Uno de los indigentes esclavizados: «Me rompió varios huesos, dijo que me habían atropellado y cobró el seguro»

Los imputados por esclavizar a los mendigos en A Coruña jaleaban y grababan las peleas entre los retenidos


A Coruña / La Voz

El viernes otros testigos y víctimas del juicio que se celebra en A Coruña contra dos matrimonios que supuestamente esclavizaban a indigentes narraron nuevas y auténticas perversiones que sufrieron en sus carnes los supuestos secuestrados en los asentamientos chabolistas de la conservera Celta, en A Coruña, y en Rumbo, en Culleredo, desde el año 2010 y hasta que huyeron o fueron liberados en enero del 2015

Uno de los perjudicados, J. D. P., de Portugal, contó por videoconferencia que Joaquín, uno de los imputados «me rompió varios huesos, luego dijo que me habían atropellado, me hizo firmar y cobró casi 4.000 euros del seguro».

Esta información fue ratificada por uno de los agentes de la Policía Nacional que participó en la investigación: «El 13 de febrero del 2011 fue atendido en el Chuac por una contusión cervical, el 9 de agosto del 2012 sufrió una fractura del hombro derecho y costal y el 3 de marzo del 2013 lo atendieron de fracturas costales causadas, supuestamente, por dos atropellos y por un accidente de tráfico. Joaquín cobró 1.159 y 2.408 euros», declaró.

J. D. P. logró huir con ayuda de un español a Portugal, «pero Joaquín y su familia me vinieron a buscar cuando dormía y me llevaron para A Coruña. Prometieron que no me iban a volver a pegar, pero sí lo hicieron».

Dos agentes del 092 fueron los que liberaron a J. Ch. P., de Malpica. «Estaba recogiendo cartón en Fernando Rey con otro indigente y con Joaquín. Cuando llegamos el hombre nos miró con ojos de tristeza, de pedir auxilio. Nos acercamos a él y nos susurró que estaba secuestrado, que le robaban su pensión y que le pegaban todos los días». El indigente levantó su camiseta «y tenía el cuerpo lleno de laceraciones, hematomas que parecían causados por golpes de un cinturón», dijeron los policías. Además, Joaquín tenía en su poder la documentación del malpicán «e incluso su cartilla del banco».

Dos asistentas de la Cruz Roja declararon sobre uno de los indigentes fallecidos, Plácido. «No faltaba a una cita porque le estábamos arreglando una ayuda económica, pero en enero dejó de venir. Lo buscamos por todos los lados y nada. Apareció un día acompañado de André -otro de los acusados- y nos extrañó porque el no tenía amigos». Le hicieron entrar solo en un despacho «y empezó a llorar y a contarnos que estaba secuestrado. Ya no le dejamos marchar a pesar de la insistencia de André», subrayaron.

Este mismo acusado también acompañó a este indigente al INSS. Él era el que hablaba «y su obsesión era cobrar la pensión de Plácido». Y lo mismo hizo en la Consellería de Traballo e Benestar, según otro funcionario.

Otros agentes de la investigación declararon que el día del registro en las viviendas y en la finca encontraron a dos hombres retenidos y a otro por el monte «y dijeron que estaban secuestrados». En un móvil había un vídeo «en el que se peleaban dos de los secuestrados y voces que los jaleaban», dijeron.

En una conversación de WhatsApp una persona le pedía a un acusado «un criado. Este le dijo que si lo necesitaba ya, lo iba a coger al albergue».

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