Buscando ideas contra la niebla en la A-8

Fomento licitará en breve el concurso para evitar los cortes de la autovía. Los sondeos previos indican que hay empresas con potencial técnico para encontrar una solución


Redacción / La Voz

Llega el final de la primavera y los bancos de niebla persistentes, casi pétreos, retornan para nublar la vista de los conductores en el alto de O Fiouco, en el tramo de la autovía del Cantábrico próximo a Mondoñedo. Tras la tregua del invierno, cuando este fenómeno no es tan común, los usuarios se enfrentan de nuevo a los cortes de la A-8, con el engorroso desvío por la sinuosa N-634. Ayer volvió a cerrarse al tráfico este recorrido entre Abadín y Mondoñedo, conocido ya como el tramo negro de la autovía tras el accidente en cadena que en julio del año pasado costó la vida a una persona y causó decenas de heridos. Es el tercer corte en solo una semana.

Fomento reforzó ampliamente la seguridad en la zona, instalando más señalización preventiva, balizas luminosas y un radar de tramo, entre otras medidas. Pero se trata de actuaciones de seguridad vial a la espera de la definitiva, una solución tecnológica para reducir el efecto de la niebla que no existe ni en la ingeniería española ni en la europea. En diciembre, el director general de Carreteras convocó a distintos expertos, entre ellos representantes de Ineco -empresa pública de ingeniería- y de la Plataforma Tecnológica de la Carretera. La intención era que estos profesionales colaboraran en un proceso de Compra Pública Innovadora, una especie de concurso de ideas que sale a contratación como una licitación más y a la que podrían optar empresas o particulares que ideen una salida técnica innovadora para la niebla.

Este proceso incluía un sondeo previo para comprobar si de verdad existían entidades o ingenierías capacitadas para neutralizar esta adversidad meteorológica. Hay que tener en cuenta que hasta ahora no se afrontó la posibilidad de combatir la niebla. Lo habitual era simplemente convivir con ella, adoptando medidas preventivas en la conducción o en la señalización. Este proceso de sondeo ya ha terminado y ahora los técnicos de la Dirección General de Carreteras ultiman el pliego de licitación de la Compra Pública Innovadora. Fuentes de Fomento aseguran que se hará pública en las próximas semanas.

«Solucionadores potenciales»

José Luis Peña es director de la Plataforma Tecnológica de la Carretera, una entidad sin ánimo de lucro que actúa a menudo de intermediario entre las necesidades de la Administración y las empresas especializadas en ingeniería innovadora. Participó en ese sondeo previo y confirma que las perspectivas son halagüeñas. «El sector está interesado y existen potenciales solucionadores del problema en el mercado. La respuesta ha sido muy positiva». Otras fuentes confirman este punto y revelan que ya hay empresas y universidades trabajando en sus ideas para presentarse al concurso. José Luis Peña confirma que ya hay enfoques preliminares, pero no puede extenderse más. «Se trata de proyectos de innovación sobre los que debo mantener la confidencialidad», explica.

El director de esta plataforma tecnológica cree que la opción novedosa de la Compra Pública Innovadora es un instrumento «perfecto» para solventar este problema. «La Administración no puede comprar lo que no existe o no está normalizado, y esta es una buena forma de proponer un reto tecnológico. Cuando los políticos hablan de priorizar el I+D+i deberían utilizar este tipo de recursos», comenta.

La solución debería combinar la efectividad con la eficiencia, para conseguir el efecto deseado sin aumentar mucho más lo que ya costaron estos dos tramos de autovía (192 millones de euros). Hasta ahora, la única propuesta que se ha puesto sobre la mesa de la ministra Ana Pastor es la de cubrir con dovelas prefabricadas parte del trazado más problemático de la autovía, a modo de falso túnel. Las emisiones de gases de los vehículos provocarían un cambio en el gradiente térmico que en principio sería suficiente para neutralizar la niebla, según comprobaron físicos de la Universidade de Santiago.

Esta es una de las opciones que ya está perfilada en lo esencial. Pero tiene la desventaja del coste económico y de las interferencias sobre el tráfico durante las obras. Una obra muy similar en la línea de alta velocidad Ourense-Santiago, diseñada para proteger a los trenes de las voladuras de la mina de Serrabal, costó al ADIF 27,7 millones de euros.

Un grupo de expertos formará parte del jurado que evaluará las propuestas y elegirá una de ellas o una combinación de varias. «Lo más probable es que se opte por una solución combinada», asegura José Luis Peña.

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