Portugal despoja a su conexión por tren con Galicia de su carácter internacional

El nuevo Gobierno prioriza las inversiones en sus enlaces ferroviarios con Salamanca y Badajoz

Plan de inversión de Portugal en las conexiones ferroviarias con España Plan de inversión de Portugal en las conexiones ferroviarias con España

redacción / la voz

El nuevo Gobierno portugués acaba de lanzar el plan para modernizar su red ferroviaria, en el que se destierran definitivamente los proyectos de alta velocidad y se apuesta por una reforma pausada de la red convencional. En pleno éxito en Galicia del eje atlántico de alta velocidad, llama la atención que los responsables de las infraestructuras lusas solo consideren conexiones internacionales la que une Aveiro con Salamanca (corredor internacional norte) y la que conecta Lisboa con Madrid vía Badajoz (corredor internacional sur). A la línea que enlaza con Galicia, que denominan Linha do Minho, le otorgan un carácter más local y la despojan de su carácter internacional, algo que tiene su reflejo en el reparto de las inversiones.

En estas decisiones se tuvo en cuenta, según el documento Plano de investimentos em infraestruturas Ferrovia 2020, los compromisos internacionales de Portugal, «incluidos los tratados bilaterales con España». Pero parece que han pesado más los fondos comunitarios que priman los recorridos transeuropeos en los que no está incluida la línea Vigo-Oporto, que en un principio era un recorrido prioritario de alta velocidad hasta que la crisis frustró esos planes.

Otras argumentaciones del Ejecutivo luso van en la línea de fomentar el transporte de mercancías por ferrocarril, la vertebración territorial teniendo en cuenta los principales puertos del país vecino y, por último, los enlaces «con las principales fronteras con España», entre las que es evidente que no incluyen la de Valença.

Este diseño de infraestructuras no varía en realidad los planes para el enlace luso-gallego, pues desde hace cuatro años estaba previsto una modernización moderada de la línea basada en la electrificación y la mejora del material rodante para arrancar al menos media hora a los tiempos de viaje actuales entre Oporto y Valença, que se sitúan en el entorno de las dos horas. Esta reforma suave del recorrido Oporto-Valença, no obstante, está basada en un plan estratégico que prioriza la salida de los pasajeros y las mercancías por la Meseta.

Así, en el corredor norte, que une el puerto de Aveiro con la frontera española en Vilar de Formoso, se actuará en 380 kilómetros, de los que 86 serán de nueva construcción. En este enlace se invertirán 691 millones de euros. En el del sur se afrontarán aún más kilómetros de nueva ejecución (110), aunque el desembolso global es ligeramente inferior (626,1 millones).

La inversión en la línea del Miño es más modesta (83,2 millones) y se basa ante todo en la electrificación del recorrido entre Nine y Valença. También se actuará en los estacionamientos de trenes de mercancías para que tengan una longitud mínima de 750 metros y se construirán tres nuevas estaciones: Midões, Afife y Cerveira-Norte. Esto se completará con la instalación de un nuevo sistema de señalización, la adquisición de material rodante eléctrico y la eliminación de los pasos a nivel. Todas estas mejoras permitirán triplicar la capacidad de la línea y eliminar los transbordos en Nine, así como mejorar el tráfico de mercancías desde el puerto de Leixões hacia Galicia.

El plan del Gobierno luso es lanzar el concurso del tramo Nine-Viana en breve, para poder contratar las obras en enero del año que viene. El tramo Viana-Valença se licitará en julio del 2017.

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