Feijoo lanza su campaña impulsándose en las pugnas internas de la oposición

PSOE y AGE afean al presidente su «incompetencia» y ser un «desastre» para Galicia


Santiago / La Voz

«Entre nós e os da confluencia, Feijoo debe de estar aplaudindo coas orellas». La frase es de un cargo socialista molesto con las luchas intestinas en que se ha embarcado su partido en Galicia, a solo tres meses de las autonómicas y justo cuando contra pronóstico había logrado recuperar la condición de segunda fuerza. Encierra su verdad la sentencia. El presidente de la Xunta vive encantado con las tensiones internas que atraviesa toda la oposición. Ya ni se esfuerza en ocultarlo. En la última sesión de control al Gobierno del período 2012-2016, lo traslució con claridad en el Parlamento. Salió indemne del trance lanzando su carrera hacia la reelección con una zancada de manual: relato triunfalista de méritos acumulados desde su llegada al poder y ataque a los adversarios apoyado en su actual debilidad. «Estiven nas duras e, se os galegos queren, quédome nas maduras», cerró la legislatura el jefe del Ejecutivo.

El mandatario popular compareció en el hemiciclo para responder por problemas que negó o bien de cuyas causas se desvinculó: el incremento de los suicidios, los males de la sanidad pública y la creciente pérdida de población. «En termos xerais, Galicia está mellor que no 2009. Xa sei que non é unha situación óptima, sen dúbida, pero hai moitas máis circunstancias esperanzadoras hoxe que entón», respondió en una enmienda a la totalidad del discurso opositor. A partir de ahí, datos y dardos.

Hizo diana, sobre todo, en el germen de En Marea: AGE (Anova más Esquerda Unida). Se enzarzó con el viceportavoz de dicho grupo, Antón Sánchez, a quien espetó: «Agora hai máis oportunidades a pesar da oposición e co pesar da oposición. [...] A vostedes gustaríalles que Galicia fose peor, laméntoo».

Cargó duramente también contra la coalición tripartita por los choques entre sus socios, la dependencia de Podemos y las recientes destituciones en la cúpula del partido. «Dicían -sentenció- que a política había que practicala con sorrisos permanentes e agora a practican con enfrontamentos permanentes. Dicían que serían o referente da democracia interna e agora resulta, segundo din os seus compañeiros, que son os referentes das purgas internas. E dicían que as decisión había que tomalas nas prazas e agora as toman no despacho do señor Pablo Iglesias».

Sánchez le replicó identificando la sangría demográfica con «un síntoma do fracaso das súas políticas, que non son capaces de darlle condicións de vida digna ás persoas». Y apostilló: «É vostede un auténtico desastre para este país. Aquí sufrimos a crise e os seus gobernos. Non imaxino nada peor que vostede».

Feijoo halló blanco igualmente en la brecha entre la vieja y la nueva guardia del PSdeG, manifestada en la rebelión de la mayoría de los progresistas con escaño en la Cámara. «O noso balance admite opinións, por suposto, aínda que non sei se tantas opinións como hai no seu grupo», deslizó dirigiéndose a la portavoz de los socialistas, Patricia Vilán, cuya dimisión han reclamado algunos de sus colegas. «O tempo -se recreó- pon a cada un no seu sitio. [...] Non é moi difícil de prever o seu sitio, só ten que mirar a faciana dos seus compañeiros para comprobar cal é».

Vilán había afeado al líder del PPdeG su «ineficiencia e incompetencia» en la gestión del Sergas y el «beneficiar ás empresas privadas fronte á sanidade pública e a expensas dos cartos públicos», así como el hecho de que «siga vivindo no país das marabillas».

El jefe del Ejecutivo avanza sin cifrarlas «as mellores listas de espera dende que hai rexistros»

Mientras la oposición le recriminaba la pérdida de 80.000 habitantes durante su mandato, un recorte del 18 % del presupuesto sanitario y un «alarmante» aumento de los suicidios «debido á miseria, á pobreza e ás condicións precarias», Alberto Núñez Feijoo presumió de casi todo en el hemiciclo. Sin aportar cifras concretas, porque, según fuentes oficiales, hasta la próxima semana no estarán cerradas, avanzó también que los datos referidos a las listas de espera a la conclusión del primer semestre del 2016 serán «os mellores dende que hai rexistros». «Xa sei que a sanidade pública non é perfecta, nin en Galicia nin en ningún lugar do mundo, [...] pero síntome orgulloso dela», proclamó.

Echando la vista atrás y comparando, destacó los avances en el ámbito del empleo, del paro, del naval, de la automoción, de la educación, de la innovación, de las políticas de fomento de la natalidad, del transporte y de las prestaciones sociales.

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