Así empezó la «leyenda» del pequeño Nicolás

Reservó cubierto en Ribadeo para él, el presidente de Alsa y el rey Felipe VI: «Se tomará algo rápido», dijo


ribadeo / la voz

13 de agosto de 2014, una fecha que Francisco Nicolás Gómez Iglesias no olvidará. Ese día viajó a Ribadeo para cerrar los últimos flecos de un acuerdo con Jorge Cosmen, presidente de Alsa, que pretendía sellar esa misma semana ante notario en Marbella. Pero algo falló y comenzó su caída, donde menos lo esperaba. Todo el entramado de esa visita figura en el instrucción de la comisión judicial, detalles como los 253 euros que pagó una tercera persona por la comida, hasta la reserva para tres comensales que serían el supuesto embaucador, la víctima y el rey Felipe VI. «Hola Fran, lo que me comentaste antes sobre nuestro acompañante a la comida, es verdad? O estás de broma», le pregunta un día antes Jorge Cosmen a Francisco Nicolás por whatsapp. «Pero no va a almorzar, simplemente hará una visita muy pequeña y muy discreta. Se tomará algo rápido...», le responde. Sería de 15 a 20 minutos, dice a continuación. Y aclara: «Para seguir cumpliendo con compromisos».

Felipe VI no acudió a ese encuentro en el restaurante San Miguel de Ribadeo, en el puerto deportivo. Otra mentira más del joven que ante Juan Ignacio García Braschi, responsable de una empresa a quien le alquilaba coches de alta gama como los cuatro con que acudió a Ribadeo, no dudó en alardear de codearse con todo tipo de autoridades y ofrecerle sus contactos para hacer negocios. Y en esto, la imaginación se desboca: desde al alcalde de Miami, al presidente de México o incluso Vladimir Putin.

El pequeño Nicolás se presentó en Ribadeo con una puesta en escena cuidada hasta el mínimo detalle, desde la vestimenta del personal que formaba parte de la comitiva hasta los pinganillos apagados que lucían, placas falsas o la documentación que distraídamente mostraba, obtenida en Internet pero con anotaciones y subrayados que le daban cierta verosimilitud.

Llegó a Ribadeo con cuatro coches (A6, A8, BMW7 y C5). A Jorge Cosme ya lo había conocido antes y el motivo de su encuentro en el restaurante San Miguel era el tema «prórroga». Por el cruce de mensajes, la comisión judicial concluye: «Todo parece indicar que lo que Francisco Nicolás pretendía obtener del empresario era un acuerdo para actuar como facilitador, conseguidor y enlace entre él y los órganos a los que decía representar para ayudarle en sus negocios. Todo ello, es de suponer, se llevaría a cabo bajo pago de comisiones ya que, cómo si no, se puede entender todo el empeño y esfuerzo que puso en captar y llamar la atención del empresario».

En la trama casi todos picaron; desde el alcalde de Ribadeo, que acudió a saludarlo; hasta el jefe de la Policía local, que lo escoltó; el Club Náutico, que le entregó un obsequio, y el jefe de Puertos de Lugo, quien accedió a reservar las plazas de aparcamiento que había solicitado la comitiva. Solo el comandante accidental de la Guardia Civil de Ribadeo se negó a participar, porque la escolta no había sido solicitada por los conductos oficiales.

Descubierto

Dos factores fueron determinantes para descubrir al impostor. Las suspicacias que levantó en Jorge Cosmen, quien «posiblemente con el fin preventorio de proteger y gestionar cautelosamente sus intereses económicos», según la comisión judicial, decidió comprobar si el pequeño Nicolás realmente representaba a las instituciones que decía, y decidió llamar a María Pico, jefa del gabinete de Vicepresidencia del Gobierno, y a Javier Ayuso, Jefe de Comunicación de Casa Real. Así se descubrió que todo era falso. Ello junto a la repercusión que tuvo el sainete de Ribadeo en los medios de comunicación hizo que se estrechase el cerco sobre el pequeño Nicolás, que ha llevado al Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid a abrir causas por los supuestos delitos de malversación, usurpación de funciones públicas, cohecho, falsedad documental y estafa.

Un mensaje que el pequeño Nicolás mandó de regreso a Madrid, evidencia lo equivocado que estaba. ¿La reunión? «10». Pero de la instrucción de la visita a Ribadeo también se deduce que Francisco Nicolás mantiene o mantuvo contactos reales que alimentan todo tipo de especulaciones, como con Enrique Verdeguer, ex presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif); Enrique Peña, jefe del presidente de Renfe, o Carlos García Revenga, que fue secretario personal de las infantas y quien a pesar de negar haber tenido relación con el pequeño Nicolas, lo cierto es que alguien con su nombre cruzaba mensajes con él.

En la instrucción del caso de la visita a Ribadeo se acredita que de sus montajes nadie se libraba. Minutos antes de su encuentro con Cosmen, Nicolás recibe un mensaje de su padre, que le pregunta dónde está. «Con Rajoy», le responde. Y su padre contesta: «Cuando vienes?». Este hecho no pasa desapercibido para los instructores: «Su interlocutor, una vez más, lejos de sorprenderse por tal afirmación simplemente le pregunta por su regreso».

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