Llega la generación de los emprendedores

Galicia tiene 20.693 habitantes de 18 años, menos de la mitad de los que había en 1994. No tienen prisa por acabar de estudiar y para el futuro barajan emigrar o montar su «startup»

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Redacción / La Voz

Sus padres, la generación del baby bum, se esforzaron para que, como ellos, lo tuvieran todo. Pero el plan falló. Estudiar una carrera o un ciclo de FP con salida laboral ya no es garantía para consolidarse como miembro de la clase media. Profesores, sociólogos y psicólogos que trabajan directamente con esos 20.693 gallegos que este año llegaran a la mayoría de edad dibujan un perfil. Dicen que, en líneas generales, les cuesta centrarse en una sociedad que ya no les da las mismas oportunidades que tuvieron los 45.277 chicos que en 1994 traspasaban la barrera que da derecho al voto, aquellos que nacieron en 1976, el año con mayor número de nacimientos de la historia de España.

Al echar la vista atrás observan cómo han cambiado las cosas. «Ven que ya no vale la pena esforzarse porque no equivale a obtener luego un empleo estable. Piensan muchos chavales que la formación ha dejado de ser decisiva, al menos en España. Por eso, han cambiado el espejo en el que mirarse. No tienen prisa. Y ninguno, o muy pocos, descartan la alternativa de irse fuera. Porque las nuevas tecnologías, sobre todo el smartphone, les han abierto la puerta de un horizonte totalmente global donde se multiplican las alternativas para una generación tan ilustrada como la suya.

De ahí que entre los que continúan pensando en salidas laborales tradicionales como poner su futuro en manos de un trabajo por cuenta ajena, un puesto en la función pública, entrar en la gran carrera académica o coger el testigo de un negocio familiar, los profesores que les dan clase comienzan a notar el tímido brote de una nueva futura generación de emprendedores que intentarán buscar la salida a la incertidumbre con un negocio propio. Sobre todo miran a las startups ligadas a la tecnología.

¿Por qué? «Porque buscan un enriquecimiento rápido. Reemplazan el esfuerzo por la teoría de que una buena idea les permita dar un golpe rápido. Pero del mismo modo hay los que buscan el objetivo dando el salto a un reality show», comenta la Psicóloga social de la UDC, Adina Dumitru, que cree que esta es una generación «en proceso de readaptación, intentando buscar fórmulas para ser creativos».

«Muy preparados»

«Son una generación muy informada. Y la diferencia es grande incluso al echar la vista atrás únicamente cinco años», sentencia el presidente de la Asociación de Directores de Instituto, Adelino Pose, quien a lo largo de los años ha visto pasar por su aula decenas de jóvenes de esa edad. «Todos están muy preparados, pero les ha tocado enfrentarse a un futuro negro. En el instituto en el que estoy tenemos la especialidad superior de Sistemas Informáticos. Cada vez hay un número más amplio que quieren dirigirse hacia el terreno de empresas de ese tipo», dice.

La profesora de Sociología de la UDC, Raquel Martínez Buján, destaca otro rasgo bastante común dentro del heterogéneo perfil de los jóvenes gallegos que tienen 18 años: «Aunque no se puede hablar de un patrón único para toda esa generación porque cambia en función de la clase social o el lugar en que viven, en general puede decirse que esta es una generación mucho más móvil que las anteriores, que además ve el mundo como un espacio global en el que moverse». Y entre los jóvenes que entran en la Universidad observa que cada vez hay más que estudian y trabajan al mismo tiempo. Lo hacen quizá, como especula, además de por motivos económicos porque las jornadas por horas o los trabajos de sábado y domingo, dejan hacer ambas cosas.

Como profesora de Sociología de la Familia, también destaca que estos jóvenes se preocupan especialmente por el cuidado de los abuelos: «Puede que porque muchos fueron sus cuidadores».

Un perfil urbano, pero aún tienen el referente de la aldea

Los datos del IGE lo dejan muy claro. Los jóvenes gallegos de 18 años son urbanitas, aunque el smartphone ha recortado la brecha existente hace años con respecto a los chavales del rural. Un 37 % se concentran en las ciudades: Vigo, A Coruña, Pontevedra, Ourense, Lugo, Santiago y Ferrol. Concellos del área metropolitana de Santiago como Ames, o de A Coruña como Oleiros, Cambre, Culleredo o Arteixo también registran en su censo un elevado número de población de esa edad. Por contra, hay concellos como Negueira de Muñiz donde no hay ninguno. La migración interna del campo a la ciudad, sobre todo hacia las localidades del Eje atlántico, experimentada en los años ochenta y noventa lo explica. Muchos de estos jóvenes urbanos aún usan como referente la aldea de sus padres.

Sobre el uso del idioma, aunque un 73 % entienden «mucho» el gallego, más de la mitad prefieren expresarse en castellano con sus amistades, descubre la encuesta sobre el uso del gallego del IGE. Y la mayoría continúan estudiando. Solo un dato más: En junio el número de afiliados a la Seguridad Social de entre 16 y 19 años era de 3.505.

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