La guardia civil de Fene que se disparó tenía abierto un expediente sancionador

El delegado del Gobierno dice que no hay constancia de que sufriera acoso laboral


ferrol / la voz

La agente de la Guardia Civil de Fene que se disparó en el estómago con su arma reglamentaria continúa ingresada en la uci del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) en situación estable, dentro de la gravedad de las lesiones que presenta. Según la información recogida por este periódico, en fechas recientes se le abrió un expediente sancionador por no ajustarse a las normas del instituto armado, que en la actualidad se encuentra en fase de instrucción.

En cuanto a lo ocurrido el martes, el instituto armado ha abierto una investigación para determinar cómo se produjeron los hechos, rastreando las redes sociales y hablando con el entorno de la agente, su pareja sentimental, con la que se casó el pasado viernes, y los compañeros de profesión, para tratar de aclarar las circunstancias del suceso. Así lo manifestó ayer el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, quien indicó que no hay constancia de que la joven haya sufrido acoso laboral y emplazó a la finalización de la investigación para poder aclarar lo ocurrido.

Intervención quirúrgica

Tras el trágico suceso, la agente fue asistida por los equipos sanitarios de Emerxencias del 016 en el propio cuartel de Pontedeume, que le aplicaron técnicas de reanimación, y acto seguido la trasladaron al CHUAC, en el que fue sometida a una intervención quirúrgica que se prolongó cerca de cuatro horas.

Dentro de la gravedad de su estado, ayer se encontraba estable y los médicos que la atienden se muestran optimistas en el sentido de que pueda recuperarse.

La agente V.F.F., destinada en el puesto de Fene, residía con su esposa en las viviendas del cuartel de Pontedeume, donde ocurrieron los hechos sobre la una de la madrugada del pasado martes.

Baja psicológica

La joven estuvo de baja psicológica desde finales del 2013 hasta mediados de este año y se la había desposeído del arma en dos ocasiones. En la actualidad también se encontraba de baja desde hace dos o tres semanas, derivada de la lesión sufrida cuando introducía a un detenido en el vehículo policial y este la golpeó.

En el año 2008, V.F.F. había estado destinada en el cuartel de Legutiano, en la provincia de Ávila, cuando se registró un atentado de ETA. Aunque ella no se encontraba físicamente en las instalaciones en el momento del suceso, con posterioridad estuvo de baja psicológica más de un año, debido a un trastorno de adaptación y depresión reactiva.

En relación con lo ocurrido en la madrugada del martes en el cuartel de Pontedeume, el colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales Alas, de A Coruña, hizo público ayer que «parece bastante probable» que se trata de un caso de acoso homófobo. Es la apreciación que dice tener la propia familia de la agente, tal y como publicó su hermana en Facebook.

No obstante, compañeros de la Guardia Civil aseguran que en ningún momento tuvo un trato diferente por su condición sexual, ni por parte de los mandos ni de los agentes.

Las redes sociales se encargaron de transmitir ayer numerosos mensajes de apoyo a la propia afectada y a su familia, procedentes de miembros del instituto armado de diferentes puntos de Galicia.

El año pasado se suicidaron doce agentes, según un sindicato policial

La asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) emitió un comunicado en el que expresan su apoyo a la agente del cuartel de Fene y a su familia, y denuncia la insuficiencia de medidas por parte de la Guardia Civil para atajar la sangría de suicidios dentro de la Benemérita.

En esta línea, señalan que a lo largo del 2014 se produjeron en España 12 suicidios consumados y que a 31 de agosto de este año ya se han registrado otros cuatro.

Según esta agrupación de miembros del Cuerpo, la Dirección General de la Guardia Civil tiene habilitados mecanismos de prevención desde el 2002 y las conclusiones de la investigación realizada reflejan que «un 90 % de los suicidios fueron por causas claramente desvinculadas de su actividad laboral y relacionadas con el ámbito personal, sentimental y familiar».

Tras el caso de Fene, IGC considera demostrado que los mecanismos puestos a disposición de los agentes no son suficientes y se insta a la Dirección General a realzar los cauces de comunicación con el departamento de psicología.

Una muerte cada 26 días

Por su parte, la Asociación Unificada de Guardias Civiles también denunció la inexistencia de protocolos de seguimiento y control a los agentes que han pasado por una baja psicológica.

Según un estudio que encargaron a un gabinete externo por esta asociación, en los últimos 15 años se produjo en España un suicidio de un guardia civil cada 26 días. El informe en cuestión evaluó a un total de 1.084 agentes, de los que el 6,7 % sufren enfermedad mental, el 97,7 % trabaja con armas y un 10 % tiene antecedentes familiares de suicidio.

Como causas de estas alarmantes cifras señalan la pérdida de sentido del trabajo, las sanciones disciplinarias, la mala relación con los mandos y la sensación de monotonía.

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