Colaboración educativa


Uno de los logros de la educación en España ha sido que todos los alumnos, sean cuales sean sus características, puedan integrarse en el sistema educativo normalizado. Sin embargo, los problemas surgen cuando los derechos de unos chocan con los de otros bien sea porque necesitan una mayor atención individualizada o bien porque precisan de una integración cultural. Para estas dificultades, la escuela española también ha creado sus alternativas institucionales. Así nos encontramos con que nuestros centros tienen aulas de atención a la diversidad del alumnado, -aunque con la tara de la atención al de altas capacidades- y las llamadas de integración tardía en el sistema educativo. Sin embargo, hay ciertos alumnos que, pudiendo seguir con normalidad las clases, presentan algún déficit de atención, de comprensión o de relación que debe ser apoyado por un especialista. Estos alumnos suelen interrumpir las clases, distraer a sus compañeros, convocar la atención del profesor... Casuísticas que deben ser valoradas por el orientador y el tutor con vistas a mejorar su educación y ofrecerle, dentro de las posibilidades del centro, un currículo adaptado a sus características y el apoyo necesario para cumplirlo. Por su parte, la comunidad educativa debe colaborar con el fin de ofrecer las soluciones oportunas de modo que todos reciban una educación de calidad, a la vez que se les garantiza la igualdad de oportunidades.

José M. Suárez preside la asociación de pedagogos de Galicia.

Autor José M. Suárez Preside la asociación de pedagogos de Galicia

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