El fusil HK-36 con piezas gallegas gana en fiabilidad al alemán

m. s. REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Alemania reconoció que en los fusiles de patente germana se habían detectado deficiencias en la precisión. No sucede así en los que tienen piezas hechas en A Coruña

14 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace algunas semanas, el Ministerio de Defensa alemán reconocía que se habían detectado deficiencias en los fusiles de asalto HK-36, de patente germana y que utilizan las Fuerzas Armadas españolas, además de las de Alemania, Chile, Lituania, Marruecos y Uruguay. El problema consistía en una deficiente precisión de las armas, sobre todo a altas temperaturas, tanto cuando el fusil se recalienta por el uso continuado como cuando las temperaturas exteriores son muy elevadas.

No es un tema menor, porque el HK-36 es el arma reglamentaria de los militares españoles, de modo que a raíz de esa información el Ejército de Tierra ordenó hacer un estudio sobre su funcionamiento. A partir de entonces, «todos los HK-36 pasan una prueba de resistencia de materiales, sin que hasta la fecha se haya detectado ningún problema ni se hayan recibido observaciones a su funcionamiento de las unidades», explica un portavoz del Ministerio de Defensa. Por lo tanto, «nuestros fusiles funcionan correctamente», recalca.

Se da la circunstancia de que, aunque la patente del fusil es alemana, y aunque las armas que se utilizan en España emplean algunos componentes fabricados en Alemania, otras de sus piezas, entre ellas el cañón, se construían en la fábrica de armas Santa Bárbara, en A Coruña, cerrada recientemente. ¿Qué ocurrirá a partir de ahora, una vez que la fábrica coruñesa ha dejado de operar? A este respecto, desde el ministerio aclaran que la dotación de armas se completó en el 2010 y la compra actual de nuevos fusiles «es prácticamente residual, apenas sobrepasan las 50 unidades».