Yo me bajo el sueldo, yo me lo subo

Algunos alcaldes cobrarán menos que sus predecesores, otros congelan los sueldos que ya tenían y algunos más suben su nómina hasta un 22 %


santiago / la voz

Uno de esos lugares comunes que transitan todos los partidos al valorar sus resultados electorales es la llamada a entender el mensaje que los ciudadanos trasladaron con sus votos. No hay fallo. Toca interpretar. Otra cosa es que la lectura que más interesa a cada formación coincida con lo que realmente dijeron las urnas. Pero en esta ocasión hay un consenso casi general en que los electores han castigado la corrupción y reclaman otro estilo de hacer política. A esa idea obedece el giro social de Feijoo a su gestión en la Xunta. Y también la apuesta por rebajar los sueldos que muchos alcaldes han convertido en su primera medida de gobierno. Aunque entre esos ajustes, meramente cosméticos en algunos casos y forzados en otros por la obligación de cumplir los topes retributivos de la reforma local, también se cuelan subidas.

Los más rápidos con la tijera han sido los alcaldes de las mareas. El de A Coruña, Xulio Ferreiro, cobrará 40.000 euros brutos anuales, 25.220 menos que su predecesor, Carlos Negreira (PP). El gobierno herculino ahorrará en nóminas 238.000 euros por ejercicio respecto a la anterior corporación. Más modesta todavía será la retribución del alcalde de Santiago. Martiño Noriega tendrá una asignación de 36.000 euros netos (unos 50.000 brutos, 13.000 menos que su antecesor, Agustín Hernández, del PP). En Ferrol, Jorge Suárez se rebajará el sueldo un 9,5 %, de los 44.234 euros brutos anuales que estaban aprobados a 40.000. Los seis asesores que se nombrarán pasarán de 38.000 euros a 33.000. Las retribuciones de los concejales y el importe de dietas por asistencia a plenos y comisiones se mantienen sin cambios. Más modesto es el ajuste anunciado por el nuevo alcalde de Ourense. Jesús Vázquez (PP) cobrará 64.431 euros brutos al año, un 5 % menos de lo que percibía el socialista Agustín Fernández.

En las otras tres ciudades no hay recortes a la vista. Miguel Anxo Fernández Lores (BNG) mantiene en Pontevedra las tablas salariales del anterior mandato. Percibirá 63.831 euros brutos. La primera teniente de alcalde, Carme da Silva (BNG), 57.736, y los nueve ediles liberados, 42.865 cada uno. En Vigo, donde sigue al mando el socialista Abel Caballero (65.220 euros) no se esperan cambios. Tampoco en Lugo, donde el PSOE y las fuerzas que apoyan a Lara Méndez (PSOE) no han tratado aún el asunto. Su predecesor, Xosé López Orozco, cobraba 66.881 euros.

En general, las nóminas encogen donde el bastón de mando ha cambiado de manos. Pero en la mayoría de los ayuntamientos la merma no va más allá del sueldo del alcalde. Ese gesto reporta poco oxígeno a las arcas locales y provoca, en cambio, situaciones chocantes. Algunos regidores arrancan su mandato cobrando menos que los funcionarios municipales más cualificados. Además de los casos citados, están, entre otros, los de Pontedeume (donde el socialista Bernardo Fernández cobrará 27.384 euros, 16.300 menos que su predecesor del PP), Fene (donde el nacionalista Juventino Trigo baraja un recorte del 50 % respecto a su antecesor), O Carballiño (el socialista Francisco Fumega anuncia una rebaja del 10 %), Noia (cuya alcaldía sigue en manos del PSOE, pero Miguel Paz no cobrará del concello y reducirá el gasto hasta en un 40 %), A Pobra (con una rebaja sin precisar), A Laracha, Cuntis (el socialista Manuel Campos reducirá un 10 % los 34.000 del popular Antonio Pena), Ponte Caldelas (cuyo alcalde socialista, Andrés Díaz, tendrá 8.000 euros brutos menos de nómina de los que tenía el popular Perfecto Rodríguez) y Sada (donde Benito Portela, de Sadamaioría, cobrará 10.000 euros menos que los 40.000 que percibía Ernesto Anido, del PP).

