¿Habrá también gallegas el 26J?

Fijar la fecha con las generales dejaría poco tiempo al PSdeG para buscar al relevo de Besteiro y a Anova para rehacer su fallido pacto con Podemos


Madrid / La Voz

Quedan diez días para la sesión de investidura, pero en apenas dos podríamos tener ya claro si Pedro Sánchez será el nuevo presidente del Gobierno o si Mariano Rajoy seguirá en funciones hasta el otoño, dado que, en caso de que el socialista no arme una mayoría suficiente, habrá nuevas elecciones el 26 de junio. Después de pasarse meses hablando de la necesidad de conformar un Gobierno de progreso, es decir, de izquierda, todo indica que los socialistas van a cerrar un acuerdo con Ciudadanos, al que hasta hace poco Pedro Sánchez encuadraba en «las derechas». Ese pacto sería más simbólico que efectivo, dado que entre ambos partidos y Coalición Canaria no suman los votos requeridos para la investidura, ni siquiera aunque lograran añadir a IU y al PNV. Si mañana se cierra ese pacto, el voto en contra de Podemos en la investidura está asegurado. Y nos encaminaremos a nuevas elecciones. Si, por el contrario, fructificara el acuerdo con Podemos, sus confluencias, IU, PNV y Coalición Canaria, sumando 168 votos, habrá que esperar hasta el 5 de marzo para saber si los independentistas de ERC y DiL hacen presidente a Sánchez absteniéndose o si se suman al no de PP y Ciudadanos, tumbando así a Sánchez con 180 votos en contra.

Todo es posible, pero la sensación es de que habrá nuevas elecciones. Y en torno a esa hipótesis gira ya todo, no solo en la política nacional, sino también en la autonómica, y muy especialmente en la gallega. Asegura Feijoo que la repetición de las generales es la opción «menos mala». Es decir, que sería mejor que ver a Rajoy intentando la investidura tras un fracaso de Sánchez. Eso lo ve claro. Pero su otra afirmación, la de que «Galicia tiene su propio calendario» y no se ve influida por los plazos de la política nacional, es ya bastante más discutible. Con unas elecciones generales a finales de junio y con unos resultados probablemente muy similares a los actuales, la formación del nuevo Gobierno se iría hasta el mes de septiembre. Y, después de ese hartazgo político, convocar de nuevo a los gallegos en octubre, además de un despilfarro económico, puede resultar todo un exceso.

La lógica indica que las elecciones gallegas se celebrarán conjuntamente con las generales si estas se repiten. A favor de esa hipótesis juegan multitud de factores. El principal es que un adelanto dejaría al PSdeG en una situación comprometida, sin un candidato de garantías y muy debilitado. El acuerdo al que ha llegado el PSOE con Ciudadanos para apartar a los políticos imputados hace imposible que Besteiro sea el cabeza de lista. Y el otro hombre fuerte del PSOE gallego, Abel Caballero, podría negarse a dimitir de su cargo de alcalde de Vigo si se lo exige Sánchez, lo que provocaría un verdadero cisma político en el PSdeG. Y cuanto menos tiempo tenga Anova para recomponer su fallido acuerdo con Podemos, mejor también para el PPdeG.

Todo juega a favor del adelanto y de la coincidencia con las generales. Lo que queda por saber es si Feijoo estará o no en la línea de salida de esos comicios autonómicos gallegos o si, en esa opción «menos mala» de una repetición de las generales, el candidato a la Moncloa será él.

Las encuestas marcarán los tiempos hasta la investidura

Las encuestas recogen ya un importante hartazgo ciudadano con la prepotencia que muestra Pablo Iglesias en las negociaciones para la formación de Gobierno. Esa constatación demoscópica podría influir en el comportamiento político de Podemos, tan pendiente siempre de amoldar su discurso a la coyuntura, en los días que faltan hasta la investidura. Iglesias ya no tiene tan claro que le convenga repetir los comicios. Y menos si se tiene en cuenta que muy difícilmente se repetiría en junio la alianza entre Anova y Podemos en los términos en los que ambos partidos se presentaron el 20D. Y lo mismo cabe decir de Compromís. Iglesias empieza a no tener la sartén por el mango.

Sánchez sacrifica a Besteiro por un acuerdo con Rivera

No parece haberle servido de mucho a José Ramón Gómez Besteiro el haberse convertido en el líder autonómico socialista que con más vehemencia ha defendido que Pedro Sánchez tenga las manos absolutamente libres para cerrar acuerdos políticos, incluso con los independentistas si es necesario, para conseguir la investidura sin interferencias del Comité Federal. La primera medida que ha acordado Sánchez en este proceso, la exclusión de cargos y candidatos imputados, es un torpedo en la línea de flotación de Besteiro y de todo el PSdeG. La reacción del líder socialista gallego, aferrándose a que ese pacto aún no está cerrado, indica hasta qué punto ha resultado para él un mazazo.

Iglesias sigue ninguneando políticamente a En Marea

El ninguneo al que Pablo Iglesias somete a En Marea durante todo el proceso de negociaciones alcanza ya tintes de desprecio y de verdadero agravio con las otras confluencias. El líder de Podemos no solo no ha incluido en su programa de Gobierno una sola medida que beneficie a Galicia, constatando así que el hipotético apoyo de En Marea a Sánchez saldría gratis, sino que ha hecho invisibles a sus diputados gallegos. Xavier Domenech, de En Comú Podem, asume un papel protagonista y destacado. Y, a pesar de que Compromís va a su aire, Iglesias da trato de favor a Joan Balldoví y comparece junto a él. Ni una sola vez lo ha hecho el secretario general de Podemos con la portavoz de En Marea.

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