Hoteles de lujo y centros culturales, los usos más habituales para las prisiones rehabilitadas


redacción / la voz

La vieja prisión de Vigo se ha convertido en un moderno museo tras las obras diseñadas por el equipo vigués de arquitectos formado por Manuel Portolés Sanjuán, Francisco Javier García-Quijada Romero y Salvador Fraga Rivas. En Carballo, la antigua cárcel comarcal es hoy una oficina turística después de haber sido rehabilitada siguiendo un proyecto del arquitecto Manuel Gallego Jorreto. En la de Lugo se realizan obras para convertirla en un centro cultural. Son casos excepcionales. La mayoría de las cárceles gallegas que han quedado en desuso han sido derribadas o están abandonadas.

Este último es el caso de la vieja cárcel provincial de A Coruña, a un paso de la Torre de Hércules. Diferencias entre el Ayuntamiento y el Ministerio del Interior mantienen sin uso y deteriorándose a pasos agigantados un edificio para el que se han soñado varios destinos.

Algo similar pasa en Ourense, donde se han barajado varios proyectos para el céntrico edificio de la calle Progreso, frenados unas veces por motivos económicos y otras por condicionantes urbanísticos. La construcción está en estado ruinoso.

Los problemas de humedad hacen mella también en el antiguo penal de Corcubión, que fue rehabilitado en su día y que sigue utilizándose como oficina turística o para actividades culturales. Pese a seguir en uso, la vieja cárcel está en mal estado y su restauración precisaría una inversión importante a la que el Concello, dice, no puede hacer frente.

Lo cierto es que aunque en Galicia haya pocos ejemplos, muchas antiguas cárceles en todo el mundo fueron rehabilitadas y destinadas a usos completamente diferentes a aquel para el que fueron concebidas originalmente. Muchas fueron transformadas en hoteles de lujo, pero tampoco faltan los ejemplos de inmuebles a los que se ha dado un uso cultural o social.

Sin salir de España, la cárcel correccional de Oviedo alberga hoy la sede del Archivo Histórico de Asturias. La prisión de Segovia ha transformado sus celdas en un espacio multidisciplinar dedicado a fomentar la creación artística, igual que ocurre con la Domus Artium 2002 de Salamanca o con la antigua prisión de Palencia.

De Boston a Australia

En cambio, para encontrar casos de uso hotelero hay que salir fuera de España. En Boston se encuentra uno de los mejores ejemplos de este tipo de transformación, un hotel para el que paradójicamente se ha elegido el nombre de Liberty. Tiene unas 300 habitaciones de lujo con precios por encima de los 300 euros la noche. En Nueva Zelanda está la prisión de Napier, una cárcel museo en la que se organizan actividades y excursiones y que también ofrece alojamiento a sus visitantes. En Australia, The Old Melbourne Gaol es un museo creado en una antigua cárcel que apenas ha sido modificada para ofrecer una experiencia parecida a la de los internos que en su día cumplieron la pena entre sus paredes. Incluso se mantienen las duchas en las que se aseaban los presos.

La antigua cárcel de Oviedo alberga hoy la sede del Archivo Histórico de Asturias

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