Galicia va camino de tener el verano más seco desde finales del siglo XIX

Desde el día 1 de julio hasta ayer solo llovió, y con poca intensidad, cuatro días


Redacción / La Voz

El verano del 2016 no va a pasar desapercibido en materia meteorológica en Galicia. Si el pasado mes de julio se convirtió en el más seco desde el año 1873, agosto parece ir por la misma senda. En lo que va de mes, la comunidad gallega solo ha registrado un día de lluvias, y a tenor de lo que afirman fuentes de MeteoGalicia, esta situación se va a mantener, al menos, lo que queda de esta primera quincena, en la que prevalecerán las altas presiones. Además, aunque los meteorólogos advierten de que es complicado determinar con exactitud el tiempo a largo plazo, expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) aventuran, tras el estudio de varios modelos, que los próximos meses de agosto y septiembre lloverá menos de lo normal en España. Concretamente, la probabilidad de que las precipitaciones estén por debajo de la media en Galicia son de un 45 %. Algo similar ocurre con las temperaturas, ya que los modelos apuntan a que lo probable es que haga más calor de lo que es usual.

Cierto es que gallegos y turistas amanecerán hoy con cielos nublados en toda la comunidad salvo en la provincia de Pontevedra, donde el débil sistema frontal que atravesará la comunidad apenas se dejará notar; sin embargo, la pérdida de la influencia anticiclónica no será más que una excepción a los días de sol y altas temperaturas a los que Galicia ya se ha acostumbrado. Y es que desde el 1 de julio hasta el día de ayer, en A Coruña, Ourense, Lugo y Santiago -ciudades que cuentan con estaciones de la red meteorológica de MeteoGalicia- solo llovió seis días. Del mismo modo, llama la atención que las jornadas en las que se produjeron estas precipitaciones estén aisladas unas de otras, pues pasó más de una semana de intervalo en la mayoría de casos.

La primera semana de agosto

En estos ocho primeros días de agosto ya ha llovido un día, concretamente el pasado jueves, y cayó agua en prácticamente todos los puntos de la comunidad. Una situación que para coruñeses y ourensanos fue casi anómala, ya que llevaban más de un mes sin ver ni el más débil orvallo. Apenas hay diferencias entre las ciudades analizadas: en Santiago tan solo llovió el día 22 de julio y en Pontevedra, Vigo y Lugo, las urbes en las que más días hubo precipitaciones el pasado mes, solo se registraron dos días de lluvias en cada una.

No solo existió un predominio anticiclónico durante el primer mes de la temporada estival, sino que durante los escasos días que un frente atravesó Galicia las precipitaciones fueron mínimas, tanto que el día que más llovió, el 6 de julio en Lugo, se registraron 6,2 litros por metro cuadrado. Una cantidad irrisoria para lo que es habitual en esta ciudad durante el estío.

En lo que va de verano, las posiciones del anticiclón, que cambia entre las Azores y el norte de la península ibérica, han provocado que buena parte de los días hayan estado condicionados por aire procedente del norte de África o del sur de la Península, por lo que además de impedir que ningún sistema frontal se acercase a la comunidad gallega, las temperaturas, en general, fueron bastante elevadas. En A Coruña, el mes se considera muy cálido teniendo en cuenta la media de las temperaturas mínimas (16,7 grados), mientras que resultó normal para las máximas y las medias. Todo lo contrario a lo sucedido en Pontevedra, donde el mes se consideró extremadamente cálido en relación a las máximas, donde la media casi alcanzó los 30 grados (29,4), cinco más de lo habitual. En Santiago y Ourense fueron 31 días en los que el termómetro puntuó alto, sobre todo, en comparación con las máximas y las medias -en ambos casos las máximas superaron en tres grados lo establecido como normal-. En Lugo, el calor se hizo notar tanto en la media como en las máximas y mínimas y se consideró muy cálido en relación a las tres variables.

Ni sequía ni déficit de agua en los embalses a pesar de la escasez de lluvia

Días y días sin llover deberían hacer saltar las alarmas. Pero no. No hay sequía en Galicia. Es más, la Consellería de Medio Ambiente descarta tan siquiera una situación de prealerta pese a las escasez de lluvias a las que se ha enfrentado la comunidad gallega en las últimas semanas. No obstante, hay que tener en cuenta que la primavera de este año fue bastante húmeda, continuando en la línea de los meses precedentes. Así, hasta bien avanzado el mes de mayo pocos fueron los días que dieron una tregua al paraguas. A lo expuesto por la Consellería de Medio Ambiente en cuanto al nivel hidrológico actual de Galicia, hay que sumar el estado de los embalses de la demarcación hidrológica Galicia-Costa. Según los datos de Augas de Galicia, la red de presas está al 81,21 % de ocupación. Los embalses de abastecimiento a día 1 de agosto registraron una tasa de ocupación ocho puntos por encima de la del 2015; y es que, aunque el volumen de precipitaciones en verano fue mayor, se arrastraban varios meses de escasez de lluvias.

Aun sin déficit hídrico, Medio Ambiente no cesa en su empeño de concienciar a la sociedad de la importancia de un uso moderado del agua. La campaña Coida o ciclo da auga ofrece una serie de recomendaciones para evitar el desabastecimiento. Entre ellas, evitar tirar aceite por el fregadero, que dificulta el proceso de depuración del agua; implicarse en la preservación de los ríos o no tirar bastoncillos y algodones al inodoro, ya que se obstruye la red de saneamiento.

El mal tiempo no durará más que un día: mañana vuelve el anticiclón

El frente poco activo que entrará hoy por el tercio norte aportará nubes y favorecerá la retirada de la masa de aire cálido que ha afectado a la comunidad todos estos días. Pero estas nubes, que en algún caso irán acompañadas de chubascos débiles, se disiparán mañana y, por los pronósticos de Meteogalicia, no volverán a aparecer en lo que queda de semana. Así, los cielos de toda Galicia permanecerán despejados, aunque eso sí, bajarán las temperaturas.

El fenómeno de «El Niño», posible responsable de las anomalías del tiempo gallego

«Estamos viviendo una situación similar a la de 1997: los primeros meses de ese año fueron muy lluviosos y luego llegaron meses extremadamente secos». Fuentes de Meteogalicia explican que hace casi 20 años la comunidad gallega vivió una situación meteorológica similar a la que se está produciendo este año; eso sí, ni entonces se registraron tan pocos días de precipitaciones como los de julio de este año. La causa de estas similitudes se encuentra en El Niño, un fenómeno meteorológico y oceánico que se produce en el Pacífico y que está provocando en Galicia «precipitaciones muy fuertes en los meses propiamente lluviosos y meses muy cálidos en verano», una situación que, aunque lógica, apenas se cumple en la comunidad.

El Niño es uno de los fenómenos meteorológicos más importantes del planeta y suele producirse cíclicamente, aunque de manera irregular, en períodos de tres a siete años. Se origina cuando los vientos alisios se debilitan, las aguas cálidas llegan a las costas del norte de Chile, Perú y el sur de Ecuador, y la corriente oceánica fría de Humboldt se aleja de la costa y se hunde hasta 200 metros.

Este acontecimiento climático produce un aumento de la temperatura media a escala mundial. Aunque su mayor impacto se produce en los países americanos de la costa pacífica, en el sudeste asiático y en Australia, afecta indirectamente a otras zonas, entre las que se encuentra el noroeste de la Península.

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