Horas de registro en el refugio ourensano del exbanquero

Conde vive parte del año en un pazo de A Mezquita y se deja querer en actos sociales de la capital


ourense / la voz

A Chaguazoso -138 habitantes según el INE, menos según la realidad demográfica del concello ourensano de A Mezquita- no se llega por casualidad. No lo hizo Mario Conde en el 2009, cuando decidió instalarse en ese rincón en el que Galicia está a punto de perder su nombre, a un paso de Portugal y a dos de Zamora. Y tampoco lo hicieron ayer los agentes de la Guardia Civil que acudieron a la casa, en la que el exbanquero vive parte del año, para registrarla a fondo. Miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) pasaron varias horas en el pazo, donde Conde tiene un amplio despacho, con una completa biblioteca así como varios equipos informáticos. El inmueble -convertido en casa rural por obra y gracia de los fondos europeos y de Gabriel Caldelas, el suegro del presidente de la Diputación y el PP de Ourense, José Manuel Baltar Blanco- se conoce como Casa Grande da Cerca. Ayer todas las miradas (aunque fueran pocas) se dirigían hacia allí.

El pazo lo alquiló con derecho a compra el ahora detenido por blanqueo por un período inicial de cinco años, que se fue prorrogando. Se le consideró desde su llegada propietario de facto aunque el arrendador estuviera obligado a esperar para hacer efectiva la operación, por las obligaciones impuestas por las subvenciones europeas. Durante mucho tiempo la casa apareció como alojamiento rural disponible en A Mezquita en la página de Turgalicia. Pero era imposible alquilarla, ni completa ni por habitaciones.

«Suben e baixan os policías»

Aunque la tranquilidad del pueblo se resintió hace siete años cuando Conde se convirtió en un vecino más, la normalidad ya había regresado a Chaguazoso. Cosas de la rutina. Hasta el registro de ayer. «Están subindo e baixando os coches da policía», detallaba una vecina señalando hacia la parte alta de la aldea. Y es que la presencia de los vehículos de la Guardia Civil -uno estuvo en el interior de la vivienda a primera hora y otro custodiaba la entrada más tarde- y de los medios de comunicación generó curiosidad primero aunque, finalmente, provocase que los vecinos cerraran puertas y ventanas a las cámaras. Habrá que ver qué pasa ahora, tras la detención, pero, a juzgar por cómo hablaban de él los paisanos, la reinserción social tras la cárcel existe. Al menos si te llamas Mario Conde y llevas su estilo de vida. Probablemente fue la primera persona en comprar un bote de gomina en el Supermercado Rubio del pueblo. Podría parecer una frivolidad pero es, en realidad, una muestra de carácter. En Chaguazoso habrá bostas de vaca por la calle, pero eso no es incompatible con el peinado de ejecutivo de los ochenta. «¿Cómo afronté la entrada en prisión? Para que se haga una idea llevaba corbata. Era como mi nueva oficina. Antes trabajaba para Banesto y después el poder me dijo que fuera a trabajar a Alcalá-Meco», contaba en una entrevista publicada en La Voz.

Pero la presencia ourensana del polémico exbanquero no se ha limitado al pazo que convirtió en el sitio de su recreo, sino que también se ha asomado a la vida social de la capital. Las presentaciones de sus últimos libros en la ciudad de As Burgas fueron éxitos de público y algunas de ellas incluyeron estrechos abrazos con el expresidente de la Diputación y del PP de Ourense, José Luis Baltar. De hecho Conde asistió al multitudinario homenaje que se organizó para despedir al barón popular tras su retirada de la política.

En los últimos años ha impartido conferencias (como una organizada por la Cámara de Comercio), ha participado en un curso de la Menéndez Pelayo celebrado en el centro cultural de la Diputación arropado por representantes del PP, y ha compartido con el entorno popular carreras de caballos en el hipódromo que perteneció a la institución provincial. Recientemente asistió a la inauguración del balneario de Cortegada, donde el que fuera alcalde socialista acabó fichado por Baltar.

Pero no solo se mueve en ámbitos próximos a la derecha sino que también ha acudido a actos sociales. Fue especialmente llamativo que asistiera en alguna ocasión a la celebración del día de la patrona de la Guardia Civil en el cuartel de Santa Mariña. Es poco probable que aquel día coincidiera con quienes ayer registraron su casa; venían de Madrid. Y tampoco quienes la vigilaban, que pertenecen al puesto de A Mezquita. Pero no deja de ser una ironía que de invitado a la fiesta de la Benemérita, los de la Benemérita acabaran entrando en su casa, aunque sin estar invitados.

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