Juan Ramón Vidal Romaní: «Deberían tomarse medidas para reducir el gas radón en todos los hogares»

El catedrático de Geodinámica Externa en la Universidade de A Coruña explica que todos los granitos gallegos contienen uranio aunque en pequeñas cantidades


REDACCIÓN / LA VOZ

Juan Ramón Vidal Romaní (Tarragona, 1946), catedrático de Geodinámica Externa en la Universidade de A Coruña y director del Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, explica que el uranio detectado en la cantera de Lugo no supone ningún riesgo para la salud, pero sí advierte de la poca concienciación sobre el peligro del radón.

-Hace una semana se desató la alarma por los niveles de uranio en la cantera de granito de Vilachá. La Xunta descartó que estos niveles supusiesen un riesgo sanitario. ¿Qué niveles tendría que haber para que realmente fuesen peligrosos?

-En realidad la alarma no la creó el uranio sino un mineral, la autunita, que se forma por la disolución del uranio en el agua y que luego vuelve a precipitar. Todos los granitos gallegos contienen minerales radiactivos (uranio) aunque en muy pequeñas cantidades. Y las aguas que se infiltran a través de la roca muchas veces los disuelven y pueden ser consumidas sin riesgo para la salud humana. Las concentraciones de uranio peligrosas para las personas solo se producen cuando se realizan operaciones de enriquecimiento para su aprovechamiento industrial.

-¿Cómo se forma el uranio y donde está presente en Galicia?

-El uranio y otros minerales radiactivos naturales se producen como consecuencia de la cristalización de los magmas graníticos. Es un mineral accesorio y solo muy raramente está en grandes concentraciones. En Galicia no hay ninguna mina de uranio, que sí está presente en otras zonas como Salamanca o Córdoba.

-El radón, resultante de la desintegración del uranio, es considerado más peligroso.

-El radón es un gas natural producido por la desintegración del uranio-238. Este gas inerte está asociado a todos los granitos pero también a otras rocas que se producen por la meteorización de los granitos como las pizarras, o las alteritas graníticas. Todas estas rocas y sedimentos liberan continuamente pequeñas cantidades de gas radón que es un gas inerte radiactivo y se transforma con el tiempo en cesio en forma de polvo. Los efectos de la aspiración de radón o del polvo de cesio son de producción de cáncer de pulmón para los organismos, similares o aún mas peligrosos que el tabaco.

-¿Se toman medidas en Galicia para minimizar los efectos del radón?

-Hasta el momento no se tenía mucha conciencia del riesgo del radón. En el momento actual se empieza a tener idea de lo que puede suponer para la salud pública pero no existe una política generalizada de detección y prevención de este riesgo para la vida humana. En particular no existe una normativa específica en la construcción de edificios que encare el problema en edificios públicos o privados donde puedan existir problemas de este tipo. Todos los garajes subterráneos excavados en rocas graníticas en donde cabe esperar que se produzcan concentraciones peligrosas de radón o de polvo de cesio no están diseñados para eliminarlo, ni mucho menos para controlar la concentración de radón. Recientemente en la misma Universidad de Coruña en uno de sus edificios se detectó una concentración peligrosa de radón y lo único que se hizo fue clausurar el edificio. Pero obviamente en toda Galicia hay muchos edificios que presentan condiciones similares en los que ni siquiera se ha iniciado un seguimiento del posible problema y su eventual eliminación. Podemos decir que en cualquier casa construida con material granítico o sobre un terreno granítico existe un riesgo de concentración de radón, lo que implica la necesidad de un seguimiento del problema y sobre todo el diseño de protocolos para evitar su acumulación.

-¿Está la comunidad gallega más expuesta a materiales radiactivos que otras zonas de España?

-Galicia es una zona granítica y por tanto una de las que presenta mayor riesgo de la presencia y acumulación de radón en viviendas o edificios de uso público. Hay otras zonas de España un poco más peligrosas como Salamanca o Córdoba pero Galicia presenta un riesgo generalizado por las emanaciones de gas radón.

-¿Qué niveles tendría que haber en una vivienda para que resultasen peligrosos?

-La concentración peligrosa según las normas de edificación actuales es de 148 becquerelios por metro cúbico (Bq/m3). Galicia, Extremadura, Toledo, Madrid, partes de Castilla y León y Andalucía, determinadas zonas de Aragón y Cataluña, son zonas de categoría 2, la más alta.

-¿Cómo se pueden reducir?

-Deberían tomarse medidas para reducir el gas radón en todos los hogares, lo que pasaría por controlar este gas con los detectores adecuados que, naturalmente tendrían que ser financiados por la administración, no por los gallegos. No barrer las habitaciones sino aspirarlas, ventilar los edificios con asiduidad, diseñar sobre todo en los bajos, sótanos y garajes subterráneos trampas para captura del gas radón o del polvo de cesio y su eliminación controlada a través de corrientes de agua, que circularían por debajo del suelo, son otras posibles actuaciones. Sobre todo habría que concienciar a la población sobre este problema.

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