Susto en el zoo de Vigo por un fallo de seguridad nocturno en el recinto de los tigres

El espacio en el que duermen los felinos tenía la puerta abierta cuando llegó el cuidador de la mañana


Vigo / La Voz

El pasado domingo fue una jornada de elevada afluencia en el zoológico vigués. Lo que ignoraban los cientos de visitantes es que a primera hora de la mañana de ese domingo se vivieron en su interior momentos de tensión cuando un trabajador descubrió que la tigresa Kenia no estaba encerrada en el recinto en el que pernocta. Por un fallo de seguridad que se está investigando, la puerta del recinto en el que la recluyen por las noches quedó abierta.

Cuando el cuidador del turno de mañana entró en el patio, tranquilo pensando que el felino estaba encerrado, comprobó con asombro que la trampilla estaba abierta y que Kenia no estaba allí. A toda velocidad salió del recinto cerrando el acceso para dar la voz de alarma.

Las fuentes municipales consultadas confirmaron que se dio aviso al veterinario, y que su ayuda fue fundamental para lograr normalizar la situación. Consistió en mantener al animal en el sitio donde duerme para poder cerrar el acceso. El incidente provocó un gran revuelo en la instalación municipal y durante la mañana de ayer la concejala Chus Lago, encargada de Vigozoo, estuvo haciendo gestiones para intentar aclarar los hechos.

«Muchos animales a controlar»

A la espera de que el gobierno local facilite información oficial, en medios laborales se relaciona lo ocurrido con la escasez de personal que padece Vigozoo. «De una plantilla de trece cuidadores, normalmente cuatro trabajan de mañana y dos por la tarde, lo que es insuficiente. Son muchos animales a controlar y encerrar, y muchos candados y pestillos que controlar para tan pocos empleados», explican.

Al menos dos problemas similares se han producido en los últimos años en el zoo vigués, aunque nunca con un animal tan peligroso. El que más notoriedad alcanzó fue la fuga del mono Nano, en la primavera del 2013, que logró salir de la instalación de A Madroa, aunque su escapada duró solo tres horas. Fue localizado en un árbol de las inmediaciones y reducido con un dardo narcótico. Su marcha se resolvió con rapidez gracias a dos niños que observaron cómo salía de un recinto teóricamente infranqueable. Para que no se repitiera el suceso, se instaló una línea electrificada en el perímetro de los monos.

Un año después de aquel suceso se escapó un gamo, igualmente por no quedar bien cerrada la puerta de su recinto, aunque en aquel entonces no llegó a salir del zoológico. Tras este suceso, el trabajador implicado fue sancionado con seis meses de empleo y sueldo, un castigo que posteriormente fue anulado por la Justicia.

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