos están siendo investigadas por dos fuegos ocurridos en el municipio pontevedrés de Barro. Los presuntos autores del primero de ellos, ocurrido en Dorrón y que afectó a una superficie de 1.600 metros cuadrados, son dos hombres y una mujer que, según apuntan las pesquisas realizadas, habrían hecho una quema agrícola que se descontroló.

Un foco en Toro obligó a cortar el tráfico ferroviario entre Galicia y Madrid una hora

Otro incendio forestal, esta vez en la localidad zamorana de Toro, obligó a cortar ayer por la mañana, durante una hora, la línea de alta velocidad ferroviaria entre Galicia y Madrid. El corte afectó a dos trenes que llevaban 360 viajeros. Uno de ellos era un Alvia que realizaba el trayecto entre Pontevedra y Madrid; el otro, también Alvia, había salido de la estación madrileña de Chamartín en dirección a Vigo. Una vez reanudado el servicio, la circulación se realizó con combustible en lugar de emplear la electrificación de la línea, debido precisamente al incendio.

«Temperaturas altas, seca, vento e incendiarios», una combinación letal según Feijoo

Ante la oleada de incendios, el presidente de la Xunta reconoció ayer el trabajo de los equipos de extinción, a los que trasladó su apoyo «incuestionable» y reclamó «unidade, precaución e denuncia» contra quien planta fuego en el monte. Para Núñez Feijoo, Galicia está en una situación de «extrema dificultade» por la «combinación de temperaturas extremas, seca prolongada, vento e incendiarios».

Mientras, desde el BNG Ana Pontón reclamó un nuevo modelo forestal basado en una política de prevención que considera «urxente».

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