1.419 gallegos viven desde la I Guerra Mundial

El número de centenarios se ha multiplicado por tres en la comunidad desde 1998


Vigo / Carballo / La voz

Hace cien años, franceses y alemanes dejaban para la historia bélica de la humanidad la que resultó ser la batalla más larga y una de las más cruentas de todas las que se libraron durante la Primera Guerra Mundial. Mientras los obuses caían sobre Verdún, 2,06 millones de personas habitaban Galicia en aquel 1916. De ellos, 1.419 siguen hoy con vida, formando el mayor grupo de centenarios que ha existido en la historia de la comunidad.

Cuando el mundo asistía a la primera de las dos grandes contiendas mundiales, los registros poblacionales daban cuenta en Galicia de la existencia de 169 personas con cien años o más. A finales del siglo XX, en 1998 concretamente, eran 338 los gallegos que contaban con tres dígitos su edad. Ahora esa última cifra se ha multiplicado 3,2 veces en menos de dos decenios, siendo en el último año 138 las personas que se han incorporado a la cúspide de la pirámide poblacional gallega, donde se agrupa a los que llegan y superan la centena según su carné de identidad.

La evolución es bastante similar a la de todo el Estado, donde tras oscilaciones en su volumen hasta el inicio de la según década de este siglo, el número de centenarios ya no ha dejado de crecer desde el 2010, haciéndolo en el caso de Galicia el año pasado en un 10,7 %, y en el conjunto de España en tres décimas más.

En casi todos los concellos

Tan generalizada es además ya la presencia de centenarios que solo 36 municipios de los 314 de Galicia no cuentan con algún vecino que haya soplado las cien velas. Irixoa, Vilarmaior, A Capela, As Somozas, Alfoz, Vicedo, Xove, Triacastela, Lobios, A Gudiña, As Neves o A Illa de Arousa son algunos de esos municipios que, pese a ser algunos de los más envejecidos de la comunidad, no contaban en el censo aprobado en enero con ningún nacido antes de 1916. En el extremo contrario, son lógicamente los municipios con más población los que reúnen más centenarios en su padrón. En Vigo hay 138; 118 en A Coruña; 51 en Ourense; 45 en Lugo; 37 en Santiago; 30 en Pontevedra y 25 en Ferrol. Pero sobre todo destacan los casos de A Cañiza, que suma 25 centenarios, como 23 hay en Melide, 22 en Lalín y 19 en Monforte.

Dozón es sin embargo el municipio donde la presencia de los que suman más de un siglo de vida adquiere un mayor peso en el conjunto de su censo, al representar un 0,6 % del total, por un 0,48 de A Cañiza, 0,42 de Covelo y Cenlle, 0,37 de Lobeira y Folgoso, o un 0,36 en Gomesende y Boborás.

Los estadistas no tienen duda de que la tendencia al envejecimiento de la población ya no tiene vuelta atrás. Para el año 2050 se estima que el número de centenarios se haya multiplicado por diez en todo el mundo. Las proyecciones de población confeccionadas por el Instituto Galego de Estatística dibujan un escenario igualmente creciente en la comunidad para dicho segmento de edad. De los 1.419 ancianos con un siglo de vida o más se prevé que pase a terminar la década con 1.763, para llegar diez años después, en 2029, a rozar los cuatro mil.

Una de cada dos personas fallecidas en Galicia con 95 o más años a finales del siglo pasado tenían a las dolencias circulatorias como la principal causa de su muerte. Ese porcentaje se ha reducido en seis puntos, manteniéndose invariable la segunda causa, las enfermedades del sistema respiratorio, mientras que se han disparado los trastornos mentales y del comportamiento creciendo diez puntos en quince años hasta situarse como tercera dolencia motivadora de la muerte en la comunidad.

