El tren gallego que ganó tres horas desde 1951

La próxima apertura del tramo Padrón-Urzaiz del eje atlántico dejará el viaje entre A Coruña y Vigo en 70 minutos. Hace 60 años llevaba entre 4 y 5 horas y media


redacción / la voz

31.000 millones de pesetas. Este era el presupuesto global del plan para modernizar el eje atlántico que la Xunta negoció con Fomento en octubre de 1998. El objetivo era que A Coruña y Vigo estuvieran a una distancia temporal de 95 minutos, algo por encima de los 70 que va a durar ahora el viaje con los Avant eléctricos. Los 186 millones de euros presupuestados entonces es un poco más de lo que costó una de las obras más caras del eje atlántico: el viaducto del Ulla (117,5 millones). Este era el planteamiento del entonces conselleiro Xosé Cuíña, el que vio junto con Fraga la necesidad no solo de negociar con el Gobierno central unas mejores conexiones con la Meseta, sino también la de construir una columna vertebral atlántica que sirviera para conectar las principales ciudades de la zona más poblada del país. En eso consiguió el apoyo de Aznar, aunque con una planificación dubitativa que apenas se separaba del antiguo trazado y que hubo que reformar con una decena de estudios informativos. Finalmente, el resultado no fue tan malo, pues los planificadores se dieron cuenta de que este corredor merecía algo más.

Antes de esta apuesta de Cuíña, entre 1951 y 1961, los automotores más rápidos hacían el recorrido entre las dos principales ciudades en algo menos de cuatro horas. Pero los trenes más lentos se demoraban por un trazado muy sinuoso nada menos que cinco horas y media. Se pudo arrancar una hora más a este viaje tan pesado cuando se incorporaron en 1971 los nuevos TER (Transporte Exprés Regional), que continuaban inicialmente hasta Oporto. A partir de 1991 se integraron en el eje atlántico -entonces aún no tenía esta denominación oficial- los automotores diésel 593, que arrancaron veinte minutos al trayecto más rápido, que hasta entonces duraba tres horas y diez.

El gran salto adelante se produjo en el 2001, cuando se trajeron los TRD de la serie 594 que dejaron el viaje en las dos horas y 25 minutos, mientras que el recorrido largo continuaba anclado en cerca de cuatro horas.

Fue precisamente en julio de ese año cuando el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, acompañado del jefe del Ejecutivo gallego, Manuel Fraga, pusieron la primera traviesa en el tramo del eje atlántico entre Santiago y Oroso. Mucho más al sur ya se habían iniciado los túneles de Guadarrama, el primer gran obstáculo en el largo camino hacia el norte y el noroeste. Por aquellas fechas Fomento se preparaba para iniciar el tramo entre Segovia y Valladolid, que se acabaría en el 2007.

Pero volvamos a aquella primera traviesa. Fraga se encontraba feliz, pero no desaprovechaba la ocasión para lanzar graves acusaciones a los socialistas. «Hace cinco años era inimaginable que Galicia pudiera acceder a la alta velocidad, y por eso los secuaces de aquello están ahora tan alterados». Cascos escuchaba, pero no se atrevía a dar una fecha para la llegada del primer AVE a Galicia. Se atrevió un año y medio después con el Plan Galicia. El AVE llegaría en el 2010.

Los R-598

Estábamos en el 2001. Pero tuvieron que pasar siete años para que una nueva mejora en el material rodante arañara algunos minutos más al cronómetro. Pero solo 12, y gracias a la llegada de los R-598, los trenes de tracción diésel que son los antepasados directos de los que hoy circulan entre Vigo y A Coruña.

Un año más tarde se produce el primer ahorro de tiempo que hay que atribuir a la mejora de la infraestructura. Hasta ese momento solo se habían mejorado algunos radios de curvas o se habían acometido mejoras puntuales. Pero en el 2009 se abre la totalidad del nuevo trazado entre A Coruña y Santiago, dejando el tiempo de viaje en el entorno de la media hora y ganando por primera vez al viaje en vehículo privado. Y todo eso sin que la electrificación de este recorrido se hubiera terminado. Los trenes siguieron en modo diésel hasta diciembre del 2011, cuando se inauguró el tramo Santiago-Ourense y se prolongaba la electrificación hasta A Coruña.

Esta mejora dejó el viaje entre A Coruña y Vigo en algo menos de dos horas, que se verán reducidas a solo 65 o 70 minutos a partir de mediados de abril. Mañana habrá un simple viaje inaugural. Los viajeros empezarán a notar esta nueva revolución en la movilidad a mediados de abril, aunque todavía no está muy clara la fecha.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
29 votos
Comentarios

El tren gallego que ganó tres horas desde 1951