Galicia reduce sus concellos a la cifra de 1994 con la fusión Cerdedo-Cotobade

El nuevo ayuntamiento se constituirá ya este año y será el decimoséptimo más grande

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El concello 313 Galicia tiene un concello menos. Primero fueron Oza y Cesuras en A Coruña y ahora le toca a dos ayuntamientos pontevedreses: Cerdedo y Cotobade. Es la segunda unión de municipios en medio siglo

santiago / la voz

Con la crisis demográfica y la económica achuchando, Galicia desanda ahora, lentamente, el camino de las segregaciones municipales realizadas en tiempos de González Laxe y Fraga: la de Cariño de Ortigueira (A Coruña), en enero de 1988; la de Burela de Cervo (Lugo), en diciembre de 1994; y la de A Illa de Vilanova de Arousa (Pontevedra), en noviembre de 1996. Producto de ellas, la comunidad pasó de contar con 312 concellos a estar conformada por 315. El efecto sobre el mapa de la tercera de esas separaciones lo anuló en junio del 2013 la unión de Oza y Cesuras. Y el de la segunda, si no fallan los cálculos de la Xunta, quedará deshecho hacia finales del 2016, cuando la autonomía, 22 años después, vuelvan a integrarla 313 ayuntamientos, gracias a la fusión de Cotobade y Cerdedo. Aún secretos, tal vez fallidos a la postre, ya hay potenciales candidatos para invalidar también el incremento que supuso la primera de aquellas tres divisiones.

Ambos del PP y los dos avalados por mayorías absolutas, los alcaldes de los términos pontevedreses de Cotobade, Jorge Cubela, y Cerdedo, Silvestre José Balseiros, iniciaron ayer la senda para conducir hasta el altar a sus respectivos administrados. Escenificada en el compostelano pazo de Raxoi ante el jefe del Ejecutivo, fue poco más que una pedida de mano. Siempre que no surjan complicaciones burocráticas, restan por delante todavía entre cinco y ocho meses de farragosos trámites hasta la boda. El matrimonio será el segundo de sus características celebrado en Galicia desde principios de 1968, cuando Acebedo do Río se integró en Celanova (Ourense).

En el ránking de población, Cotobade ocupa actualmente el puesto número 127, con 4.332 vecinos, y Cerdedo, el 216, con 1.828, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. En la clasificación de los concellos ordenados en función de sus tamaños, al primero de ellos, con 134,7 kilómetros cuadrados, le corresponde el lugar 65 y al segundo, con 71,8, el 160. De la operación en ciernes surgirá el decimoséptimo ayuntamiento más grande de Galicia, con una superficie similar a la de Santiago, y el octogésimo séptimo en censo, con un padrón situado entre el de Ortigueira (6.136 personas) y el de Carral (6.180). En todo caso, muy por encima de la barrera de los 5.000 habitantes, que en la comunidad apenas superan un tercio de los municipios (114).

Consumada la unión, el presupuesto anual de Cerdedo-Cotobade aumentará un 12 % solo por la vía de las transferencias del Estado, hasta los 3,35 millones. Además, junto con Oza-Cesuras, tendrá acceso directo al nuevo fondo autonómico para el fomento de las fusiones, dotado con 2.200.000 euros para el 2016. Igualmente, ahorrará en gastos corrientes y en cargos políticos, pues en su futura corporación gestora habrá 13 ediles, no 20. Salvo cambio de planes, la presidirá Cubela hasta el 2019.

Oza-Cesuras ingresa del Estado un 20 % más que antes, al superar los 5.000 habitantes

La fusión que convertirá los actuales concellos de Cotobade (4.332 habitantes) y Cerdedo (1.828) en una única entidad administrativa comparte con la que protagonizaron Oza y Cesuras, entre otras consideraciones, el salto que implicará en cuanto al censo del nuevo municipio. Como el acuerdo cerrado en el 2013, también el anunciado ayer permitirá al nuevo ayuntamiento entrar en el tramo de los mayores de 5.000 habitantes. Esto aportará más ingresos a la nueva entidad. En el caso de Oza y Cesuras, ahora obtienen a través de la participación en los ingresos del Estado un 20 % más de lo que percibían por separado por ese concepto. Ese incremento se traduce en unos ingresos adicionales por esa vía de más de 360.000 euros en los dos últimos años.

Por separado, Oza y Cesuras ingresaron del Estado anticipos por 840.566 en el 2014. Ya fusionados, obtuvieron 1.022.342 el año pasado, y 1.022.090 este ejercicio. De 157 euros por habitante pasaron a 194. La partida que corresponderá a Cotobade y Cerdedo tras la fusión será mayor, porque el nuevo concello tendrá un censo mayor. Para el ejercicio en curso, Hacienda ha anunciado un anticipo de 834.715 euros a Cotobade por su participación en los ingresos del Estado, y de 309.769 a Cerdedo.

Una unión beneficiada por el foco mediático de los últimos años

En la carretera AC-840 aún asoman las señales de bienvenida a Cesuras y Oza dos Ríos, en el primer caso con escudo heráldico incluido. Nadie se ha molestado en retirarlos cuatro años después de anunciarse la primera fusión del último medio siglo en España y hecha efectiva en el verano del 2014. La presencia de las señales no incordian a nadie, igual que la unión administrativa. Atrás quedan las grandes quejas en las sesiones plenarias. El momento convulso político ha dado paso a una pacífica convivencia en la que, si acaso, los vecinos de Cesuras sienten un plus de desventaja.

A las ventajas fiscales por superar los 5.000 habitantes, Oza-Cesuras también se ha beneficiado del foco mediático que le ha supuesto ser el primero en levantar la mano en esta revolución administrativa que ahora continúa en Pontevedra.

La propia ministra de Fomento, Ana Pastor, conoció de primera mano dos ingentes proyectos que aún esperan financiación. Se trata de la eliminación de un talud bajo la vía del tren en el núcleo de Oza dos Ríos, y que parte en dos la localidad, y de la recuperación de un histórico edificio como centro de día.

La fusión ha coincidido en el tiempo con dos fiascos empresariales ajenos al devenir político. Uno es el de Coca-Cola (Begano ha dejado en desuso una superficie de 600.000 metros donde tenía previsto instalar un complejo logístico), mientras que la pastera Ence ha aparcado su plan de construir una fábrica para el tratamiento de biomasa.

Reclamaciones

Al tiempo que se conformaba el nuevo concello, su alcalde, Pablo González Cacheiro (PP), no ha dudado en mencionar al mismísimo ministro de Hacienda cuando consideró injusto el tratamiento fiscal para sus vecinos. «Montoro, no discrimines a Oza-Cesuras», se lee en las pancartas repartidas por las carreteras del nuevo municipio.

También el presidente de la Diputación de A Coruña, el socialista Valentín González Formoso, ha sufrido la ira del regidor en un pleno donde Cacheiro le exigió un plus diferencial por su condición de municipio fusionado. La semana pasada enterraron el hacha de guerra.

En breve está prevista la inauguración de una escuela infantil. Es más que un edificio. Sobre esa escuela infantil pivotó el acuerdo de la fusión entre los dos alcaldes.

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