La media de edad de las ciudades gallegas subió 6,4 años desde 1998

En las siete urbes se contabilizaron el año pasado más muertes que nacimientos

La edad media de la población La edad media de la población

redacción / la voz

Los escasos polos de crecimiento demográfico que resisten en Galicia ya no están en las ciudades, sino en algunas villas intermedias. Mientras, las siete urbes gallegas envejecen a un ritmo acelerado. La edad media de las ciudades ha aumentado 6,4 años en solo 18. En 1998, la media de edad de las áreas urbanas era de 38,6 años; en el 2015 llegó a los 45, un poco por debajo de la media gallega, que se situó en 46,2 años.

La ciudad más joven es Pontevedra, con una media de edad, según los últimos datos, de 42,9 años, más alta, en todo caso, que hace 18 años, cuando los pontevedreses tenían, de media, 36,5 años. Donde menos creció la edad media de los vecinos fue en Lugo, donde en 1998 era de 40,5 años y en el 2015 de 44,3. En A Coruña se incrementó desde los 39,4 años hasta los 45,7 actuales; en Santiago desde los 37,8 a 44,5; en Ourense, de 39 a 45,8; y en Vigo, de 37,1 a 44,2. Ferrol es entre las gallegas la ciudad más envejecida, con 47,6 años. En 1998 la media de edad aquí era de 40,3.

Los últimos datos de población publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) esta misma semana refuerzan esa crisis demográfica de las ciudades gallegas. En todas ellas el crecimiento vegetativo es negativo, es decir, muere más gente de la que nace. Solo se salva de esta tendencia Pontevedra, que, aunque en el 2015 tuvo un resultado negativo, la diferencia entre las personas que murieron (682) y las que nacieron (679) solo fue de tres a favor de las primeras. Es la primera vez desde 1998 que esta ciudad cierra el año con cifras negativas en el balance entre nacimientos y defunciones. En aquel momento la diferencia fue de 24. Desde entonces, el movimiento natural de la ciudad de Pontevedra siempre fue positivo.

No ocurre lo mismo, en cambio, con el resto de las áreas urbanas gallegas, que en el mejor de los casos encadenan varios años con crecimiento vegetativo negativo. Lugo y Santiago suman ya tres ejercicios consecutivos con más fallecimientos que niños venidos al mundo. En Lugo la diferencia fue el año pasado de 207 personas -nacieron aquí 858 niños y se registraron 1.065 decesos-, muy superior a la del 2014 (131) y a la del 2013 (74). En Santiago nacieron, en el 2015, 87 personas menos de las que murieron -860 frente a 947-. En el 2014 habían sido 22 y en el 2013, 60. En Vigo el crecimiento natural fue negativo por cuarto año consecutivo; en esta ocasión la diferencia entre los 2.225 bebés que vinieron al mundo y los 2.656 fallecimientos registrados fue de -431 personas.

En Ourense el crecimiento vegetativo empeoró notablemente el año pasado, cuando se contabilizaron 402 fallecidos más que nacimientos (1.222 y 820), frente a los 262 del ejercicio anterior. En este caso la tendencia negativa se mantiene desde hace veinte años.

Desde hace veinticinco años persiste en cifras negativas A Coruña, que desde que en 1990 registrara el mismo número de nacimientos que de defunciones no ha vuelto a librarse del signo negativo en este balance. En el 2015 perdió 572 habitantes por esta vía -contabilizó 2.478 defunciones y 1.906 nacimientos-, y 10.271 desde 1991. 

Ferrol, 30 años en cifras negativas

Ferrol fue la primera ciudad gallega en entrar en cifras negativas, de las que no sale desde hace tres décadas. En 1986 la diferencia entre nacimientos y muertes era de -37. El año pasado nacieron 527 vecinos menos de los que murieron, 382 frente a 909.

Pero si el crecimiento natural de la población es negativo, los movimientos migratorios no ayudan, en la mayoría de los casos, a aliviar la crisis demográfica de las ciudades. Aunque el INE todavía no recoge los datos de migraciones para las ciudades el pasado año, las últimas cifras de las que se dispone, las del 2014, no son muy esperanzadoras. El saldo migratorio gallego -la diferencia entre las personas que se fueron de Galicia y las que se asentaron aquí- fue en ese año negativo en 2.279 personas. El balance fue también negativo en Ferrol (-133), Santiago (-6), Lugo (-181) y Ourense (-220). Solo A Coruña (492), Pontevedra (53) y Vigo (93) recibieron a lo largo del 2014 más gente de la que se fue.

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La media de edad de las ciudades gallegas subió 6,4 años desde 1998