Llega el paso de peatones inteligente

José Manuel Pan
josé manuel pan REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Cambrils estrena un paso que se ilumina cuando alguien cruza la calle y que es ideal para zonas con pocas horas de luz

22 abr 2016 . Actualizado a las 13:23 h.

Cada vez que un peatón se acerca de noche a la acera el sistema se pone en marcha. El paso de cebra se enciende con una potente iluminación, igual que las señales verticales de aviso colocadas en los laterales. El conductor recibe la alerta visual que le obliga a detenerse. Es el paso de peatones inteligente que ha estrenado el Ayuntamiento de Cambrils, en Tarragona, y que permite hacer visibles a los peatones mientras atraviesan la calzada. Hacer visible al peatón es el gran problema de Galicia, donde más de la mitad del año la visibilidad es mínima debido a las pocas horas de luz y a las largas jornadas de lluvia y de niebla. En Galicia se han planteado desde los concellos iniciativas para dar visibilidad a los pasos de peatones, pero no siempre con éxito. La solución de Cambrils presenta una gran ventaja, que es la iluminación integral de la zona mientras el peatón cruza. Después se apaga.

Los creadores de este paso de peatones inteligente, que también se ha ensayado en municipios andaluces, explican que es la solución ideal para zonas como Galicia, donde las condiciones meteorológicas disminuyen la visibilidad durante buena parte del día. Porque el paso no solo se ilumina de noche, sino que también se activa en condiciones de niebla o de lluvia intensa.

El sistema se compone de unos elementos que se instalan en el asfalto a ras de suelo, «a una altura de poco más de un centímetro», explica Jerónimo Jiménez, responsable de Interlight, la empresa creadora del producto. Esas planchas tienen la capacidad de iluminarse con un potente haz de luz blanca cada vez que se aproxima un peatón. Eso se consigue a través de unos sensores especiales situados en la acera, en ambos lados de la calzada, que detectan la proximidad de las personas y activan la iluminación tanto de las pantallas del asfalto como de las señales verticales que advierten del paso de cebra.

La empresa no ha recibido hasta el momento ninguna petición desde Galicia para su innovador sistema, aunque Interlight ya tiene relación con la comunidad por otras razones también relacionadas con la seguridad vial. Esta empresa, con sede en Córdoba, es una de las que presentaron su proyecto al concurso de ideas convocado por el Ministerio de Fomento para buscar una solución a los problemas causados por la niebla en el tramo de la autovía A-8 en Mondoñedo.

Una preocupación en Galicia

Los atropellos son una preocupación permanente en Galicia, y la visibilidad es el principal escollo con el que se encuentran los responsables de la seguridad vial. Por eso una de las primeras medidas que se han tomado es la de hacer visibles a los peatones con el reparto de chalecos reflectantes entre las personas que suelen caminar por el entorno de las carreteras, generalmente mayores de 65 años que visten con ropas oscuras y que utilizan la carretera a diario. Esta medida ha tenido cierto éxito en las vías interurbanas. Pero es en las ciudades donde la tasa de atropellos se dispara.

Pasos de cebra despintados, sin señalizar, mal iluminados, coches aparcados y contenedores que restan visibilidad son algunos de los males de la seguridad vial en las calles de las ciudades. Pontevedra ha sido la primera en hacer los deberes y puede presumir de ser una ciudad reformada para el peatón. Reducción de coches en el casco histórico, velocidad limitada a 30 y pasos con badenes (lombos) en buena parte de las calles son argumentos para que los atropellos sean allí una excepción.

Hay que reconocer, de todas formas, que hay algunas iniciativas con intención de intervenir en el tráfico urbano para reducir el número de víctimas. En Vigo, una de las ciudades con más atropellos de Galicia, se han instalado resaltes en algunos pasos y se han establecido zonas de alerta peatonal. Como ocurre en la Porta do Sol, que cuenta con pivotes en amplios tramos de acera que se iluminan en verde o en rojo en función del color del semáforo para los coches. Con iluminación al paso de peatones también hubo alguna experiencia en Ourense, donde se hicieron campañas para evitar que los coches aparcados obstaculicen el paso de peatones.

Lugo tuvo pasos elevados y acabó recortándolos ante las quejas vecinales y aún tiene algún semáforo de pulsador, y en A Coruña se han establecido varias zonas 30 con pasos elevados.