El Sergas paga por las tarjetas sanitarias 32 veces menos de lo que cobra por ellas al usuario

Manuel Cheda
m. cheda SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

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La Xunta justifica el desfase aduciendo que con la tasa de diez euros por dispositivo financia otros gastos

06 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los usuarios que, por extravío, robo o deterioro, reclaman al Servizo Galego de Saúde (Sergas) una nueva tarjeta sanitaria han de pasar por caja y abonar una tasa redonda: diez euros. Pero, ¿cuánto paga realmente la Xunta al proveedor original por esos dispositivos? Exactamente, 32,3 veces menos: 31 céntimos, impuestos incluidos. Así figura detallado en un documento que la Administración autonómica acaba de aprobar para llevar a cabo una compra masiva de identificadores de pacientes.

Previo concurso público, a lo largo de las próximas semanas el Sergas proyecta firmar con una empresa privada un contrato para el suministro sucesivo durante dos años de 520.000 tarjetas valoradas conjuntamente en 162.201 euros. Por ese precio la compañía que resulte elegida no solo deberá poner a disposición de la Xunta los plásticos personalizados en su anverso y su reverso. Además, tendrá que grabar sus bandas magnéticas, imprimir cartas de respuesta para cada paciente solicitante, ensobrar los envíos y depositarlos en una estafeta de Correos.

¿Por qué por todo eso la Administración va a desembolsar 31 céntimos por dispositivo y los ciudadanos una cantidad 32,3 mayor? Consultadas al respecto, fuentes oficiales atribuyen el enorme desfase entre una y otra sumas a la necesidad de cubrir con la tarifa de diez euros otros tres tipos de gastos: de mantenimiento de las máquinas usadas para su impresión, de personal destinado en las unidades del Sergas que gestionan el servicio de las tarjetas sanitarias y, sobre todo, de desarrollo y control de las aplicaciones informáticas asociadas el sistema. Con una cosa se financian las otras, aduce la Consellería de Sanidade.

En su alegato, el departamento que dirige Jesús Vázquez Almuíña destaca asimismo que la introducción en el 2012 de una tasa por la renovación de identificadores ha reducido de manera drástica el número de solicitudes de emisión. De acuerdo con sus datos, las reclamaciones por extravío, robo o deterioro han caído hasta la fecha un 60 %.