Podemos, una fórmula amoldable entre el estatalismo y el abrazo al nacionalismo

Iglesias se ofrece como garante de la unidad de España, pero se alía con EH, Compromís y Anova, y apoya a Forcadell en el Parlament

Los pactos de Podemos Los pactos de Podemos

vigo / la voz

La decisión de Podemos de no competir en las elecciones municipales permitió que emergieran y se entrelazaran colectivos espoleados por la crisis con formaciones nacionalistas y de izquierda que buscaban crecer metiendo la cabeza en esos nuevos horizontes electorales.

Sus perfiles han ido ocupando un espacio al que Podemos ha evitado medirse en algunos territorios en las próximas elecciones generales, mezclando su declarado estatalismo y la centralidad con la que se mueve la propia estructura del partido con distintas versiones del nacionalismo gallego, vasco, catalán y valenciano. La alianza con Anova era un objetivo estratégico para Pablo Iglesias desde que fue testigo presencial de la irrupción de AGE, trazando más elementos de afinidad en todo caso con el perfil de Xosé Manuel Beiras, que con su formación, como le ocurre en Barcelona con Ada Colau, o en Valencia con Mónica Oltra.

«Podemos es la única fuerza política que puede garantizar a nivel estatal la unidad de España», dijo esta misma semana Iglesias, al tiempo que se declara un defensor de la plurinacionalidad del Estado, lo que suele mezclar -últimamente menos- con apelaciones al patriotismo, especialmente en materia económica. Y aunque se declara contrario a la secesión de Cataluña, los votos de sus parlamentarios en esa comunidad auparon a la independentista Carme Forcadell a la presidencia del Parlament, pieza clave en los movimientos que se están sucediendo en la cámara.

Si la alianza con Anova, además de EU, estaba descontada, más sorpresa generó el acuerdo al que llegó en Navarra con EH Bildu, Geroa Bai (donde se integran una fuerza más a la derecha de Podemos como es el PNV) e Izquierda-Ezkerra, la IU navarra. La coalición cuatripartita se limita al Senado, pero se basa en que sus tres socios asuman el código ético de Podemos.

Nuevo formato en Cataluña

Tras el fracaso de las autonómicas catalanas, Iglesias ha perseguido en esta ocasión implicar en su candidatura a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y que esta renovase la coalición con Iniciativa per Cataluña (ICV) y Esquerra Unida. El equilibrio de perfiles entre Colau e Iglesias ha acabado por condicionar que el nombre de la coalición sea cuando menos curioso: En Comú Podem-Podem en Comú. Lo mismo ocurre en Valencia donde la pelea por la nomenclatura ha acabado por fabricar un Compromis-Podemos-Es el moment/Podemos-Compromís-Es el moment, para englobar a la ya coalición del Bloc con Podemos.

Las alianzas de Galicia, Valencia y Cataluña propician el sueño de Podemos de llegar a contar con un grupo parlamentario propio y hasta otros tres afines en un Congreso en el que su posible atomización pueda llegar a influir en una relectura de su reglamento, que de entrada impide que los diputados de las coaliciones territoriales de Podemos formen parte del grupo que lidere Pablo Iglesias.

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