Puentes que construyen paisaje

Algunos viaductos se han convertido en referentes por su integración con el entorno

Puentes que construyen paisaje Algunos viaductos se han convertido en referentes por su integración con el entorno. Son hitos de la construcción y sus cifras son de récord

Redacción / La Voz

Luz, ponte, concello fueron las tres reivindicaciones que movilizaron al hoy Concello de A Illa de Arousa a mediados del siglo pasado. El puente llegaría en 1985, un 14 de septiembre. En su momento fue un hito en la ingeniería, el puente más largo -casi dos kilómetros de plataforma continua- con dos únicas juntas de dilatación. Pero fue sobre todo un hito porque cambió la vida de los cinco mil vecinos de A Illa. Los puentes son importantes por lo que unen -los habitantes de A Illa se unieron entonces a lo que todavía hoy llaman el continente-. Pero también lo son por cómo lo unen. Incapaces de pasar desapercibidos, los puentes fueron siempre un gran desafío para la ingeniería y muchos acaban convirtiéndose en el símbolo de un paisaje que inevitablemente han modificado. Que ese impacto sobre el entorno sea lo más armónico posible es uno de los mayores empeños de los ingenieros.

Uno de los viaductos de más reciente construcción en Galicia es el que une ambas orillas del río Ulla justo en el punto en el que este inicia su unión con la ría de Arousa. Precisamente esta ubicación, en un entorno natural muy sensible y de extraordinaria belleza obligó, según reconocen los diseñadores del proyecto, los ingenieros de la empresa IDEAM, «a una solución estructural singular, cuidando mucho la integración en el entorno, reduciendo el número de pilas en el cauce y buscando procesos constructivos de la máxima independencia posible del cauce y de sus riberas». Con estos condicionantes se construyó el puente de celosía metálica más largo de Europa -1.620 metros de longitud-, diseñado con una suave curva entre las pilas para conseguir la integración visual. Pensando en ello se eligieron también los colores, gris perla en el caso del hormigón y verde claro para la celosía metálica. Fue la actuación más ambiciosa y más compleja del Eje Atlántico de Alta Velocidad. Necesitó una inversión de 134 millones de euros y fue necesario, para su ejecución, desarrollar un sistema de control de calidad desconocido hasta el momento en España.

También sobre el río Ulla discurre uno de los puentes más espectaculares del AVE gallego, en el subtramo Silleda-Vedra-Boqueixón. Su emplazamiento en un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), el sistema fluvial Ulla-Deza, y la marcada forma en uve del valle condicionaron la solución técnica: un viaducto con una longitud de 630 metros sobre un gran arco peraltado de 168 metros de luz. Construido a pocos metros de un puente anterior es, además, la más alta de todas las estructuras ferroviarias de España, con 116,9 metros. El proyecto, que fue diseñado por Torroja Ingeniería, recibió el premio San Telmo, que concede el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en el año 2011. Cuatro años después, en el 2015, lo recibiría el construido entre Catoira y Rianxo.

Hace un año se inauguraba sobre la ría de Muros y Noia el primer puente atirantado construido por la Administración autonómica gallega. Proyectado para aliviar los problemas de tráfico de Noia, forma parte de la variante de este municipio, una carretera de 5,7 kilómetros que circunvala la localidad y en la que destaca precisamente el viaducto, de 1.700 metros de longitud y con un tramo atirantado de cien metros de luz sobre el canal de navegación. Su ejecución fue minuciosamente controlada para que su impacto sobre la ría fuese el menor posible.

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