La «Klebsiella» ya causa el 30 % de las infecciones hospitalarias del Sergas

Sanidade no confirma el número de casos, pero sí que se detectan en varios centros

La bacteria «Klebsiella» La bacteria «Klebsiella»

Santiago / La Voz

Las infecciones hospitalarias son una realidad en todos los sistemas de salud. La presencia de pacientes inmunodeprimidos y con otras patologías es aprovechada por los gérmenes, y de hecho uno de los retos de la sanidad pública es evitar y prevenir su presencia. Estos días la bacteria que preocupa al Sergas es la Klebsiella pneumaniae, la de mayor relevancia clínica dentro de las klebsiellas. Comenzaron a detectarse casos en las ucis del Álvaro Cunqueiro de Vigo y actualmente están confirmados en varios hospitales gallegos.

El Sergas admite que tiene constancia de su presencia en algunos centros, pero «probablemente pueda haber algún caso en cada hospital». Eso sí, no da cifras de las personas afectadas porque no serían rigurosas, ya que el paciente puede ser portador o solo estar infectado; pasar de portador a tener la enfermedad, o haberla superado ya. Lo que sí confirman es que en estos días en torno al 29 o el 30 % de las infecciones hospitalarias, es decir, las asociadas a un ingreso, «son por Klebsiella, sea solo por colonización o porque se haya desarrollado una enfermedad», explica Beatriz Pais, subdirectora de Atención ao Cidadán e Calidade del Sergas.

Sea por esta o por otra bacteria o virus, las infecciones hospitalarias son comunes. Los estudios hablan de que entre un 6 y un 8 % de los pacientes ingresados en plantas convencionales pueden tener una infección asociada al ingreso. En el caso de las unidades de críticos -por ejemplo reanimación o uci- el porcentaje puede alcanzar el 12 %.

Según los datos disponibles, y aunque el Sergas no da cifras, se han detectado cuatro casos en Vigo estos días y al menos uno en la uci del CHUS, en Santiago, mientras que en el hospital lucense se diagnosticaron dos casos en una planta. El primero fue un paciente de urología, trasladado desde otro hospital, y ninguno de los dos afectados pasó por la uci.

El Sergas aclara que hay que distinguir entre portadores y pacientes infectados. El portador está colonizado por la bacteria pero no ha desarrollado una enfermedad, no está infectado. Hay que evitar que los portadores propaguen esta bacteria porque aunque en un enfermo no acabe causando una patología, en otro más débil sí puede hacerlo.

De momento, los hospitales gallegos no están haciendo una vigilancia activa porque no hay una situación «desbordante». La vigilancia activa consistiría en hacer una prueba a todos los enfermos. Lo que se lleva a cabo en el Sergas es el tratamiento estándar, es decir, confirmar si la bacteria está presente en el caso de enfermos que han tenido contacto con portadores, en aquellos que han tenido un ingreso previo siendo portadores, o cuando el médico considera que hay criterios clínicos que pueden hacer pensar en una infección.

Cuando el enfermo es portador o ya ha desarrollado la infección se aísla. Insiste el Sergas en que eso no implica aislarlo en una habitación. Es recomendable según las guías, pero no obligatorio. Sí hay que extremar las precauciones de lavado de manos, cambio de guantes o de bata entre el personal sanitario. El Sergas apunta que las medidas establecidas para el tratamiento suelen ser eficaces, y no cifra la tasa de mortalidad por esta bacteria, «porque depende mucho del paciente y del tratamiento. Lo preocupante es no tratar a tiempo y no evitar su propagación, pero aplicando las medidas adecuadas, estas son muy eficaces», aclara Pais.

La Consellería de Sanidade comenzó a notar la virulencia de esta bacteria a finales del año 2015, sobre todo por los casos de otras comunidades en donde apareció antes. Se elaboró una guía incluyendo su resistencia y las recomendaciones de antibióticos a administrar. Son bacterias altamente resistentes a los antibióticos, por lo que en la guía se incluye cuáles utilizar, o cómo cambiar en función de la respuesta del enfermo. «El tratamiento arroja buenos resultados -insiste Pais- pero depende del paciente, de la virulencia del germen y del arsenal de antibióticos», apunta la subdirectora del Sergas.

Aunque la Klebsiella es actualmente la bacteria que más preocupa al Sergas, hay otros gérmenes muy comunes en los hospitales. Pais recuerda los más habituales, como el Estreptococos pneumoniae, la E. coli (Escherichia coli) o el Estafilococo aureus, entre otros.

Información elaborada con las aportaciones de Ángel Paniagua y Dolores Cela.

Almuíña no ve necesaria la prueba de la toxoplasmosis, pero reunirá a las áreas sanitarias para ver sus criterios

El Ministerio de Sanidad no recomienda pedir en las analíticas que se realizan a las embarazadas la prueba de la toxoplasmosis y tampoco las sociedades científicas, pero algunas áreas sanitarias de Galicia siguen solicitándola, mientras que otras como A Coruña ya no lo hacen. El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña, justificó ayer esta disparidad en que «os profesionais dos Sergas toman decisións, e cando é unha recomendación non é algo taxativo». No obstante, aseguró que en las próximas semanas mantendrá una reunión para tratar de ver si los criterios «son coincidentes».

El responsable del departamento sanitario asegura que es partidario de que, «cando unha analítica non sexa necesaria non facela. Dirán que é un tema de custe pero non é certo, senón por simplificar». Esta prueba, conocida porque el no ser inmune a la enfermedad implica no comer carne cruda u embutidos, extremar las precauciones en el lavado de frutas y verduras y evitar el contacto con las heces de los gatos -por ejemplo, al limpiar las cajas de arena-, se hace desde hace muchos años, pero el Ministerio de Sanidad, en la guía del 2014, ya no la recomienda, «simplemente porque se entende que a incidencia agora mesmo é baixa». No obstante respeta que los profesionales, si consideran que es mejor pedirla, lo hagan, ya que hay que recordar además que es un simple análisis.

Rutina

Las áreas sanitarias de Ourense y Santiago sí solicitan la prueba para determinar si la embarazada es inmune o no a la toxoplasmosis. Los dos responsables de ginecología de ambas áreas, sin embargo, admiten que no es un análisis recomendado por la baja incidencia de la enfermedad y porque en algunos casos en los que se detecta la patología, genera más angustia que beneficio en la embarazada. Justifican que se siga pidiendo por la rutina, ya que además no implica coste económico. «Para o que máis vale é para aquela muller que xa a pasou, porque neste caso xa queda tranquila, pero nos casos nos que da un positivo, xera máis angustia que beneficio», explica José Luis Doval, responsable en el CHUO.

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