El AVE atlántico ganará al coche en tiempo y en dinero en viajes individuales

El tren deja de ser rentable cuando se trata de excursiones familiares y se complica cuando el usuario vive en áreas metropolitanas mal conectadas con las estaciones


redacción / la voz

Los nuevos servicios de alta velocidad del eje atlántico tendrán como principales beneficiarios a las personas que individualmente necesitan trasladarse por razones laborales y a los estudiantes. Los viajen entre A Coruña y Vigo podrán aprovechar un billete que cuesta 18,10 euros en su modo simple, apenas tarda una hora y 15 minutos (el tiempo mejorará a medida que se consolide el servicio) y que logra una rebaja del 20 % si se opta por la ida y vuelta. Con el sistema de abonos también se pueden conseguir descuentos que premian la fidelidad. Se utilizan las actuales tarifas del eje atlántico, pues la ministra de Fomento, Ana Pastor, se comprometió el lunes a que no subirían y no se equipararían por tanto con los servicios Avant eléctricos, generalmente más caros.

Este es el perfil de usuario que probablemente el tren consolide en su nueva andadura y el prototipo de conductor que utiliza la AP-9 que probablemente se deje seducir por el ferrocarril en los próximos años. Respetando los límites de velocidad establecidos, el tren ya gana al coche en tiempo -unos quince minutos menos- y el peaje, sin descuentos por uso habitual, solo es tres euros más barato que el billete simple de tren (15,05 euros frente a 18,10). A este gasto hay que sumar el combustible -casi 11 euros por trayecto- y el gasto anual acumulable en mantenimiento del vehículo, que en esta comparativa no se tiene en cuenta pero que es muy significativo. Frente al autobús, aunque es ligeramente más barato, el tiempo que ganará en breve el tren es una pesada losa para el transporte colectivo por carretera. En autobús el recorrido A Coruña-Vigo dura dos horas y media, una hora y cuarto más que el tren.

Viajar trabajando

También está la ventaja de no conducir. Los trenes Avant S-121 están equipados con enchufes individuales en los asientos con mesa, lo que permite trabajar con el ordenador o cualquier otro dispositivo electrónico con comodidad mientras se viaja. Para empleados, empresarios y estudiantes el viaje no es un tiempo perdido, sino que se aprovecha para avanzar en las tareas laborales o universitarias. Habría que mejorar la cobertura y, como proponía un sindicato, instalar wifi en los trenes.

Los problemas surgen cuando ya no viaja una sola persona en tren, sino varias. En el gráfico de la derecha representamos las dos hipótesis -billete individual y de familia con cuatro miembros- y el viaje colectivo en tren deja de ser tan interesante, ganando la partida el recorrido por la autopista en coche. La razón es puramente económica. En las relaciones de media distancia no existen las ofertas colectivas pensadas para familias o grupos que realizan recorridos largos. La tarifa Mesa, por ejemplo, permite comprar cuatro billetes de forma conjunta con un descuento del 60 %. Pero en el eje atlántico el viaje de esa familia, solo ida, saldría por 72,40 euros, mientras que ese mismo viaje en coche supondría algo más de 28 euros. No existe por el momento ninguna oferta similar a las planteadas en larga distancia. Tampoco los descuentos por adquirir el billete con antelación.

Fuentes de la operadora admiten este desfase, pero recuerdan que este tipo de clientes no serán los habituales en el eje atlántico. Sus viajes serán más ocasionales, a menudo para visitas turísticas de un día a cualquiera de las ciudades que conecta el nuevo corredor ferroviario.

La intermodalidad

Más compleja aún es la colaboración entre distintos medios de transporte. La falta de una red de cercanías en el entorno de A Coruña, por ejemplo, impide a menudo que una persona de Cambre tenga frecuencias suficientes para combinar con horarios prácticos con los trenes premium del eje atlántico. Los autobuses que conectan las distintas comarcas con A Coruña y Vigo terminan en las estaciones de autobuses y, de momento, los proyectos de intermodalidad son solo declaraciones de intenciones. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, dio ayer por hecho que la Xunta no tiene la intención de hacer la terminal de autobuses adosada a la flamante estación de Urzaiz, algo que favorecería la opción del tren entre los potenciales usuarios alejados de las estaciones.

El ingeniero Xosé Carlos Fernández recuerda que en la mayoría de los países europeos el tren y el autobús son medios colaborativos. Existe la cultura del billete combinado -Renfe ha empezado ya a utilizar esta fórmula- y las sinergias entre horarios para que las esperas en los cambios modales sean mínimas. En estos asuntos aún hay mucho trabajo pendiente para sacarle el mayor partido a una infraestructura que ha costado cerca de 3.000 millones de euros.

En estos viajes metropolitanos -como los ejemplos de Baiona y Arteixo que se plantean en el gráfico de al lado- la combinación coche-tren puede ser interesante. Pero siempre y cuando se establezcan ofertas convincentes en los aparcamientos de las estaciones, asociados a, por ejemplo, los abonos mensuales, como recientemente proponía el sindicato ferroviario CGT.

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