También prevén rebajas los regidores de Cangas (Alternativa Canguesa de Esquerdas), Ponteareas (BNG) y Nigrán (PSOE), respecto a sus antecesores del PP.

Ajustes obligados por ley

Además, al menos otros 14 concellos de más de 1.000 habitantes deberán adelgazar las nóminas de sus alcaldes para ajustarlas a los topes que la reforma local vincula al censo. Aunque la mayoría de los 56 que superaban el máximo ya se adaptaron al entrar en vigor la norma, en enero del 2014, otros alcaldes se acogieron a una disposición transitoria por la que Hacienda permitió posponer el ajuste hasta este mes en los municipios con cuentas saneadas. En ese grupo de alcaldes que cobrarán menos que en el mandato anterior están los de Vilalba, Xove, A Fonsagrada, A Baña, Cerceda, Zas, Trazo, As Neves, Navia de Suarna, Dumbría, Outes (donde el popular Carlos López Crespo pasa de 49.600 euros a 45.000), Mazaricos (cuyo alcalde cobrará 30.000 euros anuales frente a los 45.000 de su predecesor), Cabana (pasara de 45.000 a 40.000) y Fisterra (también de 45.000 a 40.000). Pero la norma que impone a unos el recorte legitima la subida de otros. La generosidad de Hacienda con los techos salariales permite las alegrías que se toman varios alcaldes. El de A Lama, Jorge Canda (PP), incrementará su retribución hasta 39.999,96 euros (cuatro céntimos menos del tope legal). El de Celanova, José Luis Ferro (PP), aprovecha la mayoría absoluta para subir a 45.000 euros el sueldo que la oposición le rebajó a 32.900 cuando estaba en minoría. En total, un 22 % más. El de Porto do Son, Luis Oujo (PP), percibirá 39.300 euros, 4.300 más que en el anterior mandato. Caso distinto es el de la alcaldesa de Viveiro, María Loureiro (PSOE). Tras mantener en el año y medio que ostentó el bastón de mando, después del fallecimiento de Melchor Roel, el sueldo de 22.500 euros brutos al año que tenía como teniente de alcalde, ahora lo eleva a 29.500. El regidor de Vilaboa, el socialista José Luis Poceiro, sube el suyo entre 4.000 y 5.000 euros. «Otros alcaldes de ayuntamientos de dimensiones parecidas al nuestro cobran mil euros más que yo», esgrime Poceiro.

El regidor medio gallego podría ganar 13.500 euros más con los límites de la reforma local

En la decisión de muchos alcaldes de meter la tijera a sus nóminas hay dos motivaciones. Están los que quieren marcar la impronta de un cambio de ciclo en concellos que estuvieron durante años bajo el control de otros partidos, en la mayoría de los casos del PP. Y están los que se limitan a cumplir con la reforma local, tras agotar plazo legal para hacerlo. Pero lo cierto es que los alcaldes gallegos, en conjunto, están sensiblemente por debajo del umbral retributivo que podrían alcanzar de acuerdo con la ley.

En el anterior mandato, los sueldos los 314 regidores sumaba 8,44 millones. Si todos adaptaran sus nóminas al tope legal, supondrían 12,66 millones. La retribución media de 26.879 euros brutos al año por alcalde es inferior en 13.500 euros a lo que percibirían por cabeza si cumplieran el tope salarial. Así de holgado es el traje que el ministro Cristóbal Montoro confeccionó a medida de los regidores de las municipios más poblados, y no precisamente en Galicia. Los 40.000 euros que cobrará el nuevo alcalde de A Coruña son la mitad de los 80.000 que podría ganar por ley.

Con información de Beatriz Antón, Eduardo Eiroa, Rocío Pita, Carla Elías, T. Silva, E. Silveira, Ana F. Cuba, Susana Luaña, M. Ascón, X. M. Rodríguez, Marta Gómez, Mar Balseiro, J. V. Lado, Ch. Casares, Serxio Barral, Marcos Gago, M. Otero, A. Paniagua

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