Arranca la temporada de caza contra la velutina

Cada reina capturada en primavera significa la eliminación de unos 18.000 ejemplares de la temible avispa asiática

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Así se lucha contra la avispa velutina Arranca la lucha contra la avispa velutina. Erradicarla es imposible. A día de hoy, solo nos queda aprender a convivir con ella

redacción / la voz

El momento ha llegado. Aunque la guerra está perdida de antemano, una nueva batalla contra la avispa asiática ha comenzado con la llegada de la primavera. Los apicultores se afanan en la fabricación, distribución y colocación de trampas por gran parte de Galicia para capturar al mayor número posible de reinas y evitar así en la medida de lo posible la proliferación de nidos a lo largo del verano.

Según los técnicos, estamos en el momento más importante para el desarrollo de la política de prevención, el punto en el que las reinas que hibernaron inician el nuevo ciclo que supone al mismo tiempo el incremento en la invasión de la especie por todo el país. La Asociación Galega de Apicultura está distribuyendo estos días hasta tres mil trampas, que se unen a las cuatro mil que ha distribuido la consellería de Medio Rural entre este año y el pasado. Cada reina capturada supone evitar el nacimiento de hasta 18.000 ejemplares que son los que puede llegar a producir una de estas reinas a lo largo del verano.

Aparte de las trampas comerciales, que se reparten con un líquido atrayente, las asociaciones y la propia Xunta están distribuyendo también información para la elaboración de trampas caseras y la mejor manera de colocarlas para aumentar en lo posible su eficacia. Toda la artillería se está poniendo en marcha para detener una expansión que los expertos consideran irrefrenable. La referencia es Francia, la puerta de entrada de la velutina en Europa y donde el insecto ha ocupado ya la mayor parte del territorio. En realidad, todo el que le interesa.

Operativo abierto

En Galicia, la Xunta sigue manteniendo el operativo que permite a cualquier ciudadano dar aviso de la presencia de nidos para que sean retirados por empleados de la Administración o contratados por ella. En Francia, ya han tirado la toalla. La reproducción de la velutina ha alcanzado semejante punto que el Estado solo interviene para retirar nidos en lugares especialmente sensibles como hospitales o colegios. Los particulares deben acudir a empresas especializadas en control de plagas.

¿Qué ocurrirá en Galicia? La opinión de los expertos es que la velutina seguirá colonizando el territorio con la excepción de la montaña de Lugo y Ourense: «Los mapas predictivos sugieren que estas zonas quedarán libres -explica el jefe de servicio de Sanidad Animal de la Xunta, Jesús Orejas-, pero yo no lo tengo tan claro».

La expansión de la velutina ha sido espectacular. A finales del 2013, la Xunta contabilizaba 17 nidos retirados; al acabar 2014, el cómputo afectaba ya a 70 concellos y 941 nidos. El año pasado se cerró con 5.640 retirados en 172 concellos. Con los que han sido neutralizados por ayuntamientos y otros servicios, la Xunta redondea en 8.000 los nidos que fueron retirados a lo largo del año pasado. El operativo, señalan en la Xunta, sigue abierto y los avisos por nidos siguen siendo atendidos y, en la medida de lo posible, retirados. Aunque los técnicos insisten en que los nidos que en esta época del año puedan detectarse no tienen actividad ni volverán a ser colonizados por las avispas asiáticas, que cada temporada construyen su nuevo nido.

La altura a la que se encuentran dificulta sustancialmente su retirada. Se han detectado algunos hasta a 40 metros cuando las escaleras más altas de los bomberos alcanzan los 32 metros. De ahí que estos primeros estadios de la primavera constituyan la mejor oportunidad para evitar la proliferación de nidos a lo largo del verano, cuya retirada es siempre compleja y no exenta de peligrosidad.

El ciclo del voraz himenóptero que decapita y se come a las abejas

En estos momentos, por la mayor parte de Galicia están despertando centenares de velutinas con sangre real. Después de pasar el invierno refugiadas en troncos, en grietas o en cualquier otro lugar seguro, la salida del sol y el aumento de las temperaturas las han reactivado y se disponen a construir su nido primario. La temperatura que las devuelve al mundo ronda los trece grados.

Se abre, por tanto, la ventana temporal más adecuada para atrapar a estas reinas que serán las encargadas de desarrollar una enorme colonia de miles de individuos. Su primer nido será pequeño, sencillo y protegido. Muchas veces en galpones o pequeñas construcciones. Cuando alcanza el tamaño de una pelota de tenis, la reina comienza la puesta de huevos y el desarrollo de su colonia. Poco a poco, el nido crece hasta alcanzar la dimensión de un balón de fútbol, gracias al trabajo de las primeras avispas que ya han nacido de los huevos de la reina. En ese momento es cuando la colonia se traslada y comienza la creación del nido secundario, donde la reina será totalmente inaccesible.

Estos nidos son creados siempre a gran altura y alcanzan un tamaño de hasta un metro de diámetro. Allí se desarrollará la vida de la colonia entre abril y octubre y, en función de las temperaturas y el alimento, podrá albergar hasta 18.000 individuos, aunque no todos al mismo tiempo. La vida media de las obreras es de unos 35 días.

Nuevas reinas

A partir de septiembre, la reina comienza a producir hembras sexuadas y zánganos machos que salen al exterior para ser fecundadas y convertirse así en futuras reinas. De cada nido saldrán entre 150 y 200 futuras reinas de las que, según calculan los expertos, sobreviven alrededor de un diez por ciento. Es decir que, cuando el ciclo de la colonia acabe y la primavera regrese, despertarán entre 15 y 20 reinas por cada nido.

Al inicio de su ciclo, la avispa asiática tiene unos requerimientos alimenticios básicos. Se conforma con el polen de las flores y algunos zumos. Pero cuando el nido se llena de larvas, la necesidad proteínica aumenta. Es entonces cuando las obreras dejan las flores para capturar y matar a las abejas, su víctima favorita. Las decapitan y se llevan el tórax a su nido para alimentar a las larvas.

Al final del ciclo, las obreras vuelven al azúcar, coincidiendo con la maduración de muchas frutas, provocando ahí también un daño notable en las cosechas.

Las dificultades del trampeo

Hasta la fecha, no se ha encontrado mejor forma de luchar contra la avispa asiática que la colocación de trampas. Su sistema es muy simple: un recipiente con un fondo de un líquido azucarado que resulta irresistible para el insecto que puede entrar a por él, pero ya no puede salir. Sin embargo, el trampeo está lejos de ser la solución definitiva. Sobre todo porque los artefactos, tanto los caseros como los comerciales, han demostrado escasa capacidad selectiva. En la trampa cae la velutina, pero también la avispa autóctona y otros insectos voladores, de manera que una excesiva proliferación de trampas puede acarrear tantos problemas como soluciones.

La distribución de esta primavera servirá también para impulsar un estudio que establezca qué tipo de trampa es la más adecuada y la que menos incidencia tiene en el resto de las especies. En este estudio colabora de momento la Universidad de Vigo con la Asociación Galega de Apicultura. Se trata de ir afinando las armas contra la velutina para próximas campañas. Aunque la guerra esté perdida, ni los apicultores, ni la Administración quieren bajar los brazos.

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