Solo uno de cada mil viajes se hace en bicicleta

Aunque aumentan, los desplazamientos ciclistas todavía son marginales. De los 4,8 millones de movimientos que se producen cada día en Galicia, poco más de 5.000 se realizan pedaleando

Los metros de carril bici Los metros de carril bici

redacción / la voz

A pesar de que el Índice Mundial del Ciclismo 2015, publicado por la empresa canadiense Eco-Counter, retrata a España como el país con el mayor incremento anual de viajes en bicicleta, concretamente con un crecimiento del 8 %, lo cierto es que el uso de las dos ruedas está todavía muy por debajo del de muchos países europeos. Menos del 2 % de la población española se desplaza en bicicleta, frente al 31 % de Holanda, el 19 % de Hungría o incluso el 13 % de Alemania. El clima, a la vista está, no es un condicionante para que esto sea así.

En Galicia la situación es peor si cabe. Los viajes en bicicleta no alcanzan siquiera el 1 % de la movilidad global diaria de la comunidad, según los datos del Plan director de mobilidade alternativa de Galicia, y el tipo de usuario de la bicicleta demuestra que se trata de un modo de transporte que todavía no ha sido aceptado como medio de desplazamiento habitual por un amplio sector de la población. De hecho, la mayoría de los trayectos que se recorren en bicicleta se realizan fundamentalmente por ocio, y solo el 30 % de las personas que utilizan este vehículo lo hacen también para viajes al trabajo o a su lugar de estudio. Como consecuencia de esta situación, los desplazamientos ciclistas en Galicia en días laborables no superan el 0,1 % del total.

En general, los modos de desplazamiento no motorizados representan un cuarto de los viajes totales. De ese cuarto, el 24 % son a pie y el 1 % restante son los movimientos en bicicleta. En la comunidad se producen cada día 4.803.859 viajes, de los cuales 5.203 son en bicicleta, según la encuesta domiciliaria de movilidad. Por tanto, por cada mil desplazamientos que se hacen, solo uno es en bicicleta. El número de viajes ciclistas por cada mil habitantes de Galicia es de 1,9.

Tendencia al alza

Pero aunque la situación es manifiestamente mejorable, la buena noticia es que el uso de la bicicleta crece. Lentamente y fundamentalmente por motivos deportivos y de ocio, pero lo hace. Muestra de ello es el crecimiento del número de federados de cicloturismo o el número cada vez mayor de peregrinos que realizan la ruta a Santiago en bicicleta. Según las estimaciones realizadas por el Plan de Mobilidade Alternativa, la movilidad ciclista podría llegar a representar entre un 4 % y un 8 % de la movilidad global gallega. ¿Cuáles son los factores que deben confluir para que se alcancen esas cifras? Según ese mismo plan, la modificación de los hábitos de desplazamiento de los gallegos, la implicación de la Administración en políticas que fomenten el uso de la bicicleta y la creación de buenas infraestructuras para permitir un uso cómodo y seguro de este medio de transporte deben combinarse para que la bicicleta ocupe el puesto que sus defensores desean como transporte alternativo.

En el momento en el que se elaboró el plan, en el 2013, había 119 kilómetros de carril bici en Galicia en 26 municipios. En los tres años que han transcurrido desde entonces, marcados por la crisis y la contención del gasto, esa cifra apenas se ha movido. Su distribución en el territorio es muy desigual. Más de la mitad de esa infraestructura está en A Coruña, con 64 kilómetros, seguida de Pontevedra, con algo más de 36, y Lugo y Ourense que suman apenas 18 kilómetros entre las dos. Recientemente, la Xunta presentó un plan que propone llevar a cabo próximamente y que consiste en la construcción de carriles seguros, paralelos a algunas de las principales carreteras, en los que convivirán los peatones y los ciclistas.

A las vías de uso exclusivo para ciclistas se añaden 155 sendas y circuitos rurales en Galicia, que discurren por 72 municipios y que suman un recorrido de 1.727 kilómetros. También en este caso la distribución espacial es desigual. La mayoría se localizan en la franja que desde Sada desciende hasta Santiago y de allí a Padrón, Caldas, Pontevedra, Vigo y Tui.

En algunas ciudades, como Vigo, Ourense o Pontevedra no hay carril bici como tal, y los ciclistas deben convivir con los demás usuarios de las vías o aprovechar las sendas o los paseos. En algunos casos la inexistencia de carril bici es una elección. Es así, por ejemplo, en Pontevedra, una ciudad premiada internacionalmente por su apuesta por la movilidad en la que, según el Concello, «todas as rúas da cidade son carrís ou rúas bici», puesto que «as bicis conviven cos peóns e tamén cos coches nas rúas con tráfico calmado». Además, las sendas de uso compartido para peatones y ciclistas se están implantando en la periferia y suman más de 20 kilómetros.

En A Coruña los tramos de carril bici suman algo más de ocho kilómetros. Los planes municipales pasan por crear conexiones con Arteixo y Culleredo y por conectar el carril bici universitario con el metropolitano. Existe además un servicio de alquiler de bicicletas que a lo largo del año 2015 superó los 20.000 usos al mes en el verano y los 16.000 usos en invierno, con casi 575 usos diarios de media anual.

En cuanto al perfil del ciclista en Galicia es mayoritariamente varón, mayor de 18 años y que utiliza este medio de transporte fundamentalmente durante su tiempo de ocio.

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