Familias gallegas han ofrecido plazas para albergar a unos 70 refugiados en Galicia

«A quienes les niegan el visado, solo les queda arriesgar y echarse al mar», asegura el sirio Zaid Alhamwy, que estudia el doctorado en Santiago


redacción /la voz

«¿Tenéis refugiados en España?». La pregunta la formula una joven alemana y surge al ver pasar por una céntrica calle de Berlín a una pareja de mujeres cubiertas con un hiyab. Alemania es uno de los países que ha acogido más personas en Europa. Merkel mantiene su política de puertas abiertas, pese a las críticas realizadas por parte de su propio partido. En España parece no ocurrir lo mismo. Cuando la UE organizó el reparto en septiembre haciendo un llamamiento a la solidaridad de todos los europeos, avanzó que debería acoger 15.000 en el plazo de dos años, pero desde entonces solo han llegado 18. La Consellería de Política Social (antes Traballo e Benestar) incluso abrió una cuenta de correo electrónico para que los gallegos dispuestos a ayudar pudieran indicar su aportación.

Y la Xunta respondió a la solidaridad de los particulares con otro correo donde mandaba a cada uno de estos voluntarios un cuestionario en el que debían detallar la aportación que estaban dispuestos a dar: alojamiento, ropa... Las familias gallegas ofrecieron plazas para albergar a unos 70 refugiados, tal y como estiman desde la Consellería de Política Social. La Xunta avanzó también entonces que habilitaría 300 y las diputaciones junto con unos 39 concellos gallegos prepararían locales para otras 900, como adelantó en su día la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp).

Pero las camas disponibles en Galicia continúan vacías porque la UE parece haber paralizado el proceso. «No sabemos nada más», comentan desde Refugiados Sirios en Galicia, un colectivo que informa a través del Facebook de las novedades.

Unos países al límite

En el otro extremo de Europa, Grecia está desbordada y estados como Macedonia blindan su frontera arrojando gases lacrimógenos contra las personas que huyen de países como Siria o Irak para buscar una vida mejor. «La aportación europea no es muy grande comparada con su poderío», dijo en una entrevista publicada justo esta semana la canciller alemana Ángela Merkel. Otros países con menor población y menos capacidad que Europa tienen un elevado número de personas. Jordania, por ejemplo, ha acogido a 1,5 millones; Turquía a 2,5 y Líbano a otro 1,5.

Desde Política Social adelantan que a Galicia no ha llegado ninguna de las dieciocho personas que desembarcaron a España dentro del primer programa piloto de reparto en base al que debería acoger a medio centenar. E indican que «otra cosa es que haya refugiados que hayan llegado a la comunidad por otros medios».

De hecho, Zaid Alhamwy y su mujer no son ninguno de esos 18 sirios que han llegado a España por medio del programa. Pero han logrado el complicado estatus de refugiado y tienen un hijo que ya nació en Granada, el primero de sus destinos.

Otra oportunidad

Viven en Galicia desde octubre del 2014. Fueron de los últimos en obtener un visado de entrada en la embajada española de Damasco, cerrada en el 2012. Él llegó a Granada con una beca para hacer un máster en Medicina, un año después vino su mujer. Hace poco más de un año obtuvo un contrato para entrar en la USC donde está cursando el doctorado. «Toda nuestra familia está aquí, pero tengo un hermano pequeño con 21 años. Resulta que está en Líbano cursando Arquitectura. Pidió un traslado de expediente para poder estudiar en Granada y estaba pendiente del visado, pero justo hoy (por el martes) llegó una carta en la que se lo han denegado», explica con gran pesar.

No acaba de entender por qué le han dicho no, cuando el resto de su familia está en España. «La gente huye porque ya no puedes vivir en un país en guerra, donde no hay más que caos. Realmente a quienes les deniegan el visado no les queda más que arriesgar y echarse al mar», indica.

Zaid es de Alepo. Hasta que fue tomada en el 2012 por las tropas rebeldes, la urbe era la más poblada del país con un gran ambiente estudiantil. Ahora es el caos: tropas afines al régimen de Al Asad, unos grupos rebeldes que cuentan con el apoyo de países como Turquía, otros más radicales que están apoyados por Arabia Saudí, tropas del Estado Islámico... Todos luchan en Alepo.

«Estoy en la lista para ser reclutado. Por eso no puedo volver porque entonces tendría que ir a luchar en alguno de esos bandos que están por allí», añade. Esa es la razón por la que pidió en su día el estatus de refugiado y porque lo ha obtenido. La huida está totalmente justificada. A nadie le gusta dejar su casa, su vida. «En Galicia estoy bien y tranquilo porque estoy en un país donde puedo hacer una vida normal. Es lo que buscan todos los que llaman a las puertas de Europa. Solo eso. Solo una vida normal», recuerda.

Galicia acoge refugiados de países tan diversos como Eritrea o Ucrania

Galicia es una comunidad que acoge refugiados de diferentes países desde hace años. Desde Accem, una de las entidades que trabaja en su integración en A Coruña, apuntan que en estos momentos hay gente procedente de países tan dispares como Irak, Afganistán, Eritrea, Somalia o Ucrania.

Alcanzar el estatus de refugiado es un proceso lento, al menos en España. Al contrario de lo que ocurre en otros países como Alemania o los estados nórdicos, con mucha mayor tradición en acoger personas. Las ayudas son elevadas.

Muchas de las personas que han llegado a España vía Ceuta o Melilla han continuado la ruta hacia esos otros estados. La razón es que allí probablemente hallen respuesta antes.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Familias gallegas han ofrecido plazas para albergar a unos 70 refugiados en Galicia