Las matemáticas de Besteiro


Por un lado tenemos a los políticos y por el otro la tozuda realidad, cada vez más alejada de ellos, que tienen sus propias reglas y sus propias matemáticas, en las que es una casualidad que dos y dos resulten ser cuatro -también, su propio lenguaje: basta ver en qué ha acabado el affaire Caldas de Reis. Luego, pasa lo que pasa. Se vio en Andalucía, donde al PSOE le traicionó algo más que el optimismo. Hay victorias que las carga el diablo. Y se está viendo con Besteiro, con su mensaje a la nación de que no hay que hablar de pactos, vano intento de apaciguar, tras la obviedad pronunciada por su número 2, a sus barones y baronesas locales, preocupados por una posible sangría de votos hacia otras bastante poco claras latitudes. Y es vano, también, porque hasta el número 2 de su partido en Madrid ha hablado de lo que parece más que evidente: el PSOE tendrá que pactar en la mayoría de los ayuntamientos si quiere gobernar. Sin acuerdos (por encima o por debajo de la mesa) es difícil, por no decir imposible, que en junio haya alcaldes socialistas en alguna de las principales ciudades de Galicia. Por eso, Besteiro debería hablar claro. Porque cualquiera que el 24M vote socialista querrá saber si también va a votar otra cosa (el que vote PP ya sabe lo que vota...). Pero estamos en precampaña, y aquí no se viene a hablar de realidades, porque contando las cosas claras se corre el peligro de que el ciudadano sepa, y los políticos escapan de los ciudadanos sabios. A algunos dirigentes del PSOE, como Besteiro, les cuesta asumir que quien tuvo, ya no retiene tanto. No les salen las cuentas. Y, por eso, se inventan sus propias reglas matemáticas. Que se autodestruirán, claro, la noche del 24 de mayo.

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