El herbicida más cuestionado es el más utilizado en Galicia

La UE decide mañana si prorroga la autorización del glifosato


redacción / la voz

En pleno inicio del verano, la hierba en los márgenes de la carretera está ya muy crecida y las cuadrillas encargadas de eliminarla han comenzado la tarea, bien con procedimientos de roza o mediante productos químicos. Este año su trabajo estará condicionado por el futuro del herbicida más usado en Galicia para pelar las orillas vegetales de las carreteras, el glifosato, también ampliamente utilizado en las vías férreas y en la agricultura. Las dudas sobre sus posibles riesgos para la salud humana están detrás de la falta de acuerdo en la Unión Europea (UE) para prorrogar la autorización de este producto químico durante los próximos quince años -o un período inferior- y el permiso ahora vigente expira el próximo 30 de junio.

En una reunión celebrada el pasado día 19 en Bruselas, la mayoría de los diecinueve representantes presentes en el encuentro se mostraron a favor de la moratoria. Pero se opusieron Francia e Italia, y Alemania se abstuvo. Esta votación se retomará mañana y países de peso como Francia ya han anunciado que votarán en contra. La batalla entre los defensores y los detractores de este compuesto se prevé dura, con informes científicos de apoyo que niegan o certifican su carácter cancerígeno. La industria productora se la juega y lleva meses con una intensa campaña al estilo de los lobbies más influyentes de Bruselas. 

Un modelo mixto

En Galicia, con decenas de grupos ecologistas hipercríticos con este sistema de control de la vegetación, la Consellería de Infraestruturas admite que recurre a un modelo mixto para reducir la vegetación en el entorno de la red viaria de su competencia. Por un lado las campañas de roza que se llevan a cabo con un gran despliegue de medios humanos, pues además del tractor que siega los bordes es necesario tener cuadrillas con desbrozadoras para afinar en los rincones. Pero la Xunta admite que también recurre a las variantes de glifosato autorizadas y «máis respectuosas co medio» -generalmente los que cuentan con la certificación triple A- para complementar estas labores de roza, aunque suelen evitarse las zonas pobladas.

«Estas tarefas son imprescindibles para manter a funcionalidade da rede e garantir a seguridade viaria», explican fuentes de la Axencia Galega de Infraestruturas. «A aplicación complementaria destes dous sistemas de control da vexetación consegue un resultado máis durable e eficiente, e máis seguro, ao reducir a ocupación da calzada», añaden. La aplicación de herbicidas, comentan en la Axencia, debido a sus especiales características, nunca se realiza con medios propios. «Sempre son as empresas dos contratos de conservación, ou as concesionarias, as que realizan ou subcontratan este tipo de traballos especializados», explican.

La aplicación de estos productos intenta hacerse de forma «localizada e coa máxima precaución», de forma que su distribución por los márgenes de los viales «non derive cara a outras plantas». El glifosato es un producto de muy amplio espectro que puede afectar a todo tipo de plantas, no solo a las hierbas.

El ahorro en la mano de obra es una de las razones que explican que se recurra a estos productos. A la Diputación de Ourense, por ejemplo, limpiar con el método tradicional sus 1.840 kilómetros de carreteras le costaría 581.915 euros, informa Miguel Ascón. Con glifosato, solo 87.344.

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