Guerra contra las aves urbanas

Las poblaciones de gaviotas, que en Vigo y A Coruña rondan los mil ejemplares, empiezan a descender después de años de retirada de nidos; lo mismo pasa con las palomas


Redacción / La Voz

Es primavera: mejora el tiempo, florecen las plantas, el canto de los pájaros... Sin embargo, en esta estación también surge un problema para las ciudades, que ven como las plagas de aves como gaviotas y palomas causan importantes perjuicios a vecinos y hosteleros. Son muchos los ayuntamientos gallegos -entre ellos, Ferrol, A Coruña, Pontevedra, Marín y Vigo -que contratan a empresas especializadas que combaten este tipo de invasiones.

Las gaviotas, las palomas y los estorninos son las especies a las que los concellos declaran la guerra. Juan Fraga, responsable de la empresa Larus Control, de A Coruña, explica que es quizás la paloma la especie más difícil de combatir «pola súa alta capacidade de reprodución» y por su facilidad de anidar en cualquier sitio, «o que fai aínda máis complicado chegar ás zonas de cría», afirma Fraga.

Las técnicas para poner coto a estas plagas son muchas y variadas, aunque todo depende de la especie y del presupuesto. Lo ideal es un servicio prolongado en el tiempo que permita un control detallado de la población. «Cada especie ten o seu método de traballo, as gaivotas, por exemplo, requiren dun control a longo prazo, contrólase a natalidade para evitar que a poboación medre, elabóranse censos, e ao mesmo tempo, faise unha retirada de niños», señalan desde Larus Control. Esos trabajos de retirada de zonas de cría se realizan desde este mes y hasta el verano.

Las gaviotas criaban hace años en islas y acantilados y solo se acercaban a las ciudades con puerto de mar para aprovechar los descartes pesqueros. Hoy en día ya no necesitan vivir cerca de la costa, se han convertido en auténticas urbanitas capaces de alimentarse de los residuos que generan las ciudades. Eso ha provocado que esta especie críe en ciudades de interior como Ourense y Santiago. Los trabajos realizados por empresas especializadas han revelado censos de 350 gaviotas en Pontevedra, de 250 en Viveiro, 340 en Ferrol, 60 en Marín, 900 en A Coruña y cerca de 1.200 en Vigo.

En algunos casos, esta cifra ha descendido debido a la labor que realizan los concellos, aunque los resultados, matizan las empresas, se notan a medio-largo plazo. Por ejemplo, en la ciudad olívica la población de gaviotas ha dejado de crecer por primera vez desde 1989, después de cinco años de campañas periódicas de retirada de nidos y huevos. Durante los inicios de la década del 2000 la población se incrementó de forma drástica llegando a duplicarse. Los trabajos también han dado sus frutos en Ferrol, con una reducción de la colonia de gaviotas de un 54 % en los últimos diez años.

La forma de actuar con las palomas consiste en poner jaulas de captura por la ciudad en sitios puntuales y asesorar a los vecinos acerca de las medidas que pueden adoptar para que no aniden en su edificio.

¿Están los concellos concienciados para destinar cada año en torno a entre 10.000 y 15.000 euros para poner coto a las plagas de aves? «Nos concellos que estamos a traballar notan as melloras, e son conscientes de que é un problema que se non se atalla, pode ir a máis», destaca Fraga.

Alfredo Bruzos, técnico de la empresa Locus Avis, de Culleredo, matiza que hay que tener en cuenta las características de cada ciudad y del problema que sufren: «Por ejemplo, en Santiago hay gaviotas pero la población, en número de individuos, no se puede comparar con la que hay en Ferrol o en A Coruña».

Estorninos

Aunque solo permanecen en Galicia unos meses al año -huyen de las zonas del norte de Europa cuando aprieta el frío-, los estorninos son otras de las plagas a las que tienen que hacer frente los vecinos en las ciudades. «Utilizan las zonas verdes de la ciudad para dormir», explica Bruzos.

La zona más afectada de Galicia es Lugo. «En algunas ocasiones se pueden ver bandadas de más de 20.000 ejemplares y tal cantidad de individuos durmiendo en un jardín, si no se les expulsa, lo van a dejar totalmente lleno de excrementos», señalan desde Locus Avis. Para expulsar a los estorninos se utilizan sonidos y técnicas de cetrería.

El principal problema de no poner coto a tiempo a estas plagas de aves es de índole sanitaria. «Una capa de excrementos de cinco centímetros en un parque donde todos los días juegan los niños no es precisamente lo más adecuado», explica Alfredo Bruzos, que añade: «Lo mismo ocurre con las palomas que anidan en patios interiores y casas abandonadas; la suciedad puede llegar a ser un problema para la salud si la situación no está controlada».

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