Los conflictos debilitan a Pablo Iglesias

Los cismas internos y las diferencias con las confluencias abren una crisis en Podemos en plena negociación con los socialistas


Madrid / La Voz

En pleno período de negociaciones para la formación de Gobierno, y a menos de un mes de una sesión de investidura en la que Podemos se juega la posibilidad entrar directamente en el Ejecutivo tras sus primeras elecciones generales, la formación liderada por Pablo Iglesias atraviesa una crisis orgánica y de liderazgo. Frente al férreo control impuesto en su nacimiento por la dirección nacional, la organización se ha dividido en varios territorios entre sectores enfrentados que luchan por el poder: los que desafían las órdenes marcadas desde Madrid y quienes se muestran partidarios de la más ortodoxa obediencia a Iglesias.

Los motivos de discordia son distintos en cada comunidad. Vienen de lejos, pero los pactos en ayuntamientos y comunidades tras las municipales y autonómicas, la conformación de los grupos parlamentarios tras las elecciones generales y la estrategia a seguir ahora en las negociaciones con el PSOE para formar Gobierno han ahondado la crisis.

La imposibilidad de que las confluencias de Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana pudieran conformar un grupo parlamentario propio en el Congreso, algo a lo que Iglesias se había comprometido, han mostrado también las grietas en las alianzas territoriales alcanzadas por Podemos, que por ahora se han saldado con la escisión de Compromís, cuyos diputados abandonaron el grupo de Podemos para integrarse en el Mixto. En caso de repetirse las generales, esas alianzas estarían en entredicho.

El problema para Iglesias es que, al margen de las difíciles relaciones con sus socios, los principales conflictos internos de Podemos se sitúan en algunas de las comunidades en las que el partido y sus confluencias han obtenido mejores resultados en las pasadas elecciones generales. Además de en Galicia, el partido está dirigido por una gestora en Cataluña, País Vasco, Cantabria y La Rioja. En Aragón y Andalucía, Podemos está liderado por los críticos a Iglesias Pablo Echenique y Teresa Rodríguez, que actúan cada vez con más autonomía respecto a la dirección nacional.

País Vasco

Ruptura con Iglesias. El pasado mes de noviembre, el líder de Podemos en el País Vasco, Roberto Uriarte, y otros 19 miembros del consejo ciudadano presentaron su dimisión aduciendo sus «desacuerdos» profundos con la dirección del partido. El motivo fue que la cúpula nacional encabezada por Pablo Iglesias rechazó los cambios que el consejo ciudadano vasco proponía en las listas elaboradas para elecciones generales. Finalmente, el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, impuso su criterio sobre Uriarte, lo que condujo a la ruptura. Desde entonces, la organización está descabezada en el País Vasco y funciona con un «equipo técnico» nombrado por Iglesias. El pasado martes, la dirección anunció que habrá primarias el 8 de marzo. El hecho de que, al igual que Galicia, en el País Vasco se celebren elecciones autonómicas este año ahonda la gravedad del conflicto.

Cataluña

Distancia con Madrid. En Cataluña, en donde En Comú Podem, la alianza formada por Podemos con Barcelona en Comú, fue primera fuerza en las generales, la dirección está también pendiente de renovación desde el pasado mes de octubre, cuando la entonces líder Gemma Ubasart presentó la dimisión y abandonó igualmente la dirección nacional. Aquí la causa oficial fue el mal resultado obtenido por Catalunya Sí que es Pot en las elecciones catalanas. Pero el motivo real era el profundo desacuerdo de la dirección en Cataluña con el excesivo protagonismo de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en la campaña, que dio una imagen de tutela desde Madrid en una comunidad muy sensible a esa cuestión. Desde entonces, funcionan con una gestora.

Cantabria

Cisma interno. En Cantabria, Podemos está inmersa en un cisma. El secretario general, José Ramón Blanco, afín a Iglesias, ha desafiado la petición de dimisión del sector crítico del consejo ciudadano, aunque anuncia que en el mes de agosto pondrá su cargo a disposición de la militancia. Pero, antes de eso, Blanco, que fue destituido como jefe del grupo parlamentario en la cámara regional, pidió a la dirección nacional que disolviera la dirección en Cantabria y nombrara una gestora, a lo que Iglesias ha accedido.

La Rioja

Fraude en las primarias. En La Rioja el problema es otro. El partido está allí sin dirección tras detectarse un fraude en las primarias para la candidatura autonómica, en las que se impuso Raúl Ausejo. Ahora se han convocado unas nuevas primarias que se celebrarán el próximo 8 de marzo y proclamarán nuevo líder.

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