Ferrol perdió uno de cada seis habitantes en dos decenios

Narón entra por primera vez en números rojos y solo ganan habitantes Ortigueira, Ares y Cabanas

Evolución de la población en Ferrol Evolución de la población en Ferrol

Ferrol / La Voz

Ferrol ha perdido uno de cada seis habitantes en los últimos veinte años. De los más de 83.000 que se contaban en 1996, la ciudad ya no llega a los 70.000. El INE certificó lo que hace casi un año anticipaba ya el Instituto Galego de Estatística en su estimación poblacional. Y el nuevo mordisco en el padrón deja a la urbe naval con 69.452 habitantes, prácticamente un millar menos que hace un año.

La falta de oportunidades de trabajo continúa agravando la sangría ferrolana, lo que sumado a su negativo saldo vegetativo ahonda en la herida demográfica, con esa pérdida del 16 % del padrón. Los datos a 1 de enero del 2015 publicados por el INE esta semana recogen un leve incremento sobre la propuesta que había hecho al Concello en abril. Entonces proponía la cifra de 69.428 habitantes, pero el gobierno anterior anunciaba que reclamaría porque según los datos municipales el censo era de 70.500. Finalmente, solo se hicieron reclamaciones puntuales que han dado como resultado que se reconozcan 24 habitantes más sobre ese cómputo provisional.

Aunque la de Ferrol es la merma más acusada, prácticamente todos los municipios de la comarca perdieron en la comparativa interanual, de manera que Ferrolterra contaba a principios de este año con 1.600 vecinos menos que en el 2014. Incluso Narón, en un incremento ininterrumpido desde que existen datos del INE y que hace más de un año celebraba los 40.000 habitantes, se suma a la nómina de los municipios que pierden.

La excepción en este caso corre a cargo de una sorprendente Ortigueira, que ganó 139 habitantes, y Cabanas y Ares, que ganaron cinco y dos residentes, respectivamente. En el caso de Ortigueira, es un dato extraño en una tendencia a la baja que describe su alcalde, Juan Penabad Muras: «No hay trabajo, la gente emigra hacia las ciudades y la población es de edad bastante avanzada». La explicación del dato se encuentra en que en 2014 se inició la revisión de datos de orteganos en el extranjero, todavía sin concluir. Pero el regidor, preocupado por la despoblación, ya avanza que iniciará gestiones el próximo año para seguir el ejemplo de otros municipios gallegos y ofrecer viviendas vacías en las aldeas con alquileres asequibles.

Las cifras demográficas de Ferrol se ven con otros ojos desde la perspectiva de los expertos. «Yo no lo veo alarmante», considera Diego López, sociólogo demógrafo que imparte clases en la Universidade da Coruña. «No pasa nada desde el punto de vista demográfico por que estemos perdiendo población», señala. Enmarca el caso de la ciudad naval en el contexto de los municipios de la provincia y expone que existen dos formas de entender el problema: el estrictamente demográfico, en el que «no tiene por qué ser malo», y la vertiente económica o empresarial, que busca expectativas de crecimiento poblacional para sus planes futuros a corto plazo. Si ese es el caso y lo que se busca es incrementar la población solo hay que «bajar a la calle y ver por qué la gente no tiene hijos». A saber, por las condiciones laborales y la ausencia de una verdadera política de flexibilización de horarios que favorezca la conciliación. Porque asegura, incentivar la natalidad se consigue «modificando horarios, no dando un cheque». «Hay que hacer que una pareja pueda invertir en tener un hijo», pero ahora «no tienen capacidad de ahorro». Además, muchas de las personas que se van son adultos jóvenes. Por eso, Ferrol «va a seguir perdiendo población» en los próximos años, señala, pero observa que en la línea de descenso «la velocidad es cada vez menor», con una pérdida de entre un 10 % entre 1996 y 2007 y en torno al 8 % desde entonces.

Salvador Naya, profesor de Estadística en la Escuela Politécnica Superior de Esteiro, considera que es necesario estimar el factor Narón para conocer qué parte de la población ferrolana se mudó al municipio vecino. Pero tiene claro que supondrá una merma de los recursos que el municipio recibe en función de sus habitantes. «Iso non é positivo», valora, pero considera que puede contribuir a facilitar una posible unión entre Ferrol y Narón, «porque sería máis rentable» y se conformaría así «un concello potente» a nivel gallego.

Naya relaciona la crisis demográfica local con la situación del naval, de la que la considera un «efecto colateral».

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