Rajoy cerró 36 años después su pasado con Palas

Se desfiguró la cara en un accidente en 1979, cuyas secuelas oculta bajo su barba


lugo / la voz

Que un presidente del Gobierno inaugure un tramo de autovía en Galicia es insólito. Solo lo hizo Aznar en 1999 entre Lavacolla y Santiago, previo abrazo con el Apóstol al ser Año Santo. Cuando Mariano Rajoy acudió el martes a Palas de Rei a inaugurar 15 kilómetros de la A-54 estaba cerrando una etapa clave en su vida. Una noche de 1979, cuando viajaba desde Villafranca del Bierzo -donde trabajaba como registrador de la propiedad con 24 años- hasta Pontevedra, sufría un accidente con su Seat-127 en una de las entonces temerarias curvas de la vieja N-547 a su paso por Palas. «Pude haber muerto, pero tuve suerte», explica Rajoy a sus allegados.

Las manos del cirujano Luis Zaera recompusieron un rostro que le llegó al hospital de Lugo desfigurado y ensangrentado. Un puzle que arregló tras seis horas de operación, pero que obligaron al dos años después ya parlamentario de AP a dejarse una barba que solo en una ocasión se afeitó, en el verano de 1996, cuando era ministro. Este superviviente nato de la política española vivió de nuevo de cerca la muerte en el 2005, cuando sufría el famoso accidente de helicóptero con Esperanza Aguirre. Se quedó en un susto, pero le dejó otra secuela: no volvió a subirse en helicóptero. De momento, el recuerdo de Palas lo saldó esta semana.

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