En todo caso, el aumento de la esperanza de vida en una sociedad con mayor atención y hábitos más saludables se deja notar en una evolución que hacía que en 1998 los niños contasen con un horizonte vital medio de 75,1 años por delante y ahora sea de 79,5, mientras que en el caso de las mujeres el salto haya sido de los 82,7 a 85,6, evidenciando además que la brecha vital entre los dos sexos se ha ido reduciendo en Galicia desde los 7,6 de finales del siglo pasado hasta los 6,1 años de diferencia que hay actualmente.

Dos años ganados

La esperanza de vida para los que alcanzan ahora la edad de jubilación, es de 19 años más en el caso de los hombres que viven en Galicia, por 23,1 en el caso de las mujeres, ganando en su caso dos años al calendario de media en los tres últimos lustros. Y para los gallegos que cuentan ahora con 85 años, las estadísticas dibujan un horizonte vital medio de 8,7 años más, en el caso de los hombres y 10,6 en el de las mujeres. Observando la evolución censal de las siete principales ciudades gallegas, se concluye que es en Pontevedra donde hay una mayor esperanza de vida al nacer, con 83,7 años de media, y Ferrol donde menos, con 82,1.

Más fuertes y durante más tiempo

No es solo que aumente el número de centenarios: es que también cada vez son de más edad. Ha sido gradual, con relevos permanentes. Hubo épocas, no tan lejanas, en las que los techos de la edad de Galicia se quedaban en los 107. Los de 108 y 109 llamaron mucho la atención al principio: no es que llegue solo una persona a esa edad, es que la alcanzaba casi una generación de centenarios. Los 110 como tope frecuente ya se han repetido mucho. Ahora, el límite está en los 111, que es la edad que tiene, desde Nochebuena, Avelina Mouzo Leis, primera de Galicia y cuarta de España (114, la líder nacional). Vecina de A Ponte do Porto, en Camariñas, su salud sigue sorprendiendo. «Es que los que llegan bien a esas edades, llegan realmente muy bien, y aparentan muchos menos años de los que tienen», explica el gerontopsiquiatra Jesús Fraiz, con clínica en Padrón, responsable de la Galería da Lonxevidade, desde la que lleva años analizando el fenómeno. Destaca el «aumento exponencial» de centenarios en Galicia, pero no tiene claras las causas, «más bien son muchas». Ni siquiera genéticas: «Hay familias de muchos hermanos en las que solo uno llega a los 105 o más, como un caso de Santiago, pero los demás, no», explica. A veces también hay coincidencias, como la pequeña aldea de Vilastose, en Muxía, donde una buena parte de las lápidas son de personas nonagenarias o centenarias. Lo de la Costa da Morte es mucha Costa y poca Morte. No es que Avelina sea de esta zona, o que su antecesora, con 100, fuese de Fisterra. Es que ha habido ocasiones (aunque los ránkings, a estas edades, son muy fugaces: en los últimos 15 días fallecieron dos de 107 en Galicia) en que la mitad de los diez primeros de la lista residían en la comarca. Ahora no, pero siguen en los puestos altos. Tras el reciente óbito de una vecina de Zas de 106 años, la segunda en el escalafón es Consuelo Ternande, que cumplió los 106 en diciembre. Es de A Telleira (Canduas-Cabana), y su buena salud es insólita. Lo mismo que la de Dolores Tasende Ferreiro, de Carballo, municipio en el que hay doce centenarios (once mujeres: la relación está más o menos como en el resto de Galicia, 11 a 1). Dolores tiene 104 o 105, depende del documento que se consulte. Se mueve en silla de ruedas, pero por lo demás, está estupenda. «Como de setenta», cuenta la hija que la cuida. Desde hace 40 años, en España han pasado de los 108 años poco más de 300 personas, según el trabajo de tres expertos en longevidad. Avelina es obviamente una de ellas, y en Galicia la acompaña la número dos de la lista, Josefa Álvarez, de Ramirás, en Ourense, con 109. Lejos ambas del récord gallego de Carmen Figueiró, de Nigrán: murió en el 97 con 113 años y 209 días.

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