Europa debate revisar los vertidos radiactivos frente a la costa gallega tras 10 años sin controles

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Los vertidos en la fosa atlántica

Alemania lidera esta demanda, a dos años de que termine la moratoria que prohibió esta práctica

07 oct 2020 . Actualizado a las 21:51 h.

Al principio de la primera mitad del siglo XX el mar se veía como un inmenso digestor de residuos que podía aguantar cualquier cosa. Bajo esta filosofía totalmente desterrada hoy en día se permitió el vertido de más de 115.000 toneladas de residuos radiactivos en la fosa atlántica frente a Galicia. El lugar de depósito más cercano a la costa gallega está a unos 630 kilómetros. Desde 1977, estos vertidos fueron monitorizados con distintos controles, que en su última etapa fueron llevados a cabo con el patrocinio del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), pero terminaron con una última inspección en el 2005 que arrojó las mismas conclusiones que las anteriores: los niveles son muy bajos y en cualquier caso se diluyen antes de alcanzar la costa. Esto es lo que quizás explica el cese de las revisiones en todos estos años.

Esta situación preocupa especialmente a Alemania, que hace algo más de un año elaboró un informe para discutir en el seno de la Convención sobre la Protección del Medio Marino del Atlántico Nordeste (OSPAR, siglas en inglés) la posibilidad de emprender una expedición para comprobar si se han producido escapes en los bidones que fueron arrojados en diez emplazamientos del Atlántico y el golfo de Vizcaya. Este planteamiento estaba basado en una perspectiva inmediata. En el 2018 termina la prohibición de estos vertidos decretada a través de un anexo a la Convención de Londres de la Organización Marítima Internacional consensuado en 1993, después de una moratoria voluntaria que empezó en 1983. La demanda alemana se sustenta precisamente en el artículo 12 de este anexo, donde se asegura que esta prohibición debe ser revisada a la luz de un estudio científico que detalle las consecuencias de esta práctica para el medio ambiente marino. La OSPAR se ha comprometido a estudiar con la Organización Marítima Internacional las consecuencias de ese artículo y el asunto estará en la agenda del comité de Sustancias Radiactivas que se reunirá en Bruselas a partir del próximo martes.

Estado desconocido

«Hoy en día el estado de los contenedores de vertidos radiactivos es totalmente desconocido y está sujeto a especulación», se asegura en el informe de la delegación alemana, que recuerda que en la actualidad existen «nuevas técnicas que no estaban disponibles» cuando se llevaron a cabo los primeros controles. Esta tecnología, aducen, podría servir para recabar muestras más cercanas a los residuos. No obstante, más adelante ven complejo el uso de robots submarinos por el alto coste de la operación. También argumentan que sucesos como el accidente de Fukushima han aumentado la preocupación de la opinión pública sobre estos asuntos.