«Si no quieren las diputaciones, ¿por qué se pelean por presidirlas?»

Diego Calvo será el portavoz del PP en la oposición del ente provincial coruñés


A Coruña / LA voz

Diego Calvo acaba de presidir el último pleno en la Diputación de A Coruña, una sesión de apenas un minuto en la que se han aprobado las actas pendientes. Se despide y reparte abrazos entre diputados de todos los colores políticos antes de responder a las preguntas de La Voz. Mientras responde no para de firmar documentos. «Son diplomas de funcionarios», se justifica. El tiempo le apremia para cerrar ese y otros pequeños flecos en su gestión de cuatro años.

-El BNG solicitó hasta esta semana presidir la Diputación para acelerar la transformación de esta institución. ¿Cómo lo interpreta?

-Pues no sabría qué decir. Ellos han estado cogobernando en la Diputación de Lugo, también en A Coruña y cuando gobiernan no hacen nada de lo que dicen. Imagino que será un brindis al sol y que de nuevo lo único que les interesa es tener el gobierno en la Diputación o participar en él.

-¿Qué pensó cuando el PP consiguió la presidencia de la Diputación de Lugo?

-Pues que el PSOE estaba perdido. Hasta ese momento lo que me dio un poco de pena fue ver cómo eran esas negociaciones entre partidos por una institución que denostaban, y luego verse peleando por ser quién la preside... es un poco contradictorio. Si no las quieren, ¿por qué se pelean por estar en ellas? Lo más coherente sería participar en el plenario, dar tus opiniones, ofrecer tus propuestas... no son creíbles.

-Ellos hablan de prácticas caciquiles.

-¿Caciquiles? Hemos llevado a pleno 1.637 asuntos en estos cuatro años. ¿Sabes cuántos se han aprobado por unanimidad? 1.458. ¿Es eso caciquil? Yo creo que es una lección de consenso. El PSOE votó en contra en 22 ocasiones y el BNG, 51. Si hay una administración con más consenso que la nuestra...

-En este contexto en el que se reclama una mayor representatividad del pueblo en las instituciones, ¿no deberían las Diputaciones variar ese sistema de elección indirecta?

-Todo se puede revisar, hay mucho discurso acerca de eso. Pero de todas formas la Diputación es una administración intermedia y por eso la forma de elección de los diputados eran los representantes de los ayuntamientos. Tenía su razón de ser y su sentido pero quizá ahora, en un ánimo de mayor participación de la ciudadanía, como dicen muchos, se podría revisar y plantear de otra manera. A mí lo que más me preocupa es que la gente no sepa lo que hace la Diputación. El problema fundamental es que no hay dos diputaciones iguales, que cada una se ha dedicado a hacer cosas distintas a lo largo de la historia.

-En su repaso al balance ante los medios de comunicación no ha mencionado la profunda reestructuración orgánica. ¿No ha quedado convencido del resultado?

-No, qué va, pero a veces es difícil transmitir la importancia de algunas decisiones. Aquí se han acabado convenios de otro siglo de un colectivo...

-Los recaudadores.

-Sí, los recaudadores. Se quería cambiar y nadie se atrevía. Nosotros lo hemos hecho y no ha pasado nada, es una cuestión de sentido común. También hemos hecho algo que es de sentido común en cualquier empresa pero que aquí no lo era, como que la productividad se pueda cobrar en función de unos objetivos, que queda por definir y lo tendrá que hacer el nuevo gobierno. Y hemos estructurado por áreas para concienciar de que la Diputación somos todos, que no son compartimentos estancos. Hemos hecho áreas para agilizar los expedientes y los trámites.

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