Beiras cumple 80 años envuelto en la polémica

Su interés en liderar la candidatura de En Marea a la Xunta no suscita adhesiones entre los suyos ni en los socios de coalición


Santiago / La Voz

Hasta ahora, nadie le discutía una idea. La figura de Beiras, que ayer cumplió 80 años como referente histórico del nacionalismo en los últimos 50, suscita en su ámbito más reverencias que rechazos. Tal vez por respeto a ese ascendente que encarna, su coqueteo con la idea de encabezar la candidatura de En Marea en las autonómicas está siendo recibida con desmarques sibilinos, a través de recordatorios de que el cartel saldrá de un proceso de primarias. Beiras se deja querer. Pero su deseo de aspirar por séptima vez a la Xunta no genera adhesiones. Ni de los suyos, ni tampoco entre los que son sus socios en la coalición tripartita de izquierdas.

La disputa está ahí. El líder de Anova pone en juego sus bazas. Sostiene que «moita xente» considera que él es «o que sería asumido como candidato por todo o espectro amplo da esquerda plural, da esquerda social». Pero nadie se da por enterado. Su discípulo Martiño Noriega, coportavoz de Anova, invoca «o proceso». Yolanda Díaz, diputada de En Marea por EU, entiende que «o máis relevante» es disponer «dun programa de cambio» para Galicia. Ángela Rodríguez, de Podemos, advierte que será «a cidadanía, non un partido político» la que dirima el candidato de la coalición. El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, reforzó ayer la misma tesis. Tras apuntar que ve a Beiras «idóneo para moitas cousas», abogó por que la candidatura de En Marea salga de «un proceso potente que permita a participación de moitos actores en termos democráticos».

El interés real de Beiras en liderar el cartel electoral parece acreditado en las voces, escasas, que sí han salido a respaldarlo abiertamente como su primera opción. Especialmente significativa es la de su amigo Miguel Anxo Fernán-Vello, diputado de En Marea en el Congreso. «Podería ser, se quere e se as bases políticas e os cidadáns queren, un excelente presidente da Xunta». También Consuelo Martínez, de Cerna, cree que el líder de Anova sería «un perfecto candidato».

Eso sí, las calabazas mayoritarias al deseo esbozado por Beiras no impidieron ayer los mensajes de reconocimiento por su 80 cumpleaños. Noriega recurrió a Facebook para honrar a su «irmán». «Ás veces un ten a sorte de coincidir en espazo e tempo con xente que paga a pena. A min pasoume con Beiras. Hoxe o meu irmán fai 80 anos de servizo polo país, e eu máis de 20 partillando trincheiras ao seu carón (e as que quedan). ¡Parabéns mestre!».

Con su ambición de intentar un séptimo asalto a la Xunta, Beiras vuelve a desdecirse. En noviembre del 2014, proclamó que no sería candidato en este 2016. Aquel mensaje enfatizaba su retirada a un segundo plano en él inconcebible, pero que llegó acompañada de una rebaja de su actividad a raíz de una intervención en la que le fue implantado un marcapasos. Tras delegar funciones en el grupo parlamentario de AGE, acababa de apostar por un liderazgo compartido en Anova, con el que aupó a Noriega en la línea sucesoria. Beiras invocaba entonces con frecuencia el epílogo de su vida política, una reflexión que el portavoz parlamentario del BNG, Francisco Jorquera, utiliza ahora para ironizar sobre los deseos de quien fue candidato de la organización nacionalista entre 1985 y el 2001: «O seu libro é o único no que o epílogo dura máis que o propio relato».

Aunque el golpe de efecto postrero que busca Beiras, con los 80 cumplidos, remite al 2005. Fraga encabezó el cartel del PP a aquellas autonómicas con 82 años. Meses antes, el por entonces presidente del consello nacional del BNG había equiparado la decisión del de Vilalba al desmedido apetito por el poder de Joaquín Balaguer, el ex presidente de la República Dominicana que en 1998 concurrió a las elecciones con 92 años. Beiras apuntó que, como Balaguer, Fraga acabaría presentándose «cego e en silla de rodas». Atrás quedaba el acercamiento entre ambos, que naufragó con el Prestige.

Ahora, el referente nacionalista se sitúa en la tesitura en la que hace 11 años estaba el que fue su gran antagonista. El mismo Beiras que en el otoño del 2014 sentenciaba con sorna que solo quería un legón para retirarse a plantar patatas, coquetea a los 80 con otro papel protagonista que le permita enunciar, de nuevo, el viaje de Ulises a Ítaca como metáfora de la contienda electoral.

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