Galicia recibe diecinueve extranjeros al día, la mitad que hace diez años

Los europeos, especialmente rumanos y portugueses, son los que muestran ahora un mayor interés en quedarse a vivir en la comunidad

Extranjeros en Galicia Extranjeros en Galicia

redacción / la voz

Un total de 6.952 extranjeros decidieron hacer las maletas y establecerse en Galicia en el 2014. Esta cifra supone un descenso del 44 % en relación al número de inmigrantes que recibía la comunidad en el 2004. Si a esos datos publicados por el Instituto Galego de Estadística (IGE) se le añade el saldo migratorio gallego, la comunidad pierde población por segundo año consecutivo. Los europeos representan el grueso de aquellos que llegan a Galicia sin billete de vuelta. De hecho, solo el año pasado se instalaron aquí más de cinco al día con el objetivo de buscar un nuevo futuro. La mayoría procedían de Rumanía.

A pesar de ser la nacionalidad extranjera con mayor presencia, su número ha disminuido en los últimos años. De hecho, en el 2008 Galicia recibió el doble de rumanos que el pasado año; sin embargo, catorce años antes, no se censó ningún ciudadano con esta nacionalidad.

Tipo campana de Gauss

Esta situación con forma de campana de Gauss no es ni mucho menos una particularidad. Con los inmigrantes brasileños, marroquíes y portugueses sucede lo mismo. Estas tres nacionalidades sumaron un total de 1.010 en el 2014. Mientras que hace 20 años, la cifra no alcanzaba la treintena y, por el contrario, en el 2004, la tasa de foráneos con estos pasaportes en la comunidad gallega era el doble.

A pesar de que la tasa de inmigración se ha quedado en la mitad de la existente en el primer lustro del milenio, los que aún desean venir tienen la misma motivación para quedarse que los que venían hace diez años: «Buscar una oportunidad laboral que les permita mejorar su vida y la de sus familias», aseguran fuentes de la Consellería de Traballo e Benestar.

Lo que ha variado son los sectores en los que buscan esa oportunidad laboral. Si hace diez años el ámbito del ladrillo era atractivo para el inmigrante, «hoy en día el nicho donde busca trabajo el personal foráneo está en la hostelería, el empleo en el hogar y, en determinadas zonas, el sector pesquero», afirman desde Traballo. Además hay colectivos como el de los rumanos que en su día vinieron para realizar trabajos forestales o peruanos, que desembarcaron en la pesca.

Otro dato relevante extraído del informe del IGE es que el descenso en el número de extranjeros no afecta igual a todas las nacionalidades: «Puede que en algún momento Galicia haya recibido un mayor porcentaje de latinoamericanos movidos por un idioma común y por la existencia de lazos familiares o de vínculos que pueden tener su origen en la emigración gallega de la primera mitad del siglo XX», dicen desde Traballo. Sin embargo, añaden, cada vez son menos los latinoamericanos que vienen a Galicia y más aquellos que proceden del norte de África o de los estados del Este de Europa. Sin olvidarse de los inmigrantes de Portugal que, pese que han seguido una tendencia a la baja a la hora de cruzar la frontera, «aún son muchos los ayuntamientos gallegos que incorporan a sus censos personas procedentes del país luso como es el caso de Oímbra, Carballeda de Valdeorras, Entrimo o A Gudiña».

Colonias

Hay también otros concellos de tamaño medio que concentran colonias de extranjeros de una misma nacionalidad formadas por un número importante de componentes. Esto se produce «porque la experiencia de conocidos o familiares arrastra a terceros a ir a ese mismo lugar. Ello hace que se vayan haciendo concentraciones de población procedentes de los mismos países en algunos ayuntamientos; es el caso de Vilaboa o Arteixo, con personas marroquíes, o Burela con un gran número de habitantes procedentes de Cabo Verde», aseguran fuentes de la Consellería de Traballo. Pero esas son colonias que llevan ya años en Galicia.

Por provincias

A Coruña es la provincia a la que llegaron un mayor número de extranjeros el año pasado, al concentrar el 41 % del total de los que vienen a la comunidad para quedarse. Le sigue Pontevedra, que acumula tres de cada 10. Lugo y Ourense se reparten entre las dos el 30 % restante, muy lejos de las otras dos provincias y sin a penas diferencia entre ellas.

En cuanto al género, la paridad es clara: En el 2014 llegaron a Galicia 3.461 hombres y 3.491 mujeres. La mayoría, según afirman desde Traballo, «está cerca de los cuarenta años salvo los asiáticos y asiáticas, cuya media de edad desciende hasta los 31 años».

Los inmigrantes en Galicia, a la cola de España en afiliación a la Seguridad Social

A finales de diciembre del año pasado, el número de extranjeros afiliados en Galicia a la Seguridad Social se situaba a la cola de la mayoría de comunidades autónomas con 28.796 suscritos, lo que representa tan solo el 1,85 % del conjunto nacional.

Del total de inmigrantes que cotizaron durante el último mes del año; 1.552.639 trabajadores, el grueso de afiliados a la Seguridad se encontraba en Cataluña, que concentraba el 22,45 % de todos los cotizantes, seguida de cerca por la Comunidad de Madrid. Por detrás de Galicia están las comunidades de Navarra, La Rioja, Extremadura, Asturias, Cantabria y Ceuta y Melilla. Los datos facilitados por el Ministerio de Empleo revelan además que la comunidad gallega ha perdido un 2,23 % de contribuyentes extranjeros con respecto al 2013 y hasta un tercio de la población inmigrante activa del 2008.

Por sectores laborales, los afiliados foráneos en Galicia se dedican, sobre todo al ámbito del comercio -principalmente al terreno del motor- (35,82 %), a la Hostelería (18 %) y al servicio de empleo del hogar (17 %).

Las asociaciones para inmigrantes dicen que se han quedado sin ayudas públicas

Hace ya tres años que las asociaciones para inmigrantes de los concellos gallegos no reciben ayudas públicas, como dicen desde los propios colectivos.

Galicia cuenta en la actualidad con más de sesenta de estas organizaciones sin ánimo de lucro que buscan la integración de la cultura del país autóctono y facilitar ayuda a los que acaban de llegar a la comunidad. Por la falta de sostén económico, es probable que su misión no pueda prolongarse en el tiempo, añaden.

En Galicia, la mayoría de estas agrupaciones están formadas por venezolanos y argentinos, nacionalidades que emigraron cuando la comunidad gallega era sinónimo de bonanza. Sin embargo, tan solo hay una asociación a la que pueden acudir los rumanos que acaban de llegar a Galicia -a pesar de ser el colectivo que más tiende a asentarse en los concellos gallegos-. Y ni tan si quiera. La falta de fondos les ha obligado a cerrar la sede, que estaba en Vigo, y ahora solo atienden por teléfono.

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