El portaviones «se reduce» a la mitad

La Armada fijó en enero en 4,8 millones el precio de salida para subastar el «Príncipe de Asturias»; ante el escaso interés ha bajado el coste a 2,4 millones


Ferrol / La Voz

En el Boletín Oficial del Estado del pasado 16 de enero el Ministerio de Defensa fijó las condiciones de la puja del portaviones Príncipe de Asturias, por un precio de salida de algo más de 4,8 millones de euros. Hasta tres veces se rebajó el precio, hasta quedar en 2,9 millones, y aun así la subasta quedó desierta. Ahora la Armada hace un nuevo intento, fija una nueva puja que se resolverá en septiembre y deja el precio en la mitad, en 2,4 millones.

¿Quién está interesado en adquirir un barco de estas características? Fundamentalmente empresas que lo quieran para proceder a su conversión en chatarra. Sin embargo, el precio de salida fijado por la Armada es demasiado elevado para el rendimiento económico que las empresas dedicadas al desguace creen que le pueden sacar posteriormente, de ahí el escaso interés mostrado hasta el momento.

Según los datos publicados por la Junta Delegada de Enajenaciones y Liquidadora de Material del Cantábrico, que es la encargada de subastar el portaviones, las ofertas se podrán presentar hasta el 6 de septiembre, es decir, unos dos meses a contar desde la licitación, que se publicó el 29 de junio. La apertura de las ofertas, en caso de que ahora sí las haya, tendrá lugar el 29 de septiembre.

El buque llegó a Ferrol el 8 de febrero del 2013. Procedía de su base en Rota y poco a poco se fue acometiendo su desarme y la retirada de todos aquellos materiales que se consideraron todavía útiles por parte de la Marina. Una dotación de quince marinos se encargaron durante un tiempo de las tareas de custodia y en la actualidad estas labores se realizan por parte de personal del propio Arsenal. El buque sigue a la espera de un comprador.

Una baja motivada por el alto coste de mantenimiento y por la llegada del «Juan Carlos I»

El Príncipe de Asturias fue botado en 1982 y dado de baja en el 2013. En sus años de servicio participó en varios despliegues navales internacionales, en particular durante la primera guerra del Golfo, de 1991, pero no llegó nunca a entrar en combate.

Su baja se produjo por varios factores, independientemente de que su capacidad operativa le habría permitido seguir activo más años. Uno de ellos, y que tuvo gran peso porque coincidió con los años más duros de la crisis, el alto coste de su mantenimiento, aun sin navegar.

También se tuvo en cuenta el hecho de que el Juan Carlos I entrase en servicio y pueda ejercer como portaviones de la Flota.

Varias empresas han mostrado interés por el portaviones en los últimos meses, e incluso muchas de ellas lo han visitado en el Arsenal de Ferrol, sin embargo, el alto precio de salida ha impedido que haya de momento un comprador. Las expectativas están puestas en la segunda subasta.

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