El jefe de la Iglesia gallega, al Apóstol:  «Que os nosos gobernantes saiban entrar nun auténtico diálogo»

Manuel Cheda
M. Cheda SANTIAGO

GALICIA

En su ofrenda al patrón de España, el presidente del Parlamento autonómico reivindica «la política con mayúsculas» y exige a los representantes públicos  «honradez y moralidad intachables»

25 jul 2016 . Actualizado a las 23:28 h.

Las dificultades para formar un Ejecutivo tras las elecciones generales del 26 de junio y la amenaza de la celebración de unos nuevos comicios, los terceros consecutivos, se han colado esta mañana en la tradicional ofrenda al apóstol Santiago. Tanto, que el arzobispo de la diócesis, Julián Barrio, ha encomendado implícitamente al patrón de España un desbloqueo de la situación. «Intercede polos nosos gobernantes para que saiban entrar nun auténtico diálogo», le ha pedido.

Leída el grueso en castellano y a ratos en gallego, en su homilía, el líder de la Iglesia gallega ha lamentado el «desierto» y la «perplejidad moral en que vivimos». Ha vinculado también la «crisis humanitaria, moral y religiosa» de Europa a la «pérdida de la memoria y de la herencia cristianas, unida a una especie de agnosticismo práctico y de indiferencia religiosa».

Así, ha cargado contra la «pretensión de reducir la religión al ámbito privado», aduciendo que «contradice los principios de una sociedad verdaderamente democrática». «El ejercicio de la libertad religiosa -ha proclamado- requiere la ausencia de todo tipo de coacción por parte de personas, grupos sociales o del poder público».

Víctimas de Angrois

Asimismo, el prelado ha hecho hueco en su intervención a las víctimas de la tragedia de Angrois, cuyo tercer aniversario se cumplió ayer. «Ninguén de nós pode esquecer esa sombra de dor que nas vésperas da festa do Apóstolo de hai tres anos extendeuse na cidade polo accidente ferroviario», ha aseverado.

En esta ocasión, como delegado regio ha ejercido el presidente del Parlamento, quien ha comparecido, «en este momento de convulsión mundial», «plenamente consciente de que es a la sociedad y a los responsables públicos a quienes nos corresponde afrontar los problemas cotidianos». No obstante, Miguel Santalices ha reclamado al Apóstol «protección» para diversos colectivos. Entre ellos, para las personas mayores, las mujeres maltratadas, los jóvenes en paro, los emigrantes, los profesionales sanitarios, las fuerzas de seguridad, el personal docente y los enfermos, especialmente para los mentales y aquellos «que padecen algún tipo de discapacidad».

«Ante tu altar -ha añadido el dirigente popular- alzamos nuestra voz frente a las situaciones crudelísimas del terrorismo y de las guerras, la mayoría libradas entre hermanos, que afectan a tantos pueblos y lugares, produciendo daños, muertes, desolación y forzadas migraciones expatriadoras». Ha lamentado también el creciente euroescepticismo en un continente «necesitado de referentes aglutinadores», mal contra el que ha recetado aplicar en su superación los valores que rodean a la peregrinación a Santiago a través del Camino.

Sin mencionarla de manera directa, la corrupción ha estado igualmente presente en la invocación de Santalices, que ha exigido «honradez y moralidad intachables» a los legisladores y gobernantes. «Quiero reivindicar la política con mayúsculas, pero también rechazar con contundencia cualquier comportamiento indebido. Reclamo política hecha por y para las personas, la política que procure el entendimiento y se aleje de cualquier tentación excluyente o totalitaria», ha apostillado.

Defensa del gallego

En una alocución bilingüe como la del arzobispo y también con recuerdo especial para la catástrofe de Angrois, el jefe de la Cámara autonómica ha ensalzado el galleguismo, «entendido este como la defensa del conocimiento de nuestra cultura en todas sus manifestaciones, la lengua, la literatura, la música, la pintura y las tradiciones. En otro de los pasajes de su ofrenda, ha subrayado: «Fago votos para que a Igrexa galega, clero e laicos, en comuñón coa Igrexa universal, manteña e acentúe a súa sensibilidade respecto ao idioma e a cultura que nos identifican como pobo, participando activamente na tarefa común de defender, mellorar e estender ese legado iniguablable».