El cambio en el sistema de seguridad del eje atlántico obliga a proteger la curva de Angrois

Deberá modificarse su seguridad para que no sea una isla de ASFA en el punto donde confluyen tres ramales de alta velocidad


redacción / la voz

En los pliegos de la licitación para instalar el ERTMS nivel 1 en el eje atlántico no se especifican los cambios que tendrán que llevarse a cabo en el entorno de Angrois y la bifurcación de A Grandeira cuando se ejecute el cambio en el sistema de seguridad del corredor ferroviario entre A Coruña y Vigo. Pero sí dan pistas de que en esta zona, por en estar en contacto con el propio eje, deberá modificarse su seguridad para que no sea una isla de ASFA en el punto donde confluyen tres ramales de alta velocidad.

En primer lugar, las condiciones técnicas que el ADIF plantea a las empresas que opten al concurso para instalar los dispositivos que monitorizan la marcha del tren incluyen la modificación del enclavamiento de Santiago para que sea capaz de gestionar el ERTMS. Esta medida no se acometió cuando en diciembre del 2011 se abrió a los viajes comerciales el eje Santiago-Ourense, al decidir explotarlo en ancho ibérico y con el ámbito de influencia del ERTMS hasta el kilómetro 80. Es decir, unos siete kilómetros de la zona donde se produjo el descarrilamiento del Alvia quedaron sin la protección del sistema que podía haber frenado al tren. Ahora, sin embargo, se plantea que, aunque el puesto central de control del ERTMS se sitúe en Ourense, en Santiago se proyecta la creación de un puesto central de respaldo en el gabinete de circulación de esta ciudad. También se ha decidido la modificación de los enclavamientos de alta velocidad de O Irixo y Santiago, «para su adaptación a la conexión con el eje atlántico». En esta medida expertos como el ingeniero de Telecomunicaciones César Mariñas Davila, perito del caso Alvia, ven la previsión para mejorar la seguridad de la curva de Angrois, que en la actualidad cuenta con balizas ASFA que también frenan a los trenes en caso de exceso de velocidad. «Lo lógico es que haya una continuidad con el ERTMS», asegura, en referencia, por ejemplo, a los trenes que circulan entre Ourense y A Coruña.

Por otra parte, el sindicato ferroviario CGT hizo públicos ayer unos horarios no oficiales del nuevo servicio comercial del eje atlántico. Los nuevos trenes empezarían a funcionar el sábado 18, con diez frecuencias rápidas. Los tiempos de viaje de estos servicios oscilan entre los 63 y los 90 minutos. Aunque la duración más habitual se sitúa en 80 minutos. Las frecuencias más lentas parten en Vigo de la estación de Guixar. Los rápidos, de Urzaiz.

Los viajes entre A Coruña y Vigo empezarían el sábado 18, según la CGT

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