Fran Rivera inicia el camino de Santiago con mal pie

Tania Taboada
Tania taboada LUGO / LA VOZ

GALICIA

LUGO

Ayer empezó la ruta en O Cebreiro a gritos contra periodistas y fotógrafos

24 nov 2015 . Actualizado a las 22:28 h.

Tal vez no descansó bien o quizá los nervios lo traicionaron, pero lo cierto es que el conocido torero Fran Rivera Ordóñez perdió ayer las formas y pasará a la historia del Camino por rebelarse contra la paz interior del peregrino. Si caminar a Compostela va ligado a conocer personas y a dejar en ellas una huella de amistad, Fran Rivera se equivocó de trayecto. El torero dejará una huella en O Cebreiro por partir hacia Santiago a gritos, por increpar a los periodistas y por sus lamentables formas.

Todo empezó a las nueve de la mañana. El diestro se encontraba con otras siete personas, entre ellas el también torero Raúl Gracia, el Tato, delante del hotel O Cebreiro. Estaba vistiendo su gorro y colocándose la indumentaria para combatir el frío e iniciar el camino. Al ser preguntado por el motivo de su peregrinación, Fran Rivera no quiso dar explicaciones, se negó a hablar con los periodistas y protagonizó un llamativo incidente. En cuanto vio a un fotógrafo se fue hacia él. Le agarró la cámara, llegó a quitarle parte del objetivo y le increpó: «¿Quién fue el hijo de puta que os dijo que estaba aquí?», a la vez que blandía el bastón de peregrino. El tono empezó a subir y el matador continuó con sus malas maneras: «Vengo aquí para alejarme de gente como vosotros». Uno de sus compañeros intentó calmarlo y se lo llevó. Después, los ocho empezaron su andaina.

Estancia en O Cebreiro

Fran Rivera llegó junto a sus siete compañeros a O Cebreiro el domingo sobre las ocho de la tarde. Se hospedó en el hotel O Cebreiro, donde a través de una agencia había reservado cuatro habitaciones dobles. El diestro cenó sopa de ajo, churrasco y, de postre se decantó por el queso de O Cebreiro con membrillo. Para beber eligieron vino del Bierzo y cola. Fue en la propia cena donde sellaron las credenciales, lo que lo excusó de asistir en la mañana de ayer a la iglesia. Sobre las ocho menos cuarto estaba desayunando en el comedor del hotel. Tras almorzar zumo de naranja, café, jamón, queso y tostadas de mantequilla con mermelada, el diestro se fotografió con los empleados del local y vecinos de la zona.

Seguro que Fran Rivera tendrá que agradecerle mucho o pedirle varias cosas al apóstol Santiago. Aunque con lo ocurrido ayer el diestro demostró que le falta al menos el dominio de sí mismo que se le presupone a un torero.