Mi matrícula la paga una oenegé

Organizaciones benéficas apoyan a universitarios que no tienen beca o que tardan en cobrarla para que no se vean obligados a abandonar sus estudios

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redacción / la voz

A punto de finalizar el curso hay universitarios que todavía no han cobrado sus becas o que han recibido el dinero estos últimos días. Sin embargo, han tenido que pagar su matrícula y muchos de ellos han tenido que vivir fuera de casa durante los últimos siete meses. Algunas familias consiguen afrontar ese gasto, pero en otros casos resulta inasumible. A finales del mes de marzo los estudiantes adeudaban a las tres universidades gallegas 250.000 euros por impago de matrículas, una situación que tiene consecuencias: estar al corriente de los pagos es imprescindible para realizar cualquier trámite administrativo y para poder matricularse en el siguiente curso. Por tanto, aquellos alumnos que no paguen corren el riesgo de no poder continuar sus estudios.

La crisis económica ha multiplicado la cifra de estudiantes en esa tesitura, y una vez más las oenegés han sido la solución para algunos de esos casos. La Fundación Amigos de Galicia, por ejemplo, además de ayudar con la alimentación y con las facturas de cientos de familias, ha tenido que apoyar en los últimos años a universitarios que tenían dificultades para continuar sus estudios. Este año son concretamente tres los jóvenes que cuentan con el apoyo económico de la fundación para abonar la matrícula o para determinados gastos derivados de su formación universitaria. En algún caso se trata de alumnos que no tienen acceso a una beca; en otros, tienen dificultades para mantenerse mientras no reciben el dinero de las ayudas oficiales. Habitualmente, según confirman desde Amigos de Galicia, aunque acaben cobrando la beca no se les suele pedir que reembolsen ese dinero ante las dificultades económicas que sufren estas familias.

Organizaciones parroquiales de Cáritas han tenido que hacer frente a situaciones de este tipo. Ejemplo de ello son las medidas adoptadas el curso pasado por la parroquial de Arealonga en Vilagarcía. Hasta entonces se adelantaban becas para Primaria o ayudas para el Bachillerato, pero el año pasado tuvieron que ayudar también a universitarios, en algún caso sufragando o adelantando el importe de la matrícula, y en otros pagando libros o bonos de transporte. Este año, en cambio, no han recibido ninguna solicitud.

En Cáritas Ourense no tienen un programa directo de apoyo a los estudiantes universitarios, pero sí que ayudan indirectamente a familias en las que hay estudiantes de enseñanzas superiores. Con apoyo de la Fundación Barrié, explican desde esta entidad benéfica, conceden ayudas para material escolar o para comedores. «Ayudamos a familias con los imprevistos y es cierto que tenemos algún caso difícil». En Cáritas de Ourense también han atendido casos de personas que tenían dificultades para acceder a los materiales que necesitaban, por ejemplo, para cursar un ciclo de peluquería.

Las universidades y la Xunta habilitan fondos para causas económicas imprevistas

Además de las becas del Ministerio de Educación, y con el fin de apoyar a los estudiantes con dificultades económicas, las tres universidades y también la Xunta han creado líneas de ayudas. La Universidade de Vigo, por ejemplo, convocó en febrero ayudas para estudiantes «en situacións de dificultades económicas sobrevidas». Esas circunstancias económicas incluyen el desempleo o el fallecimiento de alguno de los sustentadores de la unidad familiar o una enfermedad grave, entre otras. Para hacer frente a las peticiones que pudiese recibir, la universidad viguesa habilitó una partida de 40.000 euros, mientras que cada beneficiario recibirá un máximo de 2.000 euros. En el caso de la Universidade de A Coruña, dispuso este año 15.000 euros para ayudas de este tipo.

Por su parte, la Xunta convocó en el mes de diciembre una línea de subvenciones dotada con 100.000 euros y destinada, igual que la de las instituciones académicas, a alumnos universitarios que por alguna situación sobrevenida, se encuentren con dificultades para finalizar sus estudios. Esta convocatoria estará abierta hasta fin de curso.

Tasas congeladas

Cientos de alumnos concurren cada año a estas convocatorias a pesar de que desde el curso 20011-2012 la Consellería de Educación mantiene congeladas las tasas universitarias. De hecho, durante este ejercicio las tasas universitarias gallegas son, en primera matrícula, las más bajas de España, con 11,89 euros por cada crédito de un grado, mientras que la media estatal es de 18,5 euros. Cada alumno se matricula, de media, en sesenta créditos cada curso, de manera que el coste medio de la matrícula es de 713 euros, aunque hay diferencias importantes según la carrera que se estudie, puesto que el coste de las enseñanzas experimentales es mayor que el de las no experimentales. Cataluña y Madrid son las universidades con las tasas de matrícula más caras.

Con todo, pese a que Galicia cuenta con las tasas más bajas, el problema es que el precio se encarece cuando no se trata de primera matrícula. Si un estudiante suspende una asignatura y tiene que volver a matricularse, el precio del crédito sube, y a partir de la cuarta matrícula prácticamente se multiplica por tres.

Según un estudio de la Federación de Educación de CC.OO. hecho público este viernes, la matrícula media en España supera los 1.200 euros anuales.